Manuel Fernández Ariza llega a Bancóldex: un barranquillero al frente del banco de desarrollo

Por Redacción Acento

Llega con el reto de facilitar financiación a las mipymes, impulsar la innovación y llevar recursos a las empresas que buscan crecer y competir en nuevos mercad

Manuel Fernández Ariza llega a Bancóldex:  un barranquillero al frente del banco de desarrollo

Con una agenda centrada en ampliar el acceso al crédito, elevar la productividad y apoyar la expansión empresarial, Manuel Fernández Ariza asumió la presidencia de Bancóldex. El desafío será traducir esos objetivos en financiación efectiva para negocios de distintos tamaños y regiones.

El nombramiento sitúa al frente del banco de desarrollo empresarial a un economista con más de veinte años de experiencia en los sectores público y privado. Su trayectoria combina gestión institucional, finanzas públicas, investigación económica y programas para fortalecer empresas.

Fernández Ariza llega desde la Cámara de Comercio de Barranquilla, entidad que dirigió desde 2020. Allí promovió iniciativas de acceso al crédito, transformación digital, inteligencia artificial e internacionalización, líneas de trabajo que ahora busca llevar a una institución con alcance nacional.

El nuevo presidente afirmó que conoce tanto la capacidad de crecimiento de los empresarios como las barreras que enfrentan para financiar sus proyectos. Su propósito, dijo, es cerrar esas brechas y orientar recursos hacia la inversión productiva y la innovación.

El reto no consiste solo en colocar más recursos. La financiación debe permitir que las empresas modernicen sus procesos, produzcan mejor, encuentren nuevos clientes y sostengan empleos. Para medir avances, serán importantes los resultados concretos y su distribución entre sectores y territorios.

Crédito para crecer y competir

El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, describió a Bancóldex como un aliado estratégico para que las empresas crezcan, innoven y compitan en mejores condiciones. También sostuvo que el crédito debe convertirse en inversión, productividad y empleo.

El énfasis en las mipymes responde a una necesidad central de la política empresarial: que negocios con menor acceso a recursos puedan financiar equipos, tecnología, capital de trabajo y expansión. Sin información sobre condiciones y cobertura, aún no es posible medir el alcance previsto.

Bancóldex tendrá que adaptar sus instrumentos a empresas con necesidades distintas. Una firma exportadora, un pequeño comercio y una compañía que incorpora tecnología no requieren necesariamente los mismos plazos, garantías ni montos. La pertinencia del crédito será tan relevante como su disponibilidad.

El anuncio también pone a las regiones en el centro de la agenda. La expansión fuera de los principales mercados depende de que las empresas encuentren financiación, asistencia y conexiones comerciales. El desafío será llegar a territorios donde estos servicios son menos accesibles.

Fernández Ariza es economista de la Universidad de los Andes y tiene una maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos. Antes dirigió Transmetro, la Secretaría de Hacienda del Atlántico y otras entidades regionales.

Su experiencia incluye el programa Barranquilla Cómo Vamos y la Fundación para el Desarrollo Económico del Caribe. También participó en juntas directivas de organizaciones empresariales y financieras, entre ellas Confecámaras y el Fondo Nacional de Garantías, según la información de su trayectoria.

La experiencia regional

En la Cámara de Comercio de Barranquilla impulsó Máster IA y Caribe Exponencial, iniciativas orientadas a desarrollar capacidades, incorporar nuevas tecnologías y acompañar empresas con potencial de expansión. Esas experiencias ofrecen antecedentes de gestión, aunque sus resultados no garantizan impactos equivalentes a escala nacional.

Uno de los datos destacados de esa etapa es el aumento de los servicios prestados a empresarios. La Cámara pasó de 6.371 en 2019 a una proyección de 81.000 para el cierre de 2026, según la información divulgada.

El salto equivale a más de doce veces el registro de 2019, pero requiere una lectura cuidadosa: la cifra de 2026 es una proyección, no un resultado cerrado. Además, el volumen de servicios no revela por sí solo su impacto económico.

Para valorar esa gestión también haría falta conocer cuántas empresas accedieron a financiación, cuánto elevaron su productividad, cuántos empleos generaron y cuántas lograron vender en nuevos mercados. Esos indicadores permitirían distinguir entre la ampliación de actividades y los cambios económicos alcanzados.

El siguiente paso será trasladar esa experiencia a Bancóldex, cuyo papel es ofrecer soluciones financieras para el desarrollo empresarial. La entidad buscará respaldar la modernización productiva, la innovación y la llegada a nuevos mercados, de acuerdo con las prioridades anunciadas.

El acceso al crédito, sin embargo, no depende únicamente de la oferta de recursos. Las condiciones financieras, las garantías exigidas, la capacidad de pago y el acompañamiento a las empresas pueden determinar quién logra aprovechar los instrumentos disponibles y quién queda por fuera.

Por eso, la gestión del nuevo presidente podrá evaluarse con datos sobre desembolsos, empresas beneficiadas, distribución regional, participación de mipymes y resultados en productividad y empleo. La información disponible describe metas y antecedentes, pero todavía no permite establecer efectos de su nueva administración.

El nombramiento abre una nueva etapa para Bancóldex, pero la prueba será concreta: que la financiación llegue a empresas que la necesitan y les permita crecer de forma sostenible. El impacto dependerá de convertir los anuncios en resultados verificables para la economía.