La infraestructura marcará el rumbo de la seguridad energética

Por Redacción Acento

El Grupo Energía Bogotá (GEB) presentó al presidente electo una hoja de ruta que plantea decisiones urgentes para garantizar energía, gas e inversión.

La infraestructura marcará el rumbo de la seguridad energética

El próximo Gobierno recibirá un sistema energético que acumula retrasos en infraestructura, enfrenta un déficit creciente de gas natural y mantiene riesgos para la confiabilidad del servicio. Ese es el diagnóstico que el Grupo Energía Bogotá (GEB) expuso al presidente electo Abelardo de la Espriella junto con una hoja de ruta de diez acciones prioritarias.

La propuesta busca acelerar decisiones que, según la compañía, permitirían recuperar el ritmo de construcción de proyectos estratégicos, garantizar el abastecimiento energético y responder al aumento de la demanda. También plantea ajustes regulatorios e institucionales para fortalecer la competitividad y preservar la confianza de los inversionistas.

La iniciativa fue presentada mediante una carta firmada por el presidente del GEB, Juan Ricardo Ortega, quien sostiene que la seguridad energética dejó de ser un asunto exclusivo del sector minero-energético. A su juicio, también condiciona el crecimiento económico, la productividad empresarial y el bienestar de los hogares.

Ortega afirmó que la designación de María Nohemí Arboleda Arango como ministra de Minas y Energía envía una señal positiva para el sector. Según el directivo, su experiencia técnica puede contribuir a recuperar el desarrollo de la infraestructura y mantener decisiones sustentadas en criterios técnicos.

El diagnóstico presentado por la empresa refleja el rezago que enfrenta el sistema. Apenas el 7,4% de la capacidad de generación prevista para este año ha entrado en operación, cerca del 60% de los proyectos de transmisión registra retrasos y más de 10,2 gigavatios permanecen represados.

A esas cifras se suma otro indicador que, según el GEB, evidencia las presiones sobre la red eléctrica. Entre abril y junio, XM emitió 165 instrucciones de desconexión de carga para preservar la estabilidad del Sistema Interconectado Nacional frente a las restricciones operativas.

Infraestructura y gas

El principal desafío consiste en destrabar la infraestructura de transmisión eléctrica. La compañía advierte que sin nuevas redes será imposible aprovechar la energía producida por los proyectos de generación que hoy esperan autorización o conexión para entrar al sistema.

El documento menciona proyectos como Norte y Sogamoso, considerados esenciales para garantizar el suministro hacia Bogotá y la Sabana. También propone una mayor coordinación entre las entidades públicas para superar barreras ambientales, prediales, regulatorias e institucionales.

El segundo frente corresponde al abastecimiento de gas natural. El GEB sostiene que la reducción de la oferta nacional obligará al país a depender cada vez más de las importaciones, en un contexto marcado por incertidumbre regulatoria y una alta concentración del mercado.

Según la empresa, esa situación ha contribuido a incrementos superiores al 300% en el precio de la molécula. Para enfrentar ese escenario propone ampliar la infraestructura de importación y transporte, fortalecer la competencia y adoptar reglas que garanticen un suministro suficiente.

Entre las recomendaciones figura actualizar la metodología de remuneración del transporte mediante el denominado estampillamiento. El GEB estima que esa medida permitiría generar ahorros cercanos a $700.000 millones anuales y ampliar la demanda en aproximadamente 38,8 GBTUD.

Ortega recordó que la infraestructura resulta determinante para garantizar la confiabilidad del sistema. "Sin redes de transmisión, la generación de energía pierde valor; sin gas natural, el sistema pierde confiabilidad. Frente a fenómenos climáticos como El Niño, la mejor respuesta es desarrollar la infraestructura requerida a tiempo".

Riesgos que exigen decisiones

La hoja de ruta también dedica un capítulo a la situación del mercado eléctrico del Caribe. Allí advierte que Air-e presta servicio a cerca de 1,2 millones de usuarios, de los cuales el 84% pertenece a los estratos 1, 2 y 3.

El informe señala que las pérdidas de energía superan el 25%, mientras la recuperación de cartera apenas alcanza el 70%. Además, estima que la empresa cerró 2024 con pérdidas cercanas a $1,4 billones y proyecta pérdidas de $2,5 billones durante 2025.

Ante ese panorama, el GEB propone fortalecer el Fondo Empresarial de la Superintendencia de Servicios Públicos, establecer mecanismos regulatorios que reduzcan el riesgo derivado de empresas intervenidas y diseñar una solución permanente para el mercado eléctrico de la región Caribe.

Otro de los riesgos identificados corresponde al fenómeno de El Niño. La empresa advierte que, si no se adoptan nuevas medidas, desde noviembre de 2028 el país podría enfrentar un déficit de Obligaciones de Energía Firme equivalente a 153 GWh diarios, más del 58% de la demanda proyectada.

La compañía propone desarrollar una reserva estratégica térmica de 730 megavatios, acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación y convocar oportunamente subastas de expansión. También recomienda incorporar sistemas de almacenamiento para facilitar la integración de fuentes renovables al sistema.

Las recomendaciones incluyen revisar el esquema de subsidios de energía y gas. El GEB cita estimaciones del Departamento Nacional de Planeación según las cuales los errores de focalización representan cerca de $3,4 billones anuales y permitirían que numerosos hogares reciban subsidios sin cumplir los criterios establecidos.

Más allá de las medidas puntuales, la compañía plantea fortalecer la institucionalidad del sector mediante decisiones regulatorias más ágiles, preservar la independencia técnica de XM y reforzar el gobierno corporativo de las empresas públicas.