El sismo abrió una herida en el patrimonio cultural colombiano

Por Redacción Acento

El sismo dañó patrimonio protegido y no protegido, centros históricos e iglesias, pero el inventario oficial aún deja vacíos sobre Cali, Pereira y Popayán.

El sismo abrió una herida en el patrimonio cultural colombiano

El sismo del 10 de agosto dejó una factura que trasciende las viviendas y las carreteras. El patrimonio arquitectónico, religioso y cultural del suroccidente también quedó expuesto, con daños que obligan a acelerar inventarios, diagnósticos y obras de estabilización necesarias.

El Ministerio de las Culturas identificó 40 Bienes de Interés Cultural de ámbito nacional en los siete departamentos más afectados. De ellos, 22 presentan daños de alta severidad, una proporción superior a la mitad del patrimonio evaluado oficialmente del país.

A ese balance se suman 84 bienes muebles e inmuebles sin declaratoria patrimonial, entre ellos 39 templos e iglesias. La cifra muestra que el impacto cultural es mucho más amplio que el registrado en los bienes protegidos oficialmente hasta ahora.

También resultaron afectados 12 de los 15 centros históricos ubicados dentro del radio de impacto. El listado incluye Popayán, Manizales, Cali, Buga, Cartago, El Cerrito, Aguadas, Salamina, Jericó, Abejorral y Santa Fe de Antioquia, según el inventario nacional del país.

El dato tiene una lectura económica. Los centros históricos concentran comercio, turismo, vivienda y actividades culturales. Su cierre o restricción de uso puede prolongar pérdidas para pequeños negocios y trabajadores, además de elevar el costo de la reconstrucción en Colombia.

El mapa del daño

En Manizales aparece uno de los daños patrimoniales más visibles. La Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario, monumento nacional desde 1984, sufrió el colapso parcial de su torre durante el terremoto del lunes 10 de agosto en el país.

La catedral ya cargaba una historia sísmica compleja. Los terremotos de 1938, 1962 y 1979 habían provocado esfuerzos estructurales en el edificio, que además perdió elementos superiores en 1962, según el inventario del Centro Histórico de Manizales, actualizado disponible.

El caso de Manizales confirma que el patrimonio no parte de cero frente a un terremoto. Las intervenciones anteriores pueden reducir riesgos, pero también dejan estructuras con distintas edades, materiales y soluciones constructivas que requieren diagnósticos después de cada evento.

En Cali, el Centro Histórico también figura entre los sectores afectados por el sismo. Allí se concentra un conjunto de bienes patrimoniales que incluye la Iglesia de la Ermita y el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, declarado Monumento Nacional hace décadas.

Sin embargo, conviene separar los daños nuevos de los problemas anteriores. La Capilla de la Inmaculada, del complejo de San Francisco, ya estaba cerrada por un colapso ocurrido atrás, mientras la Iglesia de la Ermita había sufrido vandalismo meses antes.

En Pereira, las fuentes consultadas confirman afectaciones severas en infraestructura urbana y en el aeropuerto, pero todavía no permiten establecer, con el mismo nivel de detalle, cuáles iglesias o inmuebles patrimoniales sufrieron daños estructurales nuevos por el sismo de agosto.

Lo mismo ocurre en Popayán. La ciudad posee uno de los conjuntos históricos más importantes del país, con iglesias, conventos, casas coloniales y edificios institucionales protegidos, pero la información pública disponible hasta este viernes no ofrece un inventario pos terremoto por inmueble.

Esto es relevante porque Popayán conserva una memoria sísmica excepcional. El terremoto de 1983 averió o destruyó cerca del 90 % del Centro Histórico y causó daños severos en varias iglesias como Santo Domingo, San Francisco, San José y La Ermita.

La comparación histórica permite entender el riesgo actual. Muchos edificios patrimoniales de Popayán fueron restaurados o reforzados después de 1983, pero sus materiales tradicionales, como adobe, tapia y bahareque, siguen exigiendo controles técnicos después de un movimiento de gran magnitud.

El Paisaje Cultural Cafetero también entra en la ecuación. El patrimonio de la Unesco se extiende por 51 municipios y combina arquitectura, paisaje productivo, tradiciones y formas de vida. El sismo afecta, por tanto, un sistema cultural, no solo edificios aislados.

El daño alcanza el patrimonio inmaterial. El Ministerio reportó ocho manifestaciones culturales afectadas, entre ellas las macetas de alfeñique, la salsa caleña, los alabaos, la partería afro del Pacífico, las cocinas tradicionales y el Carnaval de Riosucio, según su balance.

Reconstruir sin borrar

La respuesta oficial contempla una Red de Profesionales y una metodología para reparar y reconstruir los sitios afectados. También se anunció una resolución para agilizar intervenciones de reparación locativa en bienes afectados por la emergencia.

El desafío financiero será considerable. Restaurar patrimonio exige estudios, materiales especializados, mano de obra calificada y controles que no siempre coinciden con los tiempos de una emergencia. El Estado deberá definir prioridades sin sacrificar autenticidad ni seguridad estructural.

La ministra de Cultura, Paola Holguín, dijo que el país entra en una etapa difícil, la reconstrucción, y pidió mantener la unidad nacional y el apoyo internacional para recuperar el patrimonio afectado por el terremoto y sus réplicas.