Reserva estrecha, proyectos atrasados, déficit de energía firme y menor agua obligan al Gobierno a acelerar medidas antes del verano.
Colombia llegará al próximo verano con un sistema eléctrico más expuesto a El Niño, debido a una reserva estrecha, menor disponibilidad hídrica, proyectos atrasados, dificultades financieras y un faltante de energía firme que obliga a actuar desde ahora.
El diagnóstico del Ministerio de Minas y Energía parte de un déficit de energía firme del 8,6% para 2026-2027, equivalente a unos 8.030 gigavatios hora anuales, tras una expansión que no incorporó toda la capacidad esperada y una demanda creciente.
La ministra María Nohemía Arboleda advirtió que la demanda eléctrica aumentó cerca de 10% frente al anterior fenómeno de El Niño, mientras la expansión no llegó completa. Esa combinación redujo el margen de seguridad y dejó al sistema vulnerable ante cualquier falla.
El riesgo se concentra en la generación hidráulica, que representa alrededor del 60% del sistema, mientras las térmicas aportan cerca del 30%. “Si disminuye el agua disponible, la generación térmica debe cubrir parte del faltante durante las puntas”, expresó la funcionaria en el 28º Congreso de Andesco.
El problema adquiere peso porque Antioquia, según la ministra, registra caudales que EPM considera nunca vistos por sus bajos niveles. “La región concentra más de la mitad de la reserva del país, de modo que una hidrología adversa tiene efectos nacionales”.
El Gobierno busca llegar al verano con los embalses en niveles altos. La referencia planteada por el operador es alcanzar 80% o más en noviembre, antes de que la curva de aportes empiece a descender durante los meses siguientes.
Energía firme bajo presión
La presión también proviene de proyectos que no llegaron a tiempo. Arboleda señaló que para 2026 se esperaban casi 4.500 megavatios nuevos, pero hasta el momento había ingresado apenas el 16,4% de esa capacidad prevista.
El rezago tiene dimensiones mayores. “El Ministerio identificó 275 proyectos con atrasos superiores a un año y 33 con retrasos de más de cuatro años”. En transmisión existen obras con cinco o más de diez años de retraso, entre ellas Colectora (La Guajira), clave para destrabar proyectos eólicos.

La generación renovable enfrenta además barreras ambientales, sociales y de conexión. Las eólicas permanecen pendientes de infraestructura y licenciamiento, mientras el Gobierno intenta liberar capacidad, agilizar permisos y acelerar proyectos que ya están cerca de iniciar operaciones comerciales.
La meta no se limita a enfrentar un solo verano. La ministra reconoció que el faltante de energía firme continuará durante varios años y anunció nuevas subastas para recuperar capacidad suficiente. El Gobierno busca reducir una vulnerabilidad que considera estructural.
El gas constituye otro cuello de botella. “Colombia tiene reservas equivalentes a casi seis años, según la presentación, aunque con las condiciones actuales podría aparecer un déficit desde febrero de 2027. Cerca del 30% del gas consumido es importado”.
El Gobierno ha buscado reforzar ese respaldo. Amplió una licencia ambiental para incorporar 58 millones de pies cúbicos diarios y trabaja con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) en proyectos que podrían aportar otros 50 millones desde febrero próximo.
La disponibilidad de combustible será decisiva para las térmicas. El Ministerio mantiene monitoreo diario de inventarios, despachos y logística, además de mesas técnicas semanales con plantas y agentes de la cadena, con el objetivo de anticipar interrupciones que comprometan la generación.
Liquidez y ahorro
El Gobierno nacional destinó 1,5 billones de pesos para atender obligaciones financieras del sector, aunque la Arboleda advirtió que esos recursos alcanzan solo para algunos meses y no resuelven el problema estructural de cartera.
“El primer giro fue de 300.000 millones de pesos, destinados a reducir deuda corriente. La estrategia busca mejorar el flujo de recursos hacia los generadores térmicos y facilitar la compra de combustibles necesarios cuando disminuyan los aportes de las hidroeléctricas”.
También se destinó $369.000 millones al pago de subsidios de energía y gas para empezar a saldar la deuda del Estado con las empresas de energía, logrando cubrir la deuda hasta junio de 2026 y parte del trimestre en curso. Adicionalmente se pagaron $7.600 millones correspondientes a los subsidios de gas.
Así como $20.000 millones para capitalizar la Empresa Distribuidora del Pacífico S.A. (Dispac) y fortalecer el servicio a los usuarios afectados por el terremoto en Chocó, que se suman a la autorización de recursos de crédito por $4.411 millones.
La otra herramienta inmediata es la demanda. El Gobierno prepara una campaña nacional de ahorro y mantiene medidas transitorias que buscan aumentar la generación térmica, mientras promueve un consumo eficiente en hogares, empresas y entidades durante los meses de mayor presión.
El clima será determinante. La ministra explicó que septiembre marca el inicio del déficit de aportes y que octubre será clave para definir con qué reservas llegará el sistema al verano.
El fenómeno puede extender sus efectos más allá de abril. El Ideam reporta que El Niño está en fortalecimiento y estima una probabilidad superior al 90% de intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.
El objetivo oficial es evitar el racionamiento, aunque el Ministerio reconoce que la reserva actual es pequeña. “Este gobierno y con todos ustedes vamos a hacer hasta lo imposible por pasar esto sin ningún racionamiento”, afirmó la ministra.
La estrategia, en suma, depende de varias medidas simultáneas: conservar agua, aumentar generación térmica, asegurar gas y combustibles, acelerar proyectos, resolver pagos y reducir demanda. El Gobierno considera que ninguna acción aislada ofrece suficiente margen ante un sistema vulnerable.