Mercado del gas debate la libre competencia ante riesgos de escasez

Por Redacción Acento

Mientras Vanti decreta el fin de la crisis del gas natural, Gasnova responde que el abastecimiento real depende de importaciones y subsidios desiguales.

Mercado del gas debate la libre competencia ante riesgos de escasez

El mercado de los combustibles en Colombia entró en una abierta disputa comercial y regulatoria tras las visiones opuestas sobre la seguridad energética del país. El choque enfrenta la narrativa de reactivación del gas natural contra los reclamos de competitividad del Gas Licuado del Petróleo (GLP).

La controversia escaló tras las declaraciones de Rodolfo Anaya, presidente de Vanti, durante el Encuentro de Industriales 2026. El directivo dio por superada la etapa de alta volatilidad de precios y desabastecimiento, asegurando un panorama de recuperación operativa para sus usuarios.

«La dura noche ya está pasando. Hoy vemos otro amanecer para el gas natural en Colombia», sostuvo Anaya. La compañía argumentó que el consumo residencial, comercial e industrial está garantizado gracias a nuevas fuentes importadas y el desarrollo paulatino de campos nacionales.

Desde la perspectiva de Vanti, el respaldo del suministro se apoya en las terminales de regasificación de Pacífico y Puerto Bahía. John Jairo Contreras, vicepresidente de la empresa, reveló que contrataron el 50% de la oferta del Pacífico y el 35% de Puerto Bahía.

Asimismo, Vanti proyecta contratos de largo plazo asociados al proyecto Sirius para ofrecer condiciones de firmeza al sector industrial. Según la compañía, este esquema permitirá recuperar a los clientes que migraron a energéticos sustitutos impulsados por los altos precios anteriores.

Sin embargo, las previsiones de Vanti generaron una respuesta inmediata de Alejandro Martínez Villegas, presidente del gremio Gasnova. El dirigente rechazó las afirmaciones del grupo distribuidor y advirtió sobre la falta de sustento técnico en sus proyecciones de suministro.

Martínez aclaró que no existe ninguna norma que obligue a destinar la oferta de GLP de Ecopetrol de forma exclusiva al sector residencial. La producción estatal regulada es insuficiente y apenas alcanza para cubrir la mitad de las necesidades de los hogares.

Incertidumbres operativas 

Gasnova enfatizó que el abastecimiento de gas natural a mediano y largo plazo aún enfrenta incertidumbres de reservas y declinación. Para la asociación, dar partes de tranquilidad sobre contingencias como el fenómeno de El Niño transmite señales equivocadas al mercado.

El gremio de GLP sostuvo que las industrias no migraron por opción coyuntural, sino por la falta de firmeza y los altos precios del gas natural. Frente a esos costos, el GLP emergió como una alternativa competitiva para mantener operativas las plantas de producción.

Para Gasnova, resulta desafortunado que se intente acudir a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) para restringir la competencia. Bloquear la migración industrial busca, según el gremio, defender de forma artificial el mercado del gas natural.

El trasfondo de la disputa expone una asimetría histórica en la regulación de ambos energéticos en el territorio nacional. Gasnova denunció que el gas natural opera bajo un esquema de monopolio con subsidios masivos generalizados en todo el país.

En contraste, el GLP solo recibe subsidios estatales en estratos 1 y 2 de seis departamentos, excluyendo zonas vulnerables como Chocó. Esta distorsión perjudica a millones de usuarios que dependen del gas propano como servicio público esencial.

Inversiones para garantizar suministro

Frente a la constante caída de la producción local de Ecopetrol, los distribuidores de GLP ejecutaron inversiones privadas en logística importadora. Las empresas adecuaron terminales portuarias e infraestructura de transporte por carretera y ferrocarril en corredores estratégicos.

Como resultado de esta planificación privada, se proyecta que a comienzos de 2027 más del 70% del consumo nacional de GLP provenga del exterior. El sector busca asegurar el suministro continuo sin depender del rendimiento decreciente de los pozos locales.

El GLP abastece en la actualidad a cerca de 12 millones de personas en el 98% del territorio nacional. Su infraestructura descentralizada posiciona al combustible como un eje fundamental para la seguridad energética en momentos de alta vulnerabilidad del sistema.

Más allá de la contienda de precios entre empresas, la prioridad del país exige estructurar una matriz energética diversa y complementaria. La estabilidad industrial y la protección de los hogares requerirán reglas de juego claras, donde la regulación fomente la libre competencia y garantice el suministro real a largo plazo.