El expresidente y la exalcaldesa de Bogotá retomaron conversaciones con miras a construir una denominada “Alianza por la Vida.
La fotografía de Gustavo Petro y Claudia López juntos volvió a poner sobre la mesa una alianza política que años atrás parecía improbable. El expresidente y la exalcaldesa de Bogotá retomaron conversaciones con miras a construir una denominada “Alianza por la Vida” para las elecciones territoriales de 2027, pero el acercamiento enfrenta una dificultad mayor: lograr que sectores que han mantenido profundas diferencias acepten compartir un mismo proyecto electoral.
El reencuentro tiene un antecedente. En 2018, durante la campaña de segunda vuelta presidencial entre Iván Duque y Petro, López y Antanas Mockus acompañaron al entonces candidato en una alianza que tuvo como uno de sus ejes la lucha contra la corrupción. Ocho años después, aquella convergencia vuelve a aparecer, pero en un escenario político completamente diferente.
Esta vez, el objetivo planteado por Petro es llevar la alianza a las regiones y buscar candidaturas conjuntas para alcaldías, gobernaciones y corporaciones públicas. López, por su parte, ha hablado de establecer reglas, mecanismos de selección y eventuales consultas para definir candidaturas.
El primer problema está dentro del propio progresismo. Aunque Petro continúa siendo uno de sus principales referentes, no todos los sectores que podrían integrar una coalición tienen la misma relación con López. La exalcaldesa ha sido durante años una crítica de distintos sectores del petrismo y también ha mantenido diferencias con dirigentes que hoy hacen parte de ese espacio político.
Por eso, la fotografía entre ambos no significa automáticamente una coalición consolidada. López ha planteado que antes de hablar de una alianza definitiva es necesario reconstruir confianza y definir las condiciones bajo las cuales participarían los distintos sectores.
El desafío será convertir esa convergencia entre dos figuras en un acuerdo que pueda ser aceptado por partidos, movimientos y dirigentes regionales. La discusión no será únicamente ideológica. También estará atravesada por la distribución de candidaturas, la conformación de listas y la definición de mecanismos para escoger aspirantes únicos.

Bogotá, el primer gran pulso
La capital será uno de los principales escenarios de esa disputa. Bogotá constituye un territorio central para el progresismo y, al mismo tiempo, es un espacio en el que confluyen distintos sectores que podrían buscar una candidatura propia.
María José Pizarro aparece entre los nombres del petrismo para la Alcaldía, mientras López tampoco ha cerrado completamente la puerta a una nueva aspiración. Una eventual consulta entre sectores cercanos podría convertirse en el mecanismo para resolver esa competencia, aunque cualquier acuerdo dependerá de las reglas que acepten los participantes.
La posibilidad de realizar consultas no es nueva dentro del sistema electoral colombiano. Los partidos y movimientos con personería jurídica pueden solicitar a la Organización Electoral consultas para escoger candidatos a alcaldías y gobernaciones, de acuerdo con sus procedimientos y las reglas electorales.
Una alianza que busca territorio
El proyecto también podría extenderse a departamentos y ciudades donde el progresismo conserva presencia electoral. Nariño, Boyacá, Valle del Cauca, Atlántico y Magdalena aparecen entre los territorios en los que podrían buscarse acuerdos para presentar candidaturas unificadas.
El objetivo no se limitaría a las gobernaciones y alcaldías. También están sobre la mesa las listas para concejos municipales y asambleas departamentales, donde la coordinación entre diferentes fuerzas puede definir la capacidad de representación territorial.
Pero esa es precisamente la parte más compleja del acuerdo. Una cosa es coincidir en la necesidad de construir una alternativa política y otra muy distinta distribuir espacios, aceptar mecanismos de selección y renunciar a candidaturas propias.
Además, algunos sectores que participaron de la llamada Alianza por la Vida durante la campaña presidencial anterior todavía no se han pronunciado públicamente sobre el acercamiento entre Petro y López. La reacción de esos actores será determinante para establecer si la iniciativa puede convertirse en una coalición más amplia.
La propuesta, por ahora, está en una etapa inicial. El encuentro entre Petro y López abrió nuevamente una puerta que parecía cerrada, pero la construcción de una alianza electoral exige resolver las diferencias internas que durante años han separado al progresismo.
El verdadero desafío no será, entonces, la fotografía de dos antiguos contradictores juntos, sino conseguir que esa imagen se transforme en reglas comunes, candidaturas aceptadas por los distintos sectores y una estructura territorial capaz de competir en las elecciones de 2027.