El cambio llega en un momento en el que el mandatario colombiano ha mantenido una estrecha cercanía con Trump y con el ala republicana.
El regreso del Partido Demócrata al control del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos abre un nuevo escenario para las relaciones con Colombia. El resultado de las elecciones de mitad de mandato no solo representa un revés político para el presidente Donald Trump, sino que también podría traducirse en mayores exigencias sobre la cooperación, la agenda de seguridad y el respeto de los derechos humanos durante el Gobierno de Abelardo De La Espriella.
El cambio llega en un momento en el que el mandatario colombiano ha mantenido una estrecha cercanía con Trump y con el ala republicana, mientras sus relaciones con los demócratas han sido menos fluidas. Esa inclinación podría convertirse ahora en un desafío diplomático, pues buena parte de los recursos de cooperación y de las decisiones que inciden en la política exterior estadounidense pasan por el Congreso.
“La victoria demócrata en las elecciones de medio término constituye un verdadero plebiscito sobre la gestión de Donald Trump y plantea enormes desafíos políticos e institucionales para los dos últimos años de su mandato”, explicó el internacionalista Jorge Yarce-Tamayo.
La relación bipartidista, una tarea urgente
Durante la campaña y después de su elección, De La Espriella no ocultó su respaldo a Trump ni su cercanía con figuras republicanas, entre ellas la congresista María Elvira Salazar, a quien calificó como “la mejor amiga de Colombia en el Congreso de Estados Unidos”.
Sin embargo, ese respaldo generó molestias en sectores demócratas. Gregory Meeks, integrante de alto rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, cuestionó públicamente que el presidente colombiano apoyara a una candidata republicana en Florida.
El episodio obligó a De La Espriella a buscar un acercamiento con Meeks, quien habría garantizado la continuidad de los mil millones de dólares en cooperación, aunque planteó que esos recursos se destinen al Pacífico y a las comunidades vulnerables afectadas por el terremoto, con enfoque étnico.
A esa tensión se suma la controversia por la eventual reanudación de las fumigaciones aéreas de cultivos de coca. Congresistas demócratas ya habían expresado ante el secretario de Estado, Marco Rubio, sus “serias preocupaciones” por los posibles efectos de esa medida sobre la salud humana y el medio ambiente, y pidieron retirar cualquier respaldo financiero o logístico a su implementación.
Para Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, el mandatario colombiano “debió ser más cauto en declarar públicamente apoyos por una candidata”. A su juicio, la nueva composición del Congreso puede aumentar la presión sobre iniciativas de la Casa Blanca en la región, como el Escudo de las Américas.
Cooperación con condiciones
El cambio de mayorías también podría modificar las condiciones para mantener la asistencia estadounidense. Juliana Bustamante, abogada internacionalista y directora de Vértice Política Exterior, considera que el principal desafío no es necesariamente para Colombia, sino para la agenda del actual Gobierno.
“Delante de cualquier presupuesto o ayuda, ellos van a poner condiciones de protección de los derechos humanos, respeto a las poblaciones étnicas, defensores del medio ambiente, entre otros asuntos”, advirtió.
La experta agregó que “ya no será fácil para el Presidente tener una agenda tan radical en términos de derechos, seguridad y de alejarse del Acuerdo de Paz”, una política que ha contado con respaldo de sectores demócratas. Por eso, planteó que De La Espriella tendrá que introducir matices si quiere mantener una relación funcional con Washington.
Juan David Escobar, profesor de Geopolítica de la Universidad Eafit, también anticipó mayores exigencias en asuntos como la fumigación aérea y la destinación de recursos a programas dirigidos a minorías. No obstante, advirtió que el escenario de mayor impacto podría presentarse en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses: “Un presidente demócrata cobraría el apoyo que preste el Gobierno Trump a Colombia”.
El reto de recomponer los puentes
Ante este panorama, la diplomacia colombiana tendrá que fortalecer sus contactos con ambas colectividades. La embajadora en Washington, María Consuelo Araújo, el canciller Omar Bula y el propio jefe de Estado tendrán la tarea de evitar que la cercanía con los republicanos se convierta en un obstáculo para la interlocución con los demócratas.
El exministro del Interior Rodrigo Lara también llamó al Gobierno a actuar con prudencia y a no profundizar la polarización. “Las campañas se arman y se atrincheran con polarización; los gobiernos tienen el deber de unir”, señaló.
La nueva correlación de fuerzas en el Capitolio no significa necesariamente una ruptura de la relación bilateral, pero sí reduce el margen para que Colombia dependa exclusivamente de sus vínculos con la Casa Blanca. La cooperación, la seguridad y la política antidrogas podrían quedar sujetas a mayores controles y condiciones.