El dinero ya despierta a la misma hora que la enfermedad

Por Redacción Acento

Un estudio global sitúa las finanzas y la salud empatadas como la primera preocupación humana. En Colombia, con una inflación de 6,14%, el dato deja de ser soci

El dinero ya despierta a la misma hora que la enfermedad

Durante décadas, la pregunta por lo que quita el sueño tuvo una respuesta previsible: la salud. Ya no. El Allianz 3am Report 2026, publicado el 6 de julio y construido sobre 10.000 encuestas en diez países, encontró que las finanzas y la salud empatan en el primer lugar de las preocupaciones personales, cada una con 48%. La tercera —el futuro— queda trece puntos atrás, con 35%. Es el margen que separa lo urgente de lo demás.

El detonante tiene nombre: costo de vida. El 71% de los encuestados lo señala como su mayor inquietud financiera, seguido por los ingresos insuficientes (51%). Ambos indicadores subieron en siete de los ocho países que ya venían midiéndose. No es un ciclo. Es una tendencia.

El dato más severo es otro. Solo el 5% de la población mundial declara una posición económica lo bastante sólida para ahorrar e invertir de manera significativa. 

El 27% se considera financieramente estable. En el otro extremo, el 11% enfrenta dificultades serias para llegar a fin de mes. La estabilidad financiera dejó de ser la norma de la clase media y pasó a ser una excepción estadística.

El corte generacional

La edad reorganiza las prioridades. Los baby boomers y la generación X mantienen la salud en primer lugar. Los millennials y la generación Z ya ponen el dinero por delante: 48% y 47%, respectivamente. Entre los más jóvenes, además, el bienestar emocional desplazó a la salud física dentro de su propia categoría.

Ese desplazamiento merece lectura. Una generación que a los treinta años sigue midiendo su vida por la capacidad de cubrir el mes, y no por la de acumular patrimonio, no toma las mismas decisiones de consumo, de empleo, de vivienda ni de voto que la anterior. Es un cambio de expectativas, no de estado de ánimo.

Por qué importa en Colombia

El país no fue encuestado, pero los precios sí hablan. El DANE reportó una inflación anual de 6,14% en junio de 2026, la más alta en 22 meses, con 4,77% acumulado en apenas medio año. 

Las divisiones que más presionan son exactamente las que el informe global identifica como fuente de ansiedad: restaurantes y hoteles (9,59%), salud (8,39%) y educación (7,57%).

Y la presión no se reparte por igual. En junio, el IPC mensual de los hogares pobres y vulnerables fue de 0,45%; el de los hogares de ingresos altos, 0,30%. La misma inflación pesa un cincuenta por ciento más sobre quien menos margen tiene.

Esto ocurre en la antesala de tres discusiones simultáneas: la negociación del salario mínimo, la sostenibilidad del sistema de salud y el arranque de un nuevo gobierno. Ninguna de las tres se resuelve con retórica de bienestar.

La lectura de Acento

El hallazgo relevante no es que la gente se preocupe por dinero. Es que la preocupación económica alcanzó el rango de la enfermedad. Cuando el costo de vida deja de ser un tema de presupuesto y se convierte en un tema de salud mental, la política económica deja de ser técnica: pasa a ser el principal determinante del humor social. Quien gobierne los próximos cuatro años administrará esa ansiedad o será administrado por ella.