Una tasa de 12% en Colombia frente a 3,50%–3,75% en Estados Unidos explica una apreciación de 29,86% en doce meses. El mecanismo es simple. Sus consecuencias, n
El peso colombiano acumula una revaluación de 29,86% entre el 28 de julio de 2025 y la misma fecha de 2026, según datos de Bloomberg, muy por encima del resto de economías emergentes.
El real brasileño ocupa el segundo lugar con 9,02% y el forint húngaro el tercero con 8,03%. La distancia no es marginal: es más del triple frente al segundo lugar.
Detrás de esa cifra hay una operación financiera con nombre técnico y lógica elemental: el carry trade.
¿Cómo funciona?
Consiste en endeudarse en monedas con tasas de interés bajas para invertir en otras que ofrecen mayores rendimientos.
Un inversionista internacional toma deuda en dólares, yenes o francos suizos –donde el dinero es barato–, convierte esos recursos a pesos y los coloca en TES, CDT u otros activos colombianos.
La ganancia es el diferencial de tasas. Y la conversión masiva a pesos es lo que aprecia la moneda.
Hoy ese diferencial es históricamente amplio. El Banco de la República elevó su tasa de intervención a 12% en junio, tras un ciclo de aumentos de 275 puntos básicos desde el 9,25% con que arrancó 2026.
Por otro lado, la Reserva Federal decidió mantener sus tipos inalterados, en el rango de 3,50%–3,75%. La brecha supera los ocho puntos porcentuales. Es una de las más rentables del mundo emergente.
No es el único factor
El carry trade explica mucho, pero no todo. Concurren al menos tres elementos adicionales:
Petróleo. Los precios del crudo se ubicaron sobre los US$95 por barril tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, lo que aumenta el ingreso de divisas al país.
Expectativas políticas. Analistas atribuyen parte del comportamiento reciente a las expectativas que produce la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño.
Remesas y debilidad global del dólar, que operan como flujo de fondo.

El costado incómodo
Un peso fuerte abarata importaciones y deuda externa. También castiga a exportadores no tradicionales, al turismo receptivo y al valor en pesos de las remesas que reciben 2,5 millones de hogares.
Y hay un dato que ningún tomador de decisión debería ignorar: el carry trade es capital de portafolio, no inversión productiva. Entra rápido y sale más rápido. Su reversión –un recorte de tasas del Emisor, una sorpresa inflacionaria en Estados Unidos, un choque de confianza– puede devolver la tasa de cambio con la misma velocidad con que la trajo.
Alexander Ríos, CEO de Inverxia, señaló que un piso cercano a $3.100 es técnicamente posible en el corto plazo si los flujos se mantienen, pero que el rango de equilibrio más realista para el segundo semestre se ubica entre $3.250 y $3.450. En sus palabras, los niveles actuales ya reflejan un escenario muy optimista.