Cuba queda atrapada entre la presión de Washington y el aislamiento regional

Por Redacción Acento

Washington endurece la presión sobre Cuba mientras mantiene abierta una intervención militar y La Habana enfrenta tensiones diplomáticas con República Dominican

Cuba queda atrapada entre la presión de Washington y el aislamiento regional

La relación entre Estados Unidos y Cuba entró en una fase de mayor tensión con una advertencia que Washington mantiene abierta: una intervención militar. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó desde Panamá que todas las opciones permanecen disponibles todavía.

Hegseth pidió a La Habana prestar atención a la voluntad de Donald Trump de hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses en el hemisferio. Su mensaje conecta la política hacia Cuba con una estrategia regional frente a otros adversarios del hemisferio.

La advertencia adquiere mayor peso porque Estados Unidos endurece su presión sobre el Gobierno cubano y porque Trump mencionó en junio una posible operación similar a las realizadas contra Venezuela o Irán, aunque entonces aseguró mantener una postura flexible ahora.

Trump introdujo además un argumento económico al diferenciar a Cuba de Venezuela. Según el presidente estadounidense, la isla no tiene petróleo, pero sí propiedades valiosas y una costa atractiva, elementos que también forman parte de su mirada estratégica para Washington.

Hegseth amplió el mensaje al citar a Rusia, Irán y Venezuela como países cuya aproximación a Washington y a la coalición contra los cárteles demostraría, según él, dónde está el equilibrio de poder en América. Cuba quedó incluida en el hemisferio.

La posibilidad militar no equivale a una decisión de intervenir. Washington mantiene abiertas otras herramientas, desde la presión diplomática y económica hasta el aislamiento internacional. Para La Habana, sin embargo, la amenaza aumenta la incertidumbre sobre cualquier negociación. Por ahora.

La presión gringa

El contexto político también está marcado por el centenario del nacimiento de Fidel Castro, conmemoración que Estados Unidos rechazó frontalmente. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó al antiguo líder cubano como un completo fracaso para su país en curso.

Rubio sostuvo que Castro fracasó en todo, salvo en destruir Cuba y empobrecer, encarcelar y asesinar a sus ciudadanos. El mensaje confirma que Washington no busca separar su crítica al Gobierno actual del legado político construido desde 1959 desde entonces.

El secretario de Estado, hijo de migrantes cubanos, ha mantenido durante años una posición abiertamente hostil hacia las autoridades de La Habana. Desde su llegada al cargo, ha respaldado una política de máxima presión económica sobre la isla desde entonces.

Esa política ha contribuido a profundizar una crisis energética que el Gobierno cubano atribuye al bloqueo estadounidense y que Washington justifica como mecanismo de presión. La disputa muestra dos relatos incompatibles sobre las causas del deterioro económico cubano en Cuba.

Rubio añadió una advertencia dirigida a las actuales autoridades, al presidente Miguel Díaz-Canel. Quienes intenten seguir los pasos de Castro, dijo, deberían reconsiderar su posición porque también estarían condenándose al fracaso. El mensaje deja poco espacio para distensión inmediata.

La disputa regional

A esta confrontación se sumó República Dominicana con una decisión diplomática que afecta directamente a Cuba. Santo Domingo ordenó retirar a nueve diplomáticos cubanos y sus familiares, concediéndoles siete días para abandonar el territorio dominicano. durante siete días en total.

El Ministerio de Exteriores dominicano no explicó las causas de la expulsión. Se limitó a señalar que actuó dentro de sus facultades y conforme al Derecho Internacional y la Convención de Viena, mientras prometió manejar el asunto por canales diplomáticos.

La Habana rechazó la medida en los términos más enérgicos y sostuvo que no existe motivo que la justifique. Según el Gobierno cubano, la decisión responde al sometimiento de Santo Domingo a las presiones estadounidenses contra la isla ahora mismo.

Cuba interpreta la expulsión como parte de un esfuerzo mayor de Washington para aislarla diplomáticamente. La Cancillería recordó que República Dominicana excluyó a Cuba de la Cumbre de las Américas y modificó su voto sobre el bloqueo cubano durante años.

La disputa tiene además una dimensión histórica. Cuba y República Dominicana restablecieron relaciones diplomáticas en 1996, después de una ruptura iniciada en 1959, durante los primeros años del Gobierno revolucionario de Fidel Castro y la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

El nuevo episodio puede tensionar una relación que ambos gobiernos intentaron reconstruir durante tres décadas. Para La Habana, la expulsión confirma un giro dominicano; para Washington, constituye otra señal de que el margen regional de Cuba puede reducirse.

La combinación de amenazas militares, presión económica, aislamiento diplomático y confrontación política configura un escenario especialmente delicado para la isla. Ninguno de estos elementos demuestra que una intervención vaya a ocurrir, pero juntos elevan el costo de cualquier error estratégico.

El desafío para Cuba será administrar una presión que ya no se limita a Washington. El Gobierno deberá responder al endurecimiento estadounidense mientras evita que las diferencias con vecinos caribeños deterioren todavía más sus vínculos regionales y su margen diplomático.