La investidura de De La Espriella en Cali: quiénes asistirán y por qué genera polémica

Por Redacción Acento

El Pacto Histórico confirmó que no asistirá a la investidura y que, de manera paralela, realizará una jornada de resistencia civil en Puerto Resistencia.

La investidura de De La Espriella en Cali: quiénes asistirán y por qué genera polémica

La posesión de Abelardo De La Espriella en Cali marca un hecho sin precedentes recientes: además de romper con la tradición de realizar la investidura presidencial en el Capitolio Nacional, trasladará por un día el centro político del país al Valle del Cauca, en medio de un fuerte debate sobre sus costos, su simbolismo y las tensiones políticas que ya rodean el inicio del nuevo gobierno.

El Congreso terminó avalando el cambio de sede luego de que la Cámara de Representantes y posteriormente el Senado aprobaran la proposición impulsada por el oficialismo. La decisión no estuvo exenta de controversia. En el Senado, la iniciativa recibió 58 votos a favor y 30 en contra, después de una discusión marcada por las críticas de la oposición, que calificó el trámite como una muestra de improvisación.

El principal cuestionamiento provino del Pacto Histórico, cuyos congresistas sostuvieron que modificar la sede de la ceremonia implica un gasto adicional para el Estado y rompe con la tradición republicana de que el presidente tome juramento ante el Congreso reunido en Bogotá. Incluso, durante el debate se propuso crear una subcomisión para establecer cuánto costará realmente el traslado de la ceremonia, aunque la iniciativa no prosperó.

La discusión también se trasladó al terreno presupuestal. La oposición pidió que el Congreso no asumiera viáticos ni gastos de alojamiento para los legisladores que decidan asistir a Cali. Finalmente, el presidente del Senado anunció que no se reconocerán viáticos, aunque sí se facilitarán los tiquetes de desplazamiento, como ocurre cuando las corporaciones sesionan fuera de Bogotá.

En contraste, el Centro Democrático anunció que sus congresistas asumirán con recursos propios los costos de transporte y hospedaje, argumentando que se trata de una decisión coherente con un discurso de austeridad y de respeto por los recursos públicos.

Más allá del debate económico, la ceremonia tendrá una importante carga política. El Pacto Histórico confirmó que no asistirá a la investidura y que, de manera paralela, realizará una jornada de resistencia civil en Puerto Resistencia, uno de los lugares emblemáticos de las protestas sociales de 2021 en Cali. El senador Iván Cepeda reiteró además las objeciones de ese sector sobre la elegibilidad de De La Espriella, insistiendo en que su nacionalidad estadounidense le impedía aspirar a la Presidencia.

Mientras la oposición prepara manifestaciones, el gobierno entrante busca proyectar una imagen de respaldo internacional. Entre las confirmaciones más relevantes figura la del rey Felipe VI de España, cuya presencia refuerza el carácter diplomático de la ceremonia. También asistirán los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador, y Santiago Peña, de Paraguay. Además, se espera una delegación de Estados Unidos, país con el que el presidente electo ha mantenido acercamientos durante la transición.

La agenda prevista para el 7 de agosto también refleja el énfasis que tendrá la seguridad durante el inicio del nuevo mandato. La posesión se realizará en la Universidad Santiago de Cali y, posteriormente, De La Espriella encabezará un reconocimiento de tropas en el Cantón Militar Pichincha y su primer consejo de seguridad en la Tercera Brigada del Ejército.

Precisamente, el componente de seguridad será uno de los mayores despliegues previstos para una investidura presidencial. Más de 11.000 integrantes de la Fuerza Pública custodiarán la ciudad con unidades especializadas en operaciones especiales, antiexplosivos, tránsito, vigilancia aérea, evacuaciones y control territorial. Las autoridades también restringirán el uso de drones particulares y mantendrán vigilancia permanente con helicópteros y aeronaves militares.

La elección de Cali como escenario de la posesión tiene una lectura política y simbólica que trasciende el protocolo. Para el gobierno entrante representa la posibilidad de descentralizar uno de los actos institucionales más importantes del país y enviar un mensaje de cercanía con las regiones. Para sus críticos, en cambio, constituye una decisión que rompe innecesariamente una tradición institucional, incrementa los costos logísticos y profundiza la polarización desde el primer día del nuevo mandato.

Así, la investidura de Abelardo De La Espriella no solo marcará el comienzo de un nuevo gobierno, sino que también servirá como el primer termómetro de la relación entre el Ejecutivo, el Congreso y la oposición, en una jornada que combinará ceremonias oficiales, presencia de líderes internacionales, protestas y un inédito despliegue de seguridad.