Chavismo y oposición abren un diálogo clave bajo impulso de EE.UU. en Venezuela

Por Redacción Acento

Uno de los aspectos más relevantes del proceso es la ausencia de María Corina Machado y de Edmundo González, principales referentes de la oposición venezolana.

Chavismo y oposición abren un diálogo clave bajo impulso de EE.UU. en Venezuela

Caracas fue escenario del primer encuentro presencial entre representantes del chavismo y un sector de la oposición venezolana, en un proceso de diálogo promovido por Estados Unidos que busca sentar las bases de una transición política tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado. La reunión marca un punto de inflexión en la crisis institucional del país, aunque también evidencia las profundas divisiones dentro de la propia oposición.

La mesa reunió a delegados del Gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y a un grupo de exdiputados de la Asamblea Nacional elegida en 2015, liderados por Dinorah Figuera, quien regresó a Venezuela desde España para participar en las negociaciones. El encuentro se desarrolla en el Centro de Convenciones del parque Simón Bolívar, en La Carlota, y abordó tanto la emergencia humanitaria derivada de los recientes terremotos como la reconstrucción institucional del país.

La agenda acordada incluyó la atención a las víctimas del doble sismo del 24 de junio, que dejó más de 6.100 fallecidos y pérdidas económicas estimadas en 19.600 millones de dólares, así como asuntos de mayor alcance político: la reorganización del Consejo Nacional Electoral (CNE), la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la garantía de derechos civiles y políticos.

Figuera sostuvo que el proceso será gradual y que los resultados concretos se presentarán hacia diciembre. A su llegada al país afirmó que el principal reto será la “reinstitucionalización de Venezuela”, insistiendo en que la reconstrucción democrática debe ir acompañada de respuestas inmediatas a la crisis social provocada por los terremotos.

El regreso de la dirigente también simboliza el intento de reactivar políticamente a la Asamblea Nacional elegida en 2015, cuya continuidad ha sido defendida por parte de la oposición como el último poder público con legitimidad democrática previa al control absoluto del chavismo sobre las instituciones.

Por el oficialismo participan Jorge Rodríguez, principal negociador del chavismo, junto con la ministra de Educación Universitaria, Ana María Sanjuán; el primer vicepresidente del Parlamento, Pedro Infante; y los diputados Jorge Arreaza, América Pérez y Génesis Garvett.

Uno de los aspectos más relevantes del proceso es la ausencia de María Corina Machado y de Edmundo González, principales referentes de la oposición mayoritaria. Ambos impulsaron meses atrás una propuesta de negociación con acompañamiento estadounidense, pero decidieron no integrarse directamente a esta primera fase.

Lejos de rechazar la iniciativa, ambos dirigentes señalaron que observan el desarrollo de las conversaciones con base en “logros concretos y verificables”. Entre las condiciones que consideran indispensables figuran la recuperación efectiva de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías para todos los actores políticos y la definición de un cronograma para elecciones presidenciales libres.

Esa postura refleja una estrategia de cautela. La exclusión de los principales líderes opositores evita, por ahora, que el proceso quede condicionado por las disputas internas, aunque también limita su capacidad para generar consensos amplios y legitimidad política.

Estados Unidos, principal impulsor de la negociación, expresó su satisfacción por el inicio de las conversaciones y las considera parte del plan de tres fases diseñado tras la captura de Maduro para conducir al país hacia elecciones democráticas. Washington apuesta por un proceso escalonado que combine estabilidad institucional, reconstrucción del Estado y apertura política.

Sin embargo, el desafío será traducir los acuerdos preliminares en decisiones verificables. Venezuela acumula antecedentes de mesas de negociación que terminaron sin resultados permanentes, por lo que tanto la comunidad internacional como diversos sectores nacionales mantienen expectativas moderadas.

La presión social también acompaña el inicio del diálogo. Varias organizaciones civiles convocaron manifestaciones para exigir que las negociaciones no se limiten a acuerdos políticos entre élites y que desemboquen en una transición democrática efectiva, con instituciones independientes y garantías para la ciudadanía.

El proceso representa probablemente la oportunidad más importante de negociación desde el cambio de escenario político ocurrido tras la captura de Maduro. No obstante, su éxito dependerá de la capacidad de las partes para generar avances tangibles en la reconstrucción institucional y en la recuperación de la confianza ciudadana, un elemento que sigue siendo el mayor déficit de la política venezolana.