Diálogo en Venezuela: respaldo de EE.UU. a Figuera marca la tercera ronda de negociaciones

Por Redacción Acento

Las excarcelaciones parciales y los avances institucionales mantienen abiertas las dudas sobre el alcance y los tiempos de la negociación con el gobierno interi

Diálogo en Venezuela: respaldo de EE.UU. a Figuera marca la tercera ronda de negociaciones

La tercera ronda de conversaciones entre la delegación opositora encabezada por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, y el gobierno interino de Delcy Rodríguez comienza con un mensaje político de peso: Estados Unidos mantiene su respaldo a la negociación como vía para una transición democrática en Venezuela. El desafío, sin embargo, es convertir ese apoyo en compromisos concretos sobre derechos políticos, liberación de presos y garantías electorales.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que la delegación opositora cuenta con el “respaldo total de los niveles más altos del gobierno de EE. UU.”. También sostuvo que las conversaciones deben conducir a elecciones libres y democráticas y que Venezuela necesita recuperar la democracia “lo antes posible”.

El encuentro, celebrado en Washington, refuerza el papel de Figuera como interlocutora dentro del proceso y confirma, según analistas consultados por el medio Efecto Cocuyo, la continuidad de la estrategia estadounidense, que contempla estabilización, recuperación y transición política.

Para Francisco Bello, presidente de la firma encuestadora Pronóstico, la reunión evidencia que el diálogo está “tutelado” por la Casa Blanca. A su juicio, la imagen de Rubio junto a Figuera constituye una señal de respaldo político a la delegación opositora y a la Asamblea Nacional de 2015 como interlocutoras en las conversaciones.

El politólogo Luis Rendueles coincide en que el encuentro fortalece a Figuera y puede aumentar su capacidad de negociación. No obstante, advierte que el respaldo internacional no sustituye la necesidad de obtener resultados.

“El apoyo de Marco Rubio ayuda, pero la confianza de los venezolanos se construye con resultados y con una negociación que incorpore las demandas de los distintos sectores democráticos, no solo con la foto”, afirmó.

Avances parciales y asuntos pendientes

Desde la instalación formal de la mesa, el pasado 6 de agosto en Caracas, se han registrado excarcelaciones de presos políticos, desbloqueos progresivos de medios informativos y avances en el proceso de selección de nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

El segundo ciclo de conversaciones, que concluyó con un acuerdo firmado el 25 de septiembre, dejó más de 30 excarcelaciones y la designación de una comisión para verificar credenciales de aspirantes al TSJ. Sin embargo, quedaron pendientes asuntos centrales, como las inhabilitaciones políticas, la restitución de partidos y el regreso seguro de los exiliados.

Además, organizaciones como Foro Penal han advertido que todavía permanecen detenidas personas que consideran presos políticos. Según el balance citado por Efecto Cocuyo, la organización contabilizaba 322 detenidos en esa condición, lo que mantiene la liberación de todos ellos entre las principales exigencias de la oposición y la sociedad civil.

Para esta tercera ronda, las expectativas se concentran en la restitución de derechos políticos y el avance en la renovación institucional. El nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), sin embargo, no sería inmediato, pues todavía hay pasos pendientes en los procesos de selección institucional.

Bello considera que antes de terminar 2026 podría comenzar la ruta para conformar el nuevo organismo electoral, mediante la instalación del Comité de Postulaciones Electorales o de su comisión preliminar. La posibilidad dependerá de los avances previos y de la disposición de las partes para abordar las garantías electorales.

El riesgo de negociar sin resultados

La principal amenaza para el proceso es que los tiempos políticos se impongan sobre las expectativas ciudadanas. Rendueles mantiene una postura prudente y advierte que quienes controlan las decisiones institucionales tienen incentivos para administrar los plazos y limitar el alcance de los cambios.

“El riesgo de prolongar las conversaciones sin resultados suficientes es que se desgaste la confianza ciudadana y que el diálogo termine normalizando la espera”, señaló.

Por eso, los analistas insisten en mantener la presión política y social, especialmente en asuntos como las liberaciones, la libertad de expresión y la selección de autoridades independientes. Bello también considera que la ciudadanía debe participar en los procesos de elección de magistrados y futuros rectores electorales, utilizando los mecanismos legales para objetar candidaturas que no cumplan los requisitos.

La tercera ronda se desarrolla, así, entre dos fuerzas: el respaldo de Washington, que sostiene la negociación como ruta de transición, y la impaciencia de una sociedad que espera cambios verificables. La reunión entre Rubio y Figuera fortalece a la delegación opositora, pero el verdadero alcance del proceso dependerá de que los acuerdos se traduzcan en derechos restituidos, instituciones confiables y condiciones para elecciones libres.