La reapertura de Buenaventura evita una interrupción exportadora, pero el sector activa rutas alternas mientras enfrenta menores volúmenes, mayores costos y pre
El terremoto que afectó varias regiones del país puso a prueba la cadena logística del café colombiano, pero no interrumpió el flujo de exportaciones. La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) aseguró que el mercado internacional mantiene su abastecimiento y que los compromisos externos siguen garantizados.
La Federación informó el 13 de agosto que los embarques continúan de manera fluida por los terminales marítimos del Caribe, especialmente Cartagena y Santa Marta. Estas operaciones permitieron mantener los despachos mientras Buenaventura permaneció bajo revisión preventiva durante tres días.
La reapertura del principal puerto cafetero del Pacífico ocurrió después de inspeccionar sus tres terminales. Agua Dulce, Sociedad Portuaria y TCBUEN fueron revisados para comprobar que sus instalaciones podían continuar operando sin comprometer la seguridad de las operaciones de comercio exterior.
La importancia de Buenaventura explica la atención sobre su recuperación. La Federación calcula que por este puerto sale alrededor del 60% del café colombiano que llega a más de 100 países, con unos 10 millones de sacos movilizados anualmente.
La FNC sostuvo que, tras las verificaciones, “las operaciones fueron habilitadas” y que la capacidad exportadora del país permanece plenamente activa. La entidad mantiene un monitoreo permanente de los puertos para garantizar el control de calidad y la confiabilidad del café colombiano.
También destacó que el abastecimiento no se ha visto comprometido. Según la entidad, los envíos al exterior continúan y permiten cumplir de manera oportuna los compromisos adquiridos con compradores internacionales, pese a las dificultades que provocó el sismo en corredores terrestres y portuarios.
El otro punto crítico está en las carreteras. De acuerdo con la información suministrada por las autoridades de transporte a la Federación, la vía Buga-Buenaventura comenzó a habilitarse de forma gradual y con paso restringido, mientras avanzaba la recuperación de la movilidad.
Para la FNC, esa reapertura permite sostener la operación exportadora. La entidad reafirmó su compromiso con las más de 560.000 familias caficultoras de 23 departamentos y con los clientes internacionales que reciben el café colombiano en 106 países.
El costo de cambiar las rutas
La Asociación Nacional de Exportadores de Café (Asoexport) coincide en que el sector ha mostrado capacidad de respuesta, pero advierte que la normalización de Buenaventura no elimina los problemas logísticos. El sismo afectó zonas del Pacífico y del Eje Cafetero, además de corredores estratégicos.
El gremio explicó que los exportadores comenzaron evaluando los daños en las zonas de procesamiento y en las vías de acceso. Entre las dificultades estuvo el cierre del Alto de La Línea, que luego recuperó el tránsito por un carril, mientras el Alto de Letras también registró restricciones.
Ante ese escenario, los exportadores empezaron a conversar con las terminales de la costa Caribe. Puerto Antioquia, Cartagena y Santa Marta forman parte del plan para trasladar temporalmente una mayor proporción de los embarques y reducir la presión sobre Buenaventura.
“Lo que estamos haciendo es generar planes de acción para exportar a través de la costa Caribe y, al mismo tiempo, generar una reactivación paulatina de Buenaventura”, explica Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, quien espera que el puerto del Pacífico recupere progresivamente su operación normal.
El problema de esa alternativa es el costo. Según el directivo, las principales zonas cafeteras están más cerca de Buenaventura que de los puertos del Caribe. Cambiar la ruta obliga a recorrer mayores distancias por carretera y encarece el transporte del grano.
Asoexport estima que 67% de las ventas externas de café sale por Buenaventura. La cifra muestra la concentración logística que enfrenta la cadena y explica por qué la recuperación de ese puerto resulta determinante para mantener costos y tiempos competitivos.
Además, el sismo encuentra al sector en un momento de menores exportaciones. En junio Colombia envió 1,049 millones de sacos de 60 kilogramos, 3% menos que en el mismo mes de 2025, según el reporte de Asoexport.
Entre enero y junio se exportaron 5,23 millones de sacos, 18% menos que en el mismo período de 2025. En los doce meses terminados en junio, las ventas externas alcanzaron 11,981 millones de sacos, una disminución del 8%.
La producción muestra una recuperación mensual, pero todavía no revierte el rezago acumulado. En junio alcanzó 1,304 millones de sacos, 43% más que un año antes. Sin embargo, en el primer semestre sumó 5,575 millones, 10% menos.
El repunte de junio estuvo asociado, según el reporte, con la recuperación de la cosecha del sur del país. La menor producción acumulada entre enero y abril, sin embargo, limitó físicamente el volumen disponible para exportar durante buena parte del primer semestre.
A esta situación se suma la apreciación del peso colombiano frente al dólar, que reduce los márgenes de rentabilidad del sector y desincentiva la velocidad de los flujos de venta externa. El sismo agrega ahora un problema logístico a una cadena ya presionada.
La FNC considera que, pese a las dificultades, “el abastecimiento, la calidad y el prestigio del café de Colombia” se mantienen en los mercados internacionales. El desafío inmediato es asegurar que esa fortaleza comercial pueda sostenerse mientras se normalizan las rutas y los puertos.