La IA ya no solo impulsa eficiencia, ahora también recortes masivos

Por Alejandra Barrios

Expertos advierten que, si bien la IA puede generar nuevas oportunidades laborales, ese tránsito no será simple, pero podría dejar atrás a quienes no tengan acc

La IA ya no solo impulsa eficiencia, ahora también recortes masivos

Expertos advierten que, si bien la IA puede generar nuevas oportunidades laborales, ese tránsito no será simple, pero podría dejar atrás a quienes no tengan acceso a capacitación.

Durante 2025 muchas compañías en el mundo han recurrido a un mismo argumento para justificar despidos y congelaciones de contratación: la Inteligencia Artificial (IA). Según Bloomberg Línea, empresas de diversos sectores han comenzado a reconocer públicamente que la adopción de IA es, al menos en parte, la causa de sus ajustes laborales. 

Por ejemplo, la aerolínea alemana Deutsche Lufthansa AG anunció que planea eliminar 4.000 puestos administrativos para finales de la década, citando “el mayor uso de la inteligencia artificial” como una de las razones. 

Asimismo, el banco holandés ING Groep NV señaló que cerca de 1.000 empleos estaban en riesgo por “digitalización, IA y la evolución de las necesidades de los clientes”. 

Este fenómeno marca una diferencia respecto a los años anteriores, cuando muchas empresas evitaban atribuir recortes directamente a la adopción de IA por temor a las críticas.

¿Por qué esta sinceridad repentina?

La razón principal parece ser la convergencia de dos factores, el primero, un auge en la adopción de soluciones de IA más potentes, el segundo, una economía global cada vez más incierta, con presiones inflacionarias, riesgos externos y necesidad de contener gastos. 

Desde simples chatbots hasta agentes de IA capaces de realizar tareas complejas, la tecnología ha evolucionado para reemplazar antes solo ocupaciones rutinarias, y ahora también funciones cognitivas o administrativas de mediana complejidad. Ante esto, muchas empresas han decidido que mantener una plantilla grande ya no es rentable. Lo que antes justificaba la contratación —volumen de trabajo, tareas repetitivas, atención al cliente, procesamiento masivo de datos— ahora puede ser asumido por máquinas con menor costo operativo: sin sueldos, sin beneficios, sin horarios. 

Un caso reciente es el de la firma de consultoría global McKinsey & Co., que recortó unos 200 puestos tecnológicos mientras intensifica el uso de IA en sus operaciones. La empresa no descarta más reducciones en los próximos años. Datos que elevan la alarma

Según datos citados por Bloomberg Línea, en EE.UU. se han contabilizado 48.414 recortes de empleo en 2025 que mencionan explícitamente la IA como factor. Solo en octubre se reportaron 31.039 recortes relacionados con IA. 

Estos números reflejan un cambio de escala en comparación con olas anteriores de automatización. Ya no se trata solo de maquinar tareas mecánicas o rutinarias, sino también trabajos administrativos y cognitivos de gran volumen. 

Por otro lado, según un análisis de 2025 sobre el impacto de la IA en el empleo, la automatización tiende a afectar sobre todo a ocupaciones con tareas repetitivas o de bajo valor añadido, mientras que las IA de tipo de “aumento” (que acompañan al trabajador) podrían favorecer empleos de mayor especialización. 

Impacto social y futuro del empleo

El uso creciente de IA para recortar costos y maximizar eficiencia tiene efectos que trascienden la contabilidad empresarial. Para millones de trabajadores, las promesas de estabilidad, empleo estable y futuro profesional se desvanecen frente a decisiones corporativas de transformación tecnológica.

Para muchos, especialmente en sectores administrativos, atención al cliente, logística o back-office, la amenaza es doble: no solo perder su puesto, sino perderlo frente a “una máquina” que no requiere condiciones laborales, sueldos, seguridad social ni descanso.

Además, la velocidad del cambio tecnológico plantea un reto para los sistemas educativos y de formación, porque muchos trabajadores despedidos necesitarán reconvertirse, aprender nuevas habilidades, adaptarse a perfiles más técnicos o creativos, lo que no siempre es sencillo.

Expertos advierten que, si bien la IA puede generar nuevas oportunidades laborales, ese tránsito no será automático ni simple, pero podría dejar atrás a quienes no tengan acceso a capacitación o recursos. 

Empresas, inversores e inversores

Para muchas compañías, argumentar que la IA es la causa de recortes de empleo puede tener un doble efecto, como justificar una reducción de costos, y mejorar su narrativa ante inversores al presentarse como empresas modernas, ágiles y listas para una economía digital.

De hecho, algunos actores del mercado financiero anticipan que la tendencia continuará: la adopción de IA podría llevar a recortes de plantilla del 4% al 11% en los próximos años. 

Al mismo tiempo, estas decisiones presionan a gobiernos, sindicatos y reguladores para que reconsideren la protección laboral, los marcos de reconversión profesional y las políticas de bienestar social.

El auge de la IA y su impacto en el empleo plantea urgentes interrogantes para sociedades enteras. ¿Cómo garantizar estabilidad laboral cuando máquinas reemplazan tareas humanas? ¿Cómo preparar a la fuerza de trabajo para nuevas competencias? ¿Quién responde por el costo social del desempleo o la precarización?

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