El fútbol colombiano mueve más dinero, pero las cuentas aún dejan preguntas

Por Redacción Acento

Los patrocinios sostienen buena parte de la competición femenina, mientras los resultados agregados no permiten establecer cuántos equipos obtuvieron ganancias

El fútbol colombiano mueve más dinero, pero las cuentas aún dejan preguntas

El fútbol profesional colombiano cerró 2025 con más activos e ingresos en su categoría masculina, según la Superintendencia de Sociedades. El balance plantea una pregunta clave para el negocio: cuánto de ese crecimiento se tradujo en ganancias y qué tan sólida es la financiación del torneo femenino.

Los activos del fútbol masculino sumaron $925.000 millones al cierre de 2025, un aumento del 7,7%. Los ingresos operacionales crecieron 16,6%, impulsados por taquillas, abonos, artículos deportivos, derechos deportivos y recursos asociados con competiciones internacionales durante el periodo evaluado.

El avance muestra una actividad con mayor movimiento económico, aunque no permite concluir que todos los equipos mejoraran sus cuentas. Medir la rentabilidad exige conocer los costos, los gastos, las obligaciones financieras, los impuestos y las ganancias o pérdidas de cada club.

Las competiciones internacionales también contribuyeron a los resultados, especialmente en los equipos que participaron en torneos de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol. Esos recursos pueden ampliar la capacidad financiera de los participantes, aunque su distribución depende del desempeño deportivo y la clasificación.

El informe se elaboró con estados financieros de 34 clubes constituidos como sociedades anónimas y datos suministrados por la Asociación Deportivo Pasto. La Superintendencia reunió la información bajo las normas contables vigentes en Colombia y los estándares internacionales de información financiera.

Esta cobertura permite observar una parte amplia del fútbol profesional, aunque conviene tener presente el universo analizado al interpretar los resultados. Las cifras agregadas describen tendencias del sector y no sustituyen la revisión de la situación particular de cada institución.

Los ingresos por taquilla y abonos reflejan la importancia de la asistencia de los aficionados, mientras la venta de artículos deportivos abre otra vía comercial. El crecimiento de estas fuentes sugiere más actividad alrededor de los equipos, sin precisar cuánto aportó cada rubro.

Los derechos deportivos y los premios internacionales pueden producir ingresos relevantes, aunque dependen de resultados, transferencias y participación en torneos. Esa variabilidad hace importante distinguir los recursos extraordinarios de los ingresos recurrentes al evaluar la capacidad de un club para sostener sus operaciones.

Para determinar si el negocio fue rentable, el dato decisivo sería la diferencia entre ingresos, costos y gastos, además del resultado final después de obligaciones financieras e impuestos. La información suministrada no ofrece ese balance consolidado y, por tanto, impide establecerlo.

El fútbol femenino 

En el fútbol femenino, el patrocinio representó el 46,2% de los ingresos y superó los $5.222 millones. La participación en eventos aportó otro 30,3%, una composición que evidencia el peso de los acuerdos comerciales y las actividades deportivas.

Las cifras muestran una base económica menor en términos absolutos que la descrita para el fútbol masculino, aunque los datos disponibles no presentan una comparación completa entre ambas categorías. Tampoco incluyen una serie de varios años que permita medir el ritmo de crecimiento femenino.

Los gastos de nómina deportiva concentraron el 80,1% del total de los gastos deportivos de los clubes femeninos. Esa proporción señala que buena parte de los recursos se dirige a jugadoras y personal técnico, aunque no permite establecer por sí sola si el gasto es sostenible.

Atlético Nacional, Independiente Santa Fe, América de Cali, Millonarios y Deportivo Independiente Medellín sobresalieron por sus niveles de ingresos e inversión en la categoría femenina.

La lista muestra que algunos clubes tradicionales sostienen una presencia económica destacada en una competición todavía dependiente de recursos comerciales.

Atlético Nacional obtuvo $1.642 millones por patrocinios femeninos y Millonarios recibió $1.398 millones, según el informe. Ambos lideraron esta fuente de financiación, que representó casi la mitad de los ingresos agregados de la categoría durante el periodo analizado.

El patrocinio puede financiar plantillas y operaciones, aunque también expone a los equipos a cambios en las decisiones de las marcas. Una estructura más diversificada, con taquilla, derechos, alianzas y otros ingresos, podría reducir esa dependencia, aunque el informe no cuantifica esa posibilidad.

Las cuentas

El estudio clasificó los recursos por su origen: taquilla, abonos, publicidad, patrocinios, torneos, aportes de la Federación Colombiana de Fútbol, Dimayor y Conmebol, además de ventas de artículos. También separó otros ingresos, como derechos de formación, donaciones, subsidios y actividades complementarias.

En los gastos, la metodología distinguió nóminas de jugadores y cuerpos técnicos, participación en competencias y costos operativos y administrativos.

También identificó ganancias o pérdidas por venta de derechos deportivos, categorías necesarias para comparar las cuentas y entender qué actividades sostienen la operación.

El análisis ofrece a clubes y autoridades una base común para planear, comparar resultados y revisar el uso de los recursos. 

Sin embargo, la sostenibilidad requiere examinar no solo cuánto ingresa, sino también la regularidad de esos recursos y las obligaciones que debe cubrir cada equipo.

La superintendente de Sociedades, Julia Eva Pretelt Vargas, afirmó que la sostenibilidad del fútbol masculino y femenino exige respaldar los objetivos deportivos con una estructura financiera sólida, capaz de dar continuidad a los proyectos y cumplir las obligaciones de los clubes.