Óscar Montes cuenta a Acento cómo, en cinco entrevistas entre 2019 y 2025, vio a Abelardo de la Espriella convertirse en candidato y presidente.
Óscar Montes no planeó escribir un libro. Lo descubrió a mitad de camino, cuando miró en orden lo que Abelardo de la Espriella le había dicho durante seis años en La ley del Montes, su espacio de entrevistas. El resultado es Las otras rayas del tigre (Editorial Santa Bárbara, Barranquilla), que reúne cinco conversaciones con el hoy presidente de Colombia.
Montes, que dirigió el diario El Heraldo y escribe una de las columnas más leídas de la región, habló con Acento sobre lo que vio antes que casi nadie: a un abogado mediático que, entrevista tras entrevista, fue convenciéndose de que podía gobernar el país.
‘A mí la presidencia no me trasnocha’
La primera conversación fue en 2019, en pleno gobierno de Iván Duque. Montes conocía a De la Espriella como abogado controversial y como columnista de El Heraldo; se leían mutuamente. La coyuntura daba para hablar: Duque bajo crítica, el estallido social en el horizonte y la Corte Suprema llamando a Álvaro Uribe.
En esa charla, De la Espriella reconoció su amistad con Duque, su compañero de hace muchos años, y asumió la defensa de Uribe. Al final, Montes le hizo una pregunta que no tenía preparada: «¿Tú quieres ser presidente de Colombia?». La respuesta dio título al primer capítulo: «Óscar, a mí la presidencia no me trasnocha».
“Fue una pregunta que se me ocurrió por puro instinto periodístico”, recuerda Montes. El tema pareció cerrado. Pero en las cuatro entrevistas siguientes, dice, se ve cómo el abogado “comenzó a cocinar en serio la posibilidad de ser candidato presidencial y presidente de la República”.
Ya en 2019 aparecía la figura que marcaría todo lo demás: Gustavo Petro. De la Espriella lo veía venir como un candidato muy fuerte. Y llegó a decirle a Montes que lo peor que le podría pasar a Colombia era una presidencia de Petro.
De la pandemia a ‘la razón o la fuerza’
La segunda conversación llegó en 2021, en una de las olas más duras de la pandemia. A De la Espriella lo marcó la muerte de una tía muy cercana, «casi hermana», y eso fortaleció su vida espiritual. Montes cree que ahí también empezó a ver que el país, en manos de Petro, no iba por buen camino.
En 2023 la idea ya era convicción. De la Espriella participó en la primera marcha contra Petro en la Plaza de la Paz de Barranquilla y dio un discurso “muy fuerte”. Montes estaba allí. “Si en la primera entrevista tenía el pálpito, en 2023 ya estaba absolutamente seguro de que iba para una candidatura”, cuenta. De ese momento salió una frase del libro: ahí me di cuenta de lo que era capaz el tigre.
Para Montes, el fracaso del gobierno Petro abrió un espacio para “un antipetro”. Muchos lo imaginaban de centro o de centroderecha; muy pocos entendieron que tenía que ser una figura de derecha. De la Espriella sí lo leyó así, y conectó con un electorado amplio y comprometido. En una de las entrevistas lo resumió sin rodeos: prefería perder antes que elegir a un tibio.
La cuarta conversación, en febrero de 2025, es para Montes la más reveladora. Su capítulo se titula Hay que defender a Colombia con la razón o por la fuerza, una frase que De la Espriella repetiría después como candidato. Entonces todavía buscaba “la persona”: en el famoso video con Uribe en una camioneta, le pidió que lo considerara incluso para ministro de Defensa. “Pero yo sí creo que ya en ese momento estaba considerando seriamente que él podía ser la persona”, dice Montes. En agosto de 2025, ya candidato, se lo dijo con todas las letras: “Yo soy el tigre para Colombia”.

La familia, el Caribe y la caricatura
Lo que más hizo dudar a De la Espriella, según Montes, no fue la política sino su familia. Su familia vivía fuera del país. Él venía a Colombia, se reunía con amigos y hablaba de política, pero no se lanzaba. “Quiero a Colombia, pero quiero mucho más a mi familia”, le repitió de la primera a la quinta entrevista. Para Montes, ponerla primero “no obedecía a un cálculo político”.
La otra raya que el libro subraya es la caribe. Montes celebra tener «un presidente genuinamente caribe», el primero con ese liderazgo desde Rafael Núñez. Y quiso escribir para “desmitificar” la narrativa que, dice, se instaló sobre el hombre costeño: “fantoche, filipichín y perezoso”. “Nada que ver con Abelardo de la Espriella”.
Por eso insiste en la puntualidad. En 2019 y en 2025, llueva o truene, De la Espriella llegó a tiempo a cada entrevista. «No es un invento, y así somos los caribes», sostiene. También destaca la frontalidad: el presidente que les dice a gobernadores y alcaldes que sabe en qué andan y que con él eso no funciona. “Está haciendo falta la sanción social en Colombia”, dice Montes, “y en esa bandera yo acompaño al presidente”.
Esa reivindicación tiene un dato detrás. Montes recuerda una conversación con el economista Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte: en toda la historia republicana, Colombia ha tenido un solo ministro de Hacienda caribe. “Que digan ahora que hay muchos costeños en el gabinete. No, faltan muchos más”.
‘Monstruo, ¿cómo así que escribiste un libro?’
Ya en el poder, Montes ve al presidente fiel a lo que le decía en las entrevistas. Un gabinete de “leña gruesa”, como dice el maestro Poncho Zuleta, elegido sin cuotas de partido. Una fórmula vicepresidencial “de lujo” en José Manuel Restrepo. Y decisiones difíciles, como la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior: “Son fusibles que se van quemando”.
El gran reto, dice, son las elecciones regionales de 2027. De la Espriella le apostó al modelo de Barranquilla, la alianza entre el sector público y el privado que transformó la ciudad en los últimos 20 años. “De lo que pase en alcaldías y gobernaciones se va a definir la suerte de un proyecto político de largo aliento”, advierte.
El presidente no sabía nada del libro. Se enteró por una nota en El Heraldo que encontró sobre su escritorio en Barranquilla. Un sábado en la tarde, mientras Montes escribía su columna del domingo, sonó el teléfono: “Monstruo, monstruo, ¿cómo así que escribiste un libro con nuestras conversaciones? Me alegra mucho”. Montes le prometió un ejemplar firmado. “Ahora vas a pensar que tú y yo nos pusimos de acuerdo”, bromeó el presidente. “Pero no, nada de eso”.
¿Habrá una sexta conversación, una por cada año de mandato? Montes no lo promete. “Mi apuesta es servirle a Colombia desde donde estoy”, responde. Las otras rayas del tigre ya está en la Librería Nacional y en las tiendas y supertiendas Olímpica de todo el país.
La entrevista completa está en tamix.app.