Un gobierno de setenta y dos horas fue puesto a prueba por un sismo de magnitud 7.4. Respondió. Eso, en Colombia, no es un detalle administrativo: es una notici
Un gobierno de setenta y dos horas fue puesto a prueba por un sismo de magnitud 7.4. Respondió. Eso, en Colombia, no es un detalle administrativo: es una noticia.
El corte de la UNGRD de este viernes mide el golpe. 285 muertos. 3.975 heridos. 379 desaparecidos. 44.936 familias damnificadas (102.105 personas) en 426 municipios de quince departamentos. 10.677 viviendas destruidas. 65.841 averiadas. 236 centros de salud y 2.136 instituciones educativas comprometidos. Ninguna administración recibe una herencia así con manual de instrucciones.
Tres hechos merecen ser registrados. El primero es la velocidad. Cincuenta y nueve minutos después del sismo, el presidente anunció que asumía personalmente la coordinación y ordenó instalar un Puesto de Mando Unificado.
Siguieron el Comité Nacional para el Manejo de Desastres, PMU en Bogotá, Armenia y Quibdó, y la declaratoria de emergencia económica. En gestión de desastres, la primera hora vale más que el primer discurso. Esa hora se usó bien.
El segundo es la presencia. El vicepresidente José Manuel Restrepo no asistió al Congreso de la ANDI: grabó su intervención desde el Chocó, donde recorría los municipios afectados.
Lideró con el ministro del Interior el PMU en Quibdó, gestionó la apertura de albergues y el envío de carpas, alimentos e insumos. En Manizales recorrió la catedral dañada y las zonas afectadas con el alcalde. El gabinete despachó desde el terreno, no desde un despacho. La diferencia se nota en la logística, no en la foto.
El tercero es la transparencia. El Gobierno entregó cifras diarias incluso cuando el balance empeoraba y la propia autoridad reconocía que seguiría subiendo. Informar rápido y feo cuesta más políticamente que informar tarde y editado. Se optó por lo primero. Es la decisión menos rentable y la más honesta.
El sector privado respondió a la misma velocidad. La ANDI reorientó por completo el 11° Congreso Empresarial Colombiano en Cartagena y lanzó Empresas Unidas por Colombia con un aporte inicial de 2.000 millones de pesos, la mitad de las inscripciones al evento.
En menos de una hora había 4.500 millones. Al cierre del jueves, 40.642 millones. A eso se suman 48 millones de dólares que la CAF movilizará hacia las zonas afectadas. Bruce Mac Master lo formuló con precisión: la solidaridad no puede quedarse en la condolencia; hay que convertirla en acción.
Lo relevante no es la suma. Es el acuerdo que revela. Restrepo les anunció a los empresarios que este será un gobierno amigo de la iniciativa privada. El presidente convocó al sector de la construcción para diseñar el plan de reconstrucción: necesitamos a la empresa privada para reconstruir entre todos a Colombia, dijo. Estado y empresa alineados en la misma semana, sin desconfianza previa que negociar. Ese activo político vale tanto como los recursos.
Viene la fase más exigente. El Fondo Milagro, con gerencia propia y agilidad contractual, deberá convertir voluntad en viviendas entregadas. Ese trabajo tomará años y se evaluará con otra vara.
Pero el primer examen ya se presentó. Y el Estado colombiano lo aprobó.