La entrada al bloque Bare amplía la producción regional, pero también expone a GeoPark al riesgo venezolano y cambia el control de la compañía.
GeoPark anunció su entrada a Venezuela con la adquisición del bloque Bare, un activo de crudo pesado ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco. La operación amplía su presencia regional y abre una apuesta sobre la recuperación energética venezolana regional.
El movimiento tiene dos dimensiones. Por un lado, incorpora un campo con infraestructura existente, producción y reservas potenciales. Por otro, modifica el control de GeoPark, porque el Grupo Gilinski recibirá nuevas acciones para convertirse en accionista mayoritario de la compañía.
Bare tiene una escala considerable. El activo acumula más de 700 millones de barriles producidos y llegó a superar los 100.000 barriles diarios. Hoy produce 11.000 barriles diarios de crudo, pero GeoPark calcula que podría alcanzar entre 85.000 y 95.000.
El contraste muestra la magnitud del desafío. El bloque contiene aproximadamente 15.700 millones de barriles de petróleo original en sitio y unos 1.100 pozos existentes. Sin embargo, su factor de recobro actual apenas alcanza entre 4% y 5%, según GeoPark.
La apuesta consiste en elevar ese porcentaje hasta entre 8% y 9%. Bajo el plan acordado, GeoPark proyecta una producción acumulada cercana a 400 millones de barriles netos y diez años con producción entre 55.000 y 62.000 barriles diarios netos.
Un campo con escala

El potencial, sin embargo, no equivale a producción garantizada. Para acercarse a esas cifras será necesario invertir, reparar infraestructura, reactivar pozos y sostener operaciones en un entorno que incorpora riesgos políticos, regulatorios, financieros y operativos propios del país y financiero.
El acuerdo se desarrollará mediante un Contrato de Participación Productiva, o CPP, con PDVSA Petróleo. Bajo la estructura, GeoPark asumirá el ciento por ciento de las inversiones de capital previstas en los programas y tendrá una participación neta del 65%.
El contrato tendrá una duración de 25 años y contempla derechos para comercializar hidrocarburos, acceder a infraestructura crítica y ejercer control operativo. Incluye mecanismos de reequilibrio y compensación para proteger al operador frente a interrupciones del proyecto.
El ingreso al país ocurre mientras Venezuela intenta recuperar su industria petrolera después de años de deterioro productivo, falta de inversión y sanciones. GeoPark presenta Bare como una oportunidad para participar tempranamente en una eventual recuperación del sector energético venezolano.
Jaime Gilinski, presidente del Grupo Gilinski, dijo que cree en el potencial de Venezuela y en la capacidad de GeoPark para desarrollar Bare de manera responsable. Su mensaje resume la apuesta empresarial por una recuperación petrolera que todavía enfrenta riesgos.
Pero esa oportunidad concentra riesgo. La entrada en vigor del CPP depende de aprobaciones, autorizaciones, requisitos regulatorios y condiciones relacionadas con las sanciones vigentes. GeoPark calcula un plazo de 120 días para completar ese proceso, sujeto a las autorizaciones requeridas.
El cambio de control
El financiamiento constituye otro elemento. GeoPark afirma que dispone de unos 700 millones de dólares de liquidez, incluidos cerca de 310 millones en efectivo. Esa posición busca respaldar Bare sin abandonar sus operaciones en Colombia y Argentina durante el desarrollo.
La compañía espera que Venezuela se convierta en una plataforma de crecimiento junto con Colombia y Argentina. Sumada a la producción de Vaca Muerta, la operación podría llevar su producción a entre 75.000 y 85.000 barriles equivalentes diarios en 2030.
Esa meta representaría 2,7 veces la producción actual. El salto dependerá de que Bare alcance una parte de su potencial y de que Vaca Muerta continúe aportando crecimiento. Por eso, Venezuela agrega escala, pero también un desafío de ejecución sostenida.
El acuerdo tiene además una consecuencia societaria clave. GeoPark emitirá 42,1 millones de acciones al Grupo Gilinski a 12,22 dólares cada una, para adquirir el 95% restante de la sociedad que controla el CPP de Bare en Venezuela, activo petrolero.
Ese precio supone una prima del 26% frente al precio VWAP de 30 días de GeoPark, situado en 9,673 dólares. Según GeoPark, los términos representan unos 160 millones de dólares de creación inmediata de valor, equivalente a 1,5 dólares por acción.
Una vez emitidos los títulos, Gilinski tendrá el 56,3% de las acciones ordinarias y asumirá el control de GeoPark. Si mejoran condiciones contractuales antes del cierre, podría recibir hasta 5,4 millones de acciones adicionales y elevar su participación al 58,4%.
El cambio de control no elimina la condición de GeoPark como compañía cotizada en Nueva York. La empresa asegura que mantendrá un directorio con mayoría independiente, comités y mecanismos de protección para operaciones con partes relacionadas y conflictos de interés.
Para los accionistas habrá una alternativa de salida. Gilinski lanzará una oferta pública de adquisición por 100 millones de dólares, a 12,22 dólares por acción. La compañía estima que el mecanismo implicará un pago prorrateado de 2,1 dólares por título actuales.
El Directorio aprobó la operación tras una valoración independiente y una opinión financiera de razonabilidad de BTG Pactual. Los directores vinculados a Gilinski no participaron en las deliberaciones ni en la votación, según informó la compañía al anunciar el acuerdo.
Felipe Bayón, CEO de GeoPark, calificó la reactivación energética venezolana como una de las oportunidades industriales más relevantes de América Latina. Destacó la escala, infraestructura y potencial de Bare, pero el reto será convertir esos atributos en producción rentable y sostenible.