El índice 2026 de la Tax Foundation ubica al país en el puesto 37 de 38. El asalariado promedio paga poco. Las empresas y el capital cargan casi todo el peso.
Colombia tiene uno de los sistemas tributarios que menos atraen inversión en el mundo desarrollado. El Índice Internacional de Competitividad Tributaria 2026, que elabora la Tax Foundation, centro de estudios con sede en Washington, ubica al país en el puesto 37, con 47,3 puntos sobre 100, la misma posición del año anterior. Solo Francia, con 45,7 puntos, aparece por debajo. Estonia encabeza la tabla con 100.
El puesto final dice poco. Lo útil es ver dónde pierde puntos el país. Colombia es penúltima en impuestos a las empresas (41,5 puntos) y en impuestos a la propiedad (35,9), y ocupa el puesto 35 en normas transfronterizas. Los tres rubros miden lo mismo: cuánto le cuesta al capital instalarse, crecer y quedarse.
Las razones son concretas. La tarifa de renta para empresas es del 35%, muy por encima del promedio de la OCDE, que es de 24,2%. Colombia es además uno de los tres países del grupo que todavía gravan las utilidades de sus empresas en cualquier lugar del mundo, en vez de aplicar un sistema territorial, y cobra un impuesto al patrimonio neto y otro a las transacciones financieras, el conocido 4x1000. El resultado es un mismo capital gravado varias veces: cuando produce utilidades, cuando se acumula y cuando se mueve.
Un sistema con dos caras
El índice también muestra un contraste. Colombia no castiga al trabajador formal. Quien gana el salario promedio enfrenta la carga tributaria más baja de la OCDE; los dividendos y las ganancias de capital tributan a tasas relativamente bajas, de 15% y 20%, y el IVA de 19% está cerca del promedio del grupo. En impuestos a las personas el país está en el puesto 25 y en consumo, en el 16.
Esa asimetría revela una decisión de diseño. El Estado recauda donde la base es estrecha pero fácil de cobrar, en un número reducido de empresas formales, y no donde la base es amplia. La Tax Foundation ya había señalado que el IVA colombiano cubre menos del 40% del consumo final.
La comparación que mira el inversionista
Un fondo que decide dónde construir una planta no compara a Colombia con Francia sino con sus vecinos. En la misma medición, Costa Rica ocupa el puesto 14, México el 21 y Chile el 24, todos con más de 65 puntos. La diferencia se traduce en rentabilidad después de impuestos, y por ella se compite.
Un deterioro de varios gobiernos
El rezago no es nuevo. En 2014 Colombia ocupaba el puesto 27; entre 2022 y 2024 fue último tres años seguidos. Una reforma tras otra subió tarifas o creó tributos para cerrar huecos fiscales inmediatos, sin una visión de competitividad.
Salir del último lugar tampoco fue mérito propio. Francia retrocedió: acumuló sobretasas temporales a grandes corporaciones que llevaron su tarifa corporativa al 36,1%, la más alta de la OCDE.
Lo que está en juego
La edición 2026 usa datos disponibles a julio de 2026, antes del cambio de gobierno. Funciona, por tanto, como línea de base para medir lo que viene.
El dilema es conocido. Con deuda alta y un déficit que exige recaudo, bajar tarifas sin compensación no es viable, pero seguir subiendo la carga sobre las mismas empresas tiene un costo creciente: menos inversión, menos empleo formal y, a mediano plazo, menos recaudo.
El camino que sugieren los países mejor ubicados es ampliar la base y no subir las tasas: menos excepciones, un IVA que llegue a más consumo y un impuesto de renta que no persiga al capital antes de que genere utilidades.
La discusión que necesita Colombia no es cuánto recaudar, sino a quién y de qué manera. Mientras la respuesta siga siendo la misma, el país seguirá en el fondo de la tabla.