Norte de Santander, laboratorio de la nueva ofensiva de seguridad del Gobierno

Por Redacción Acento

Se trata de la Operación Esparta y el Bloque Operacional de Seguridad Urbana (Bosur), que en conjunto, contemplan el despliegue de 1.500 uniformados del Ejércit

Norte de Santander, laboratorio de la nueva ofensiva de seguridad del Gobierno

El Gobierno Nacional puso en marcha en Norte de Santander dos componentes de una estrategia militar y policial que busca recuperar el control territorial, contener la expansión de las estructuras criminales y reforzar la seguridad en una de las zonas más complejas del país. Se trata de la Operación Esparta y el Bloque Operacional de Seguridad Urbana (Bosur), que, en conjunto, contemplan el despliegue de aproximadamente 1.500 uniformados del Ejército y la Policía.

El anuncio fue realizado por el presidente Abelardo de la Espriella durante su visita a Cúcuta, en medio de la preocupación por la escalada de violencia que golpea tanto a la capital nortesantandereana como a la región del Catatumbo.

Aunque ambas iniciativas hacen parte de una misma apuesta de seguridad, tienen escenarios y objetivos diferenciados: mientras Esparta concentrará sus esfuerzos en el ámbito rural, especialmente en el Catatumbo, el Bosur tendrá como principal campo de acción a Cúcuta y los municipios de su área metropolitana.

El Catatumbo, prioridad de la Operación Esparta

La campaña militar y policial Esparta tendrá como principal objetivo enfrentar a las organizaciones armadas ilegales que mantienen presencia en el Catatumbo, con especial atención en Tibú, identificado por el Gobierno como el centro de gravedad de esta subregión.

La ofensiva contempla cinco ejes: recuperación territorial, protección de la población, combate a las estructuras y economías criminales, integración de inteligencia y judicialización estratégica, y fortalecimiento de capacidades críticas.

Entre sus principales objetivos están el ELN, el frente 33 de las disidencias de las Farc y otras organizaciones ilegales que disputan el control de corredores estratégicos y economías ilícitas.

El ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, explicó que la operación también contará con capacidades especiales para enfrentar las nuevas modalidades de guerra utilizadas por estos grupos. Entre ellas se encuentra la incorporación de equipos antidrones, debido al uso de aeronaves no tripuladas en ataques contra la Fuerza Pública.

Asimismo, se anunció la llegada de un componente de Infantería de Marina para reforzar el control de los principales ríos del departamento.

Controles en la frontera y ofensiva urbana

Uno de los componentes más importantes de Esparta será el fortalecimiento del control fronterizo con Venezuela. Para ello, el Gobierno prepara la intervención de ingenieros militares que instalarán obstáculos físicos en sectores estratégicos, con el propósito de dificultar el tránsito de vehículos por pasos no autorizados.

Estas medidas estarán acompañadas de herramientas tecnológicas de vigilancia para frenar el movimiento ilegal de armas, explosivos, mercancías de contrabando e insumos para el narcotráfico. También buscan cerrar corredores utilizados para la trata de personas.

El Gobierno considera, además, que la ofensiva debe tener una dimensión binacional, por lo que espera que las autoridades venezolanas refuercen los controles en su territorio e impidan que integrantes de organizaciones criminales utilicen la frontera como refugio.

En el frente urbano, el Bosur tendrá la misión de combatir las estructuras delincuenciales que operan en Cúcuta y su área metropolitana, con énfasis en delitos de alto impacto como homicidios, extorsiones y hurtos.

Este componente se suma a la militarización temporal de Cúcuta, donde desde el pasado 29 de octubre comenzaron a patrullar alrededor de 500 soldados de operaciones especiales urbanas, con apoyo de vehículos blindados, requisas y operaciones conjuntas con la Policía.

El reto: recuperar la presencia del Estado

Durante el lanzamiento de la estrategia, De la Espriella fue enfático en la necesidad de recuperar la autoridad institucional en los territorios afectados por la violencia.

“Tienen que recuperar la autoridad del Estado en el Catatumbo y derrotar a las estructuras terroristas que someten a sus comunidades”, les manifestó a los comandantes de la Fuerza Pública.

Sin embargo, el propio mandatario reconoció que el componente militar no será suficiente para devolver la tranquilidad a la población. Por eso, planteó la necesidad de articular las operaciones con las instituciones nacionales y las administraciones territoriales, de manera que, a medida que se recuperen las condiciones de seguridad, puedan ingresar proyectos de infraestructura y servicios públicos.

Entre las necesidades identificadas por los alcaldes del departamento están hospitales, escuelas, carreteras y vías, especialmente en las zonas rurales.

Para coordinar este proceso, el Ministerio de Defensa anunció la designación de un gerente de regiones, encargado de hacer seguimiento a los territorios donde la Fuerza Pública avance en procesos de estabilización.

El presidente también ordenó un seguimiento diario a los resultados de Esparta y del Bosur.

El principal desafío estará en que los resultados operacionales se traduzcan en una recuperación sostenida del territorio. En una región donde las disputas armadas, las economías ilegales y las dificultades históricas de acceso a servicios estatales han alimentado la violencia, el aumento del pie de fuerza representa apenas una parte de la respuesta.