El milagro de construir una patria de propietarios

Por Juan David Lacouture

Carta abierta al señor presidente Abelardo De La Espriella y a la Nación

El milagro de construir una patria de propietarios

Señor Presidente:

Colombia necesita reducir la carga del impuesto de renta sobre quienes producen, invierten y generan empleo. Hoy, la tarifa general del 35 % supera en más de diez puntos el promedio de los países miembros de la OCDE. El alivio tributario es indispensable. Convertirlo en capital de largo plazo para el desarrollo nacional es nuestro desafío:

La propuesta cabe en una ecuación como ejemplo: De 35 puntos, 25 seguirían como impuesto y 10, en vez de ingresar al recaudo ordinario, se aportarían a un Fondo Nacional de Ahorro e Inversión y quedarían representados en un título a nombre del contribuyente. Esos aportes formarían capital de largo plazo que el Fondo mantendría invertido y pondría a trabajar para financiar operaciones y fortalecer garantías que permitan al sistema financiero ampliar el crédito para vivienda, agro, infraestructura, empresa e industria.

Cada año, nuevos aportes se sumarían al patrimonio acumulado; sus resultados netos determinarían su crecimiento y su capacidad para financiar y fortalecer garantías. El capital no se agota en una sola operación: financia, regresa, vuelve a financiar y respaldar nuevas operaciones.

El fondo concentra el capital; el sistema lo moviliza. Una garantía cubre parte del riesgo y permite respaldar más crédito sin prestar peso por peso. FNG/FAG: garantías. Finagro/Bancóldex/FIindeter: financiación. FNA: vivienda; fiduciarias administran; bancos analizan, prestan y cobran. No se trata de inventar otro sistema, sino de dotar al existente de capital de largo plazo. Ahí está la palanca: capital que permanece, garantías más fuertes y crédito con menos barreras.

Colombia tiene antecedentes: mecanismos en los que ciertas inversiones sustituyeron obligaciones tributarias y un Fondo Nacional de Inversiones con unidades negociables; tiene instrumentos e instituciones para hacerlo. Señor Presidente: le propongo estudiar cómo estructurarlo al servicio de la Patria Milagro.

El título abre una segunda vía: sería acumulable, heredable y negociable. El titular puede conservarlo, usarlo como respaldo o venderlo. Si lo vende, otro inversionista compra el título: el contribuyente obtiene liquidez y el capital permanece en el Fondo. Esa liquidez podría condicionarse a vivienda, amortización hipotecaria, bienes de capital o inversión empresarial.

El ahorro acumulado de unos puede financiar el crédito con que otros, sobre todo los más humildes, construyan patrimonio. Una vida entera de trabajo no debería terminar únicamente con recibos pagados. Cada mensualidad, un peldaño hacia la escritura; cada crédito, una máquina, un cultivo, una empresa o una obra que cambie un territorio.