Cristian Verbel: la Ley de Rescate Económico grava la nube, encarece el talento y cierra el RUGE a las pymes de software. Una propuesta para el Congreso.
Empecé a trabajar a los 15 años haciendo páginas web para negocios de Barranquilla. Vendía la página con la pauta incluida, al tendero, al consultorio, al almacén del barrio. De eso viví varios años, y por eso sé lo que cuesta convencer a un pequeño empresario de que invierta en tecnología. Con eso en la cabeza leí el proyecto de Ley de Rescate Económico.
Primero lo primero. Respaldo la política económica de este Gobierno y creo que el ajuste hace falta. El ministro Miguel Gómez Martínez recibió unas cuentas en muy mal estado y tuvo la valentía de decirlo y de proponer recortes y nuevos ingresos, que nunca dan aplausos. Confío en su criterio. Pero precisamente porque confío, quiero decirle algo con franqueza: con el software y la industria del conocimiento, ahí no es.
En septiembre entrevisté a Ximena Duque, presidenta de Fedesoft, y me dijo una frase que se me quedó: «La verdadera palanca de crecimiento está en la industria del software». Los números le dan la razón. El sector ya factura más de 61 billones de pesos al año, el 3,6 % del PIB, y vende afuera cerca de 2.000 millones de dólares. Son dólares que no dependen del precio del petróleo. Y lo más importante: de las 6.805 empresas que tiene registradas Fedesoft, el 84 % son micro o pequeñas. Esta no es una industria de multinacionales. Es de muchachos que montaron su empresa con un computador y hoy le venden a clientes en Miami, Madrid o Ciudad de México.
¿Qué les pasa a esas empresas con la reforma como está? Varias cosas al mismo tiempo.

La primera es el IVA. El artículo 106 le pone 19 % a la nube, al hosting, a las páginas web y a las licencias de software desde el día en que se firme la ley. La empresa grande descuenta ese IVA y sigue su camino. El que no lo puede descontar es el tendero, el odontólogo o la pyme que apenas está aprendiendo a vender por internet, el mismo cliente al que yo le vendía páginas hace veinte años. Para él, digitalizarse se vuelve 19 % más caro de un día para otro. El mismo artículo le quita la exención de IVA al internet fijo de los estratos 1 y 2, y con menos hogares conectados, nuestras empresas tienen menos gente a quién venderle.
La segunda es el talento. A las empresas se les acaba la exoneración de aportes para los trabajadores que ganan más de tres salarios mínimos, y en software casi todos ganan más. Además, la renta exenta del trabajador baja de 790 a 630 UVT al año. Todo esto pasa en un país al que, según Fedesoft, le faltan 83.000 profesionales TIC. Un ingeniero en Barranquilla hoy puede trabajar para una empresa de Estados Unidos sin moverse de su casa, y cada peso que le quitamos acá es una razón más para que lo haga.
La tercera es la estabilidad. La reforma crea un régimen de estabilidad jurídica, el RUGE, que me parece una buena idea. Pero para entrar, una empresa de software tiene que invertir más de 2,58 millones de UVT, unos 135.000 millones de pesos. Eso es más o menos 21 veces lo que vende en un año una empresa promedio del sector. Para los nuestros, esa puerta está cerrada.

Y hay un temita que me parece clave: los data centers. Colombia quiere ser hub regional de centros de datos, y ya se habla de inversiones por 1.160 millones de dólares hacia 2030. La reforma le ofrece estabilidad al que construya un data center grande, pero le pone IVA desde el primer día al hosting y a la nube, que es justo lo que ese data center vende. Es como invitar a alguien a construir una bodega y cobrarle más al cliente por lo que va a guardar en ella. Si los data centers son prioridad, por aquí no es.
Sé que el Gobierno tiene sus razones. El hueco fiscal existe, cada exclusión es plata que el Estado deja de recibir y la tarifa de renta de las empresas va a bajar. Todo eso es cierto. Pero una empresa de software joven no tiene utilidades en sus primeros años, así que la rebaja de renta no la siente. Lo que sí siente es el IVA y la nómina.
Mi propuesta es sencilla. Que el IVA a la nube y al software se aplace hasta 2028, como el resto de cambios en IVA de la reforma, y que no les llegue a las pymes ni a los hogares. Que se proteja el empleo tecnológico en los primeros años de cada empresa. Que el RUGE tenga una puerta para las empresas medianas. Y que todo beneficio quede atado a metas de exportación y de formación de talento, para que el Estado sepa qué recibe a cambio.
Llevamos diez años diciendo que Colombia tiene que exportar conocimiento y no solo materias primas. Este Gobierno, que ha mostrado carácter para ordenar las cuentas, puede ser el que por fin lo haga. Por eso le pido, con respeto y con la confianza de quien lo respalda, que revise estos artículos. No se trata de sacarle más plata al software. Se trata de que el software exporte más y nos ayude a pagar el rescate.
Cristian Verbel es el CEO de Catalítico, un venture builder con inversiones en medios de comunicación, la industria del software y la economía del conocimiento.