El planeta ya gastó su presupuesto de 2026: la fecha en que empezamos a vivir prestado

Por Redacción Acento

Investigadores alertan que consumimos la biocapacidad anual a un ritmo de 1,73 planetas, dejando al ecosistema global sin margen de reposición para el resto del

El planeta ya gastó su presupuesto de 2026: la fecha en que empezamos a vivir prestado

El 30 de julio se cumplió el Día del Sobregiro de la Tierra. La humanidad consumió en siete meses todos los recursos que los ecosistemas del planeta alcanzan a regenerar en un año. Lo que usemos de aquí a diciembre —comida, agua, madera, energía, capacidad de absorber CO₂— sale de una cuenta que no se repone.

La medición la hace Global Footprint Network, la organización que creó el concepto de huella ecológica, con las Cuentas Nacionales de Huella y Biocapacidad que produce la Universidad de York bajo la gobernanza de FoDaFo. El cálculo es simple en su lógica: se divide la biocapacidad del planeta entre la demanda de la humanidad y el resultado se traduce en días de calendario.

Hoy usamos la naturaleza 73% más rápido de lo que puede regenerarse. En términos reales, consumimos como si tuviéramos 1,73 planetas.

Seis días más tarde, pero no es buena noticia

La fecha llegó seis días después que en 2025. No hay que celebrarlo. El corrimiento responde a una revisión metodológica —principalmente un ajuste al alza en la capacidad del océano para absorber carbono, que movió la fecha ocho días—, mientras que el crecimiento real del consumo la adelantó dos. Sobre una serie de datos consistente, 2026 registra el mayor sobregiro de la historia.

El problema es que la deuda es acumulativa. Aunque la fecha lleve más de quince años estancada en una franja estrecha, cada año de déficit se suma al anterior. La presión sobre el planeta se intensifica incluso cuando el calendario parece quieto.

El punto ciego de los gobiernos

El informe “Prepared for the Predictable?”, elaborado por Global Footprint Network y la asociación suiza Greenings, evaluó los documentos de estrategia nacional de decenas de países. 

La conclusión es contundente: ninguno aborda el sobregiro ecológico de manera significativa. China obtuvo el puntaje más alto —y aun así insuficiente—; Argentina, el más bajo; y la Unión Europea quedó por debajo de lo que sugiere su reputación en reportes de sostenibilidad.

“El sobregiro no es una preocupación ambiental lejana. Ya está produciendo impactos económicos”, advierte David Lin, científico jefe de la organización. La seguridad de recursos, sostiene el informe, alimenta la estanflación, la inseguridad alimentaria y energética, las crisis sanitarias y los conflictos.

¿Y Colombia?

El país tiene una posición relativamente favorable. Si toda la humanidad viviera como los colombianos, el Día del Sobregiro caería el 1 de octubre de 2026: harían falta 1,3 Tierras. 

Lejos de Qatar (4 de febrero), Estados Unidos (14 de marzo) o Alemania (10 de mayo). Pero la cifra viene empeorando: cuatro días de adelanto se explican por cambios reales en el consumo.

La factura está sobre la mesa y la pagamos entre todos. Reducir a la mitad las emisiones de CO₂ de combustibles fósiles movería la fecha tres meses. La pregunta no es si se puede, sino cuándo dejamos de tratarlo como un tema secundario.