El futbolista argentino tiene en su carrera seis mundiales, tres finales mundialistas y 39 partidos en Copas América.
La despedida de Lionel Messi de la selección argentina no puede medirse solamente en títulos, goles o récords. Su historia con la Albiceleste es, sobre todo, la de un futbolista que pasó de cargar con las frustraciones de un país entero a convertirse en uno de los mayores símbolos de su historia deportiva.
El final llegó el 19 de julio, en el MetLife Stadium de Nueva York, después de la final del Mundial 2026 contra España. Argentina, campeona en Qatar, perdió la posibilidad de conquistar una cuarta estrella y Messi cerró así su ciclo internacional con un sabor agridulce. Sin embargo, el resultado de esa noche difícilmente puede cambiar el balance de dos décadas.
Hubo un tiempo en que Messi era señalado por no conseguir con Argentina lo que ya había conquistado con el Barcelona. Entre 2006 y 2016 disputó tres Mundiales y cuatro Copas América, pero solo consiguió el oro olímpico en Pekín 2008. Las derrotas en las finales de Brasil 2014 y las Copas América de 2015 y 2016 alimentaron una crítica que llegó a cuestionar su compromiso y su liderazgo.
El momento más dramático ocurrió después de perder ante Chile en la Copa América Centenario. En junio de 2016, Messi anunció su renuncia a la selección. El país que esperaba de él la solución a todos sus problemas futbolísticos parecía no perdonarle una frustración que, en realidad, era colectiva.
La historia cambió con Lionel Scaloni. Desde 2018, Argentina comenzó a construir un equipo alrededor de Messi, pero también a liberarlo de la obligación de resolverlo todo. La Copa América de 2021 significó el primer gran título de la generación y, paradójicamente, llegó en Brasil, uno de los escenarios más difíciles para la Albiceleste.
Después vendría Catar 2022, el capítulo definitivo. Messi lideró a Argentina al título mundial con siete goles y tres asistencias, marcó dos tantos en la final contra Francia y fue elegido Balón de Oro del torneo. La Copa del Mundo terminó de cerrar una discusión que había acompañado durante años su carrera: la comparación con Diego Maradona y la supuesta deuda con la selección.
A la Copa América se sumaron la Finalissima y otro título continental. Argentina recuperó la condición de potencia y Messi dejó de ser el jugador al que se le exigía ganar para convertirse en el líder de una generación campeona.
El Mundial 2026 representó el último desafío. Con 39 años, Messi volvió a ser determinante y terminó el torneo con ocho goles y cuatro asistencias. Llegó hasta la final, pero España frustró el sueño de una segunda Copa del Mundo.
Los números ayudan a dimensionar su legado: 207 partidos, 125 goles y 68 asistencias con Argentina. Seis Mundiales, tres finales mundialistas y 39 partidos en Copas América, donde también es el máximo goleador argentino.
Pero quizá su mayor récord no esté en una estadística. Está en haber cambiado la relación entre un país y su futbolista más talentoso.