Por qué el Gobierno deberá apretarse el cinturón antes de que sea tarde

Por Redacción Acento

El aumento del déficit y la alta deuda pública en el proyecto presupuestal obligan al Gobierno a tomar medidas estructurales antes de las fechas límite.

Por qué el Gobierno deberá apretarse el cinturón antes de que sea tarde

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) lanzó una fuerte advertencia sobre la urgencia de corregir las cuentas del Estado. El organismo alertó sobre el deterioro en el déficit y el elevado endeudamiento proyectado para el próximo año.

Aunque la propuesta presentada por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, resulta más realista que la anterior, persisten señales de alerta. El sinceramiento del presupuesto no frena las presiones financieras que enfrentará el país en el corto plazo.

El nuevo proyecto del gobierno de Abelardo de la Espriella reemplazó al texto que el Congreso le devolvió a la administración anterior. Sin embargo, el organismo independiente insiste en que las cifras actuales comprometen el equilibrio financiero de la nación.

Las proyecciones oficiales señalan que el déficit primario escalará al 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Este dato contrasta gravemente con el 0,5% que el Ministerio de Hacienda había prometido en el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026.

El indicador sufrirá un deterioro directo al pasar del 3,3% proyectado para 2026 al 4,5% previsto para el ciclo entrante. Esta brecha confirma que las finanzas estatales tomaron un rumbo opuesto al proceso de consolidación fiscal esperado por los mercados.

“En 2027, en lugar de avanzar en la consolidación, el déficit primario se deterioraría”, afirmó el organismo técnico. La CARF advirtió que los datos coinciden con sus peores pronósticos inerciales calculados a mediados del presente año de gestión.

El panorama resulta crítico porque el país debe retomar las metas estrictas fijadas en la legislación financiera para 2028. Posponer este ajuste obligará al Ejecutivo a realizar sacrificios económicos mucho más drásticos e inmediatos durante el siguiente periodo.

Las modificaciones recurrentes en la senda de recuperación erosionan la credibilidad internacional del país. El organismo técnico recalcó que alterar las metas aumenta el riesgo sobre la sostenibilidad financiera y encarece el financiamiento que requiere la nación diariamente.

A las cifras del presupuesto se suman presiones adicionales en sectores claves de la economía nacional. El comité prevé desembolsos superiores a los calculados originalmente para cubrir las obligaciones de los sistemas de salud, pensiones y subsidios de energía.

El impacto climático también agravará las exigencias financieras sobre el tesoro público durante los próximos meses. Los efectos meteorológicos asociados al fenómeno de El Niño presionarán la infraestructura y exigirán subsidios energéticos adicionales a los ya presupuestados.

Los costos necesarios para la reconstrucción de las zonas afectadas tampoco figuran dentro de las cuentas oficiales. La omisión de estos rubros deja al Gobierno sin un margen real de maniobra para enfrentar contingencias imprevistas durante la ejecución.

“La combinación de déficits elevados, una deuda cercana a su límite y presiones de gasto deja un margen reducido”, advirtió la entidad. La falta de espacio fiscal expone a la economía colombiana ante cualquier choque externo o fluctuación de mercados.

Ante este panorama, la entidad independiente exigió al Poder Ejecutivo diseñar una estrategia creíble de consolidación. El plan presentado ante el Legislativo debe garantizar la estabilización de la deuda pública y asegurar el retorno a la disciplina financiera.

La responsabilidad recae sobre el Ministerio de Hacienda, que debe concretar un recorte del 2,2% del PIB. Este esfuerzo debe repartirse entre una mayor recaudación de ingresos y una reducción permanente en el nivel de gasto corriente estatal.

“Preservar la sostenibilidad de la deuda requiere medidas de ajuste estructurales, convincentes y permanentes”, concluyó la institución fiscal. La entidad reiteró que las soluciones superficiales no resolverán la fragilidad estructural que acumula la caja del Estado.

El Congreso de la República afronta días decisivos para definir el futuro económico del territorio nacional. Las Comisiones Económicas Conjuntas del Senado y la Cámara deben votar la cifra definitiva de gastos antes del quince de septiembre de 2026.

Posteriormente, las bancadas legislativas contarán con plazo hasta el veinticinco de septiembre para aprobar la totalidad del articulado. La discusión en primer debate fijará los cambios iniciales sobre el texto radicado por los delegados de la Presidencia.

La fecha límite final para la aprobación completa del presupuesto en ambas plenarias vence el veinte de octubre. Si las cámaras no logran un acuerdo para ese día, entrará a regir el proyecto radicado por el Ejecutivo nacional.

El margen de negociación política se agota mientras los analistas exigen rigurosidad en las cuentas públicas. Las decisiones adoptadas por los parlamentarios durante este mes determinarán la estabilidad macroeconómica del país para los próximos años de mandato.

La adopción de las recomendaciones del organismo garantizará la confianza de los inversionistas extranjeros en la deuda local. Sin un ajuste fiscal verídico, Colombia arriesga su reputación económica y el acceso a crédito internacional en condiciones razonables.