En su posesión en Santa Marta anunció más exploración, una auditoría forense y una sede alterna en Barranquilla.
Joaquín Gutiérrez Caballero llega a la presidencia de Ecopetrol con un diagnóstico que él mismo hizo público. El viernes, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, su ciudad natal, describió el momento de la compañía como "un punto de inflexión donde no caben ni las medias tintas ni la vacilación".
La ceremonia, encabezada por el presidente Abelardo De La Espriella, fue la presentación pública de la nueva dirección. Gutiérrez asumirá formalmente el cargo el lunes 28 de septiembre. La Junta Directiva lo eligió por unanimidad el 24 de septiembre.
Es administrador de empresas, con especializaciones en gerencia de proyectos de telecomunicaciones, derecho de las telecomunicaciones y gerencia de servicios de salud. Ha dirigido procesos de reestructuración en salud, construcción, ganadería y telecomunicaciones, y fue gerente de la campaña presidencial de De La Espriella.

Su llegada completa la renovación de la cúpula, que comenzó con la asamblea extraordinaria de accionistas en la que se eligió una nueva Junta Directiva, hoy presidida por Carlos Suárez. El propósito es ordenar un gobierno corporativo golpeado por denuncias de presunta corrupción. En esa línea, Gutiérrez anunció una auditoría forense a las actuaciones de administraciones anteriores.
En su discurso fijó los criterios de su gestión: trabajo, honestidad, transparencia, firmeza, disciplina y consenso dentro de la legalidad. Definió su tarea como un ejercicio de articulación. Quiere sentar en una misma mesa a las filiales, los generadores, los ministerios, los socios privados, las autoridades territoriales, las comunidades étnicas y los reguladores.
Anunció además una sede alterna en Barranquilla, para acercar la compañía al Caribe, donde está buena parte de su apuesta por el gas.
Producción y yacimientos clave
Gutiérrez no suavizó las cifras. Advirtió que el país tiene reservas de petróleo para 7,4 años y de gas para 5,9. La producción de Ecopetrol cayó a 705.000 barriles diarios en el último trimestre, el nivel más bajo en cuatro años. En la cuenca del Permian, su activo no convencional en Estados Unidos, el bombeo bajó a 80.800 barriles por día.
Su respuesta es ampliar la frontera exploratoria. Eso incluye proyectos convencionales y no convencionales, entre ellos el fracking, que De La Espriella respaldó en la misma ceremonia al anunciar la reactivación plena de los contratos de hidrocarburos. También incluye el gas costa afuera del Caribe, con el proyecto Sirius, cuya entrada en operación está prevista para 2030. Gutiérrez buscará además alianzas con el Gobierno de Estados Unidos para mejorar las condiciones de inversión.
Entre los retos inmediatos mencionó el suministro de gas, la confiabilidad del sistema frente a El Niño y las controversias tributarias y judiciales heredadas de la administración anterior.
Austeridad y retos estratégicos
Sectores de la oposición cuestionan su cercanía con el Presidente y su falta de trayectoria en hidrocarburos. Representantes de los accionistas minoritarios han pedido proteger la autonomía técnica de la empresa. Gutiérrez respondió con una definición: la compañía "no es de los políticos, sino de todos los colombianos".
La Junta Directiva ha insistido en aplicar austeridad y control del gasto en todas las filiales. Los mercados han reaccionado con cautela y esperan el plan de inversiones para campos maduros y exploración costa afuera. Retener al personal técnico será determinante. Por eso Gutiérrez dedicó parte de su discurso a reconocer a los cerca de 18.000 trabajadores de la compañía.
El discurso fijó la ruta. La gestión se medirá por las reservas que se incorporen, la producción que se recupere y la confianza que vuelva a tener el inversionista. Gutiérrez puso la meta más alta: dejar a Ecopetrol con reservas para décadas.