El reto de la construcción ya no es adoptar IA sino aprovecharla

Por Redacción Acento

Camacol presentó una hoja de ruta para acelerar la adopción de inteligencia artificial en construcción, donde la mayoría reconoce su potencial, pero avanza lent

El reto de la construcción ya no es adoptar IA sino aprovecharla

La industria de la construcción en Colombia avanza a dos velocidades. Mientras el discurso empresarial reconoce el potencial de la inteligencia artificial, la adopción de esa tecnología sigue siendo limitada en la mayoría de las compañías. Una brecha que ahora el sector busca reducir con una hoja de ruta.

La propuesta fue presentada por el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, durante la Segunda Cumbre IA, en Cartagena. El documento plantea una estrategia para orientar la transformación tecnológica del sector hasta 2030 y aumentar su capacidad para competir, elevar la productividad y fortalecer la sostenibilidad.

El plan se apoya en una investigación desarrollada con la Universidad de los Andes y en un proceso de consulta que reunió a empresas, expertos y directivos del sector. El propósito fue identificar el nivel de preparación de la industria y establecer prioridades comunes.

Los resultados muestran un amplio consenso sobre el potencial de la tecnología. El estudio encontró que el 98% de las empresas considera que la inteligencia artificial tendrá un impacto alto o transformador sobre su actividad durante los próximos cinco años.

Sin embargo, esa expectativa aún no se refleja en la operación diaria. El 84 % de las compañías permanece en fases de exploración o no ha iniciado procesos formales de adopción, mientras apenas el 4% incorporó estas herramientas en procesos considerados críticos.

Herrera sostuvo que el gremio decidió construir una estrategia conjunta para evitar que cada empresa avanzara de forma aislada. "La Hoja de Ruta no es un inventario de plataformas ni una predicción sobre el futuro. Es una guía para convertir la inteligencia artificial en productividad", afirmó.

Un diagnóstico compartido

La construcción del documento involucró a 184 organizaciones, 53 líderes sectoriales y 17 directivos. Además, analizó más de 1.300 casos de uso de inteligencia artificial para identificar oportunidades de aplicación y los principales obstáculos que enfrenta la industria colombiana.

El diagnóstico concluyó que el sector registra un nivel promedio de madurez de 1,94 sobre cuatro puntos. Este resultado ubica a las empresas en una etapa inicial, con avances puntuales, pero sin una integración amplia de estas tecnologías.

Entre las principales barreras aparecen la falta de datos estructurados, señalada por el 52% de las empresas, seguida de los costos de implementación, con 51%. También pesan la resistencia al cambio, la baja integración tecnológica y la escasez de talento especializado.

Para Camacol, esas cifras muestran que el desafío trasciende la compra de nuevas herramientas. La transformación depende de mejorar la gestión de datos, formar personal, establecer mecanismos de gobernanza e identificar aplicaciones con impacto directo sobre la productividad.

La hoja de ruta plantea tres ejes para avanzar. El primero, denominado Colaboración IA, busca fortalecer el trabajo conjunto entre empresas, universidades, Estado y proveedores tecnológicos para compartir conocimiento y desarrollar capacidades comunes.

El segundo eje, Desarrollo IA, propone llevar estas herramientas a procesos como la planeación, el control de proyectos, la logística, la gestión documental, las finanzas, la comercialización, la seguridad, la inspección técnica y la sostenibilidad de las obras.

Apuesta con impacto económico

El tercer componente, Talento IA, concentra los esfuerzos en desarrollar nuevas capacidades laborales, formar perfiles especializados y crear mecanismos de supervisión que permitan una incorporación responsable de la inteligencia artificial en toda la cadena productiva.

La estrategia también identifica cuatro condiciones para acelerar el cambio. Plantea impulsar políticas públicas, fortalecer la infraestructura digital, cerrar la brecha de talento mediante alianzas con la academia y movilizar recursos para financiar inversiones en tecnología y datos.

El objetivo consiste en elevar el nivel promedio de madurez desde 1,94 hasta 2,72 en el mediano plazo y alcanzar una adopción plena hacia 2035. Para el gremio, este avance permitirá consolidar una transformación sostenida de toda la industria.

La apuesta adquiere relevancia por el peso económico del sector constructor. La actividad representa cerca del 4,2% del producto interno bruto, genera 1,7 millones de empleos directos y mantiene encadenamientos con alrededor de 38 sectores productivos del país.

Ese alcance convierte la incorporación de inteligencia artificial en un asunto que supera el interés empresarial. Un aumento de la productividad en construcción puede extenderse a proveedores, servicios e industrias vinculadas, con efectos sobre la competitividad de la economía colombiana.

Para Herrera, la discusión ya no gira alrededor de si el sector debe adoptar estas tecnologías. El reto consiste en definir cómo implementarlas de forma estratégica, progresiva y con resultados medibles para las empresas y para el desarrollo económico.

El dirigente concluyó que la inteligencia artificial puede convertirse en "el nuevo material del sector", aunque advirtió que su verdadero valor dependerá de la capacidad de las organizaciones para prepararse, transformar sus procesos y aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología.