Puja por las presidencias del Congreso: candidatos, alianzas y el pulso político que marca el inicio de la legislatura

Por Redacción Acento

El mayor pulso se libra en el Senado, donde dos nombres concentran la disputa: Alfredo Deluque, del Partido de la U, y Honorio Henríquez, del Centro Democrático

Puja por las presidencias del Congreso: candidatos, alianzas y el pulso político que marca el inicio de la legislatura

A solo días de la instalación del nuevo periodo legislativo, este lunes 20 de julio, el Congreso de la República se convirtió en el primer escenario de disputa política del gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella. La elección de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes, que tradicionalmente responde a acuerdos entre las bancadas, hoy está marcada por fracturas dentro de la derecha, nuevas alianzas y el regreso del expresidente Álvaro Uribe al centro del debate.

El mayor pulso se libra en el Senado, donde dos nombres concentran la disputa: Alfredo Deluque, del Partido de la U y respaldado por el gobierno entrante, y Honorio Henríquez, del Centro Democrático, cuya candidatura es defendida por Uribe.

La Casa de Nariño busca que Deluque encabece el Senado como una señal de gobernabilidad y de construcción de mayorías. La estrategia del presidente electo apunta a conformar una coalición amplia con partidos tradicionales e independientes que facilite la aprobación de sus reformas desde el inicio de su mandato.

Sin embargo, la aspiración de Deluque encontró resistencia en el Centro Democrático, que reclama la presidencia del Senado con el argumento de que los acuerdos políticos y la representación de la oposición deben respetarse.

La controversia escaló cuando el expresidente Álvaro Uribe lanzó una dura advertencia contra sectores cercanos a De la Espriella. “Si el Tigre ruge para acabar al Centro Democrático, nos tocará volvernos unas abejas laboriosas para defendernos”, afirmó, al asegurar que existe un intento por debilitar a la colectividad que fundó.

Uribe defendió la candidatura de Henríquez al considerar que ofrecería garantías a todas las fuerzas políticas, incluso al Pacto Histórico. Además, rechazó los señalamientos de que el Centro Democrático pueda terminar aliado con el petrismo para impedir la elección de Deluque, aunque reconoció que en una votación abierta cualquier escenario es posible.

Las declaraciones del exmandatario también fueron una respuesta al ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, quien cuestionó la posibilidad de que el uribismo coincida con el Pacto Histórico para bloquear al candidato respaldado por el nuevo gobierno.

El panorama se volvió aún más incierto porque las bancadas no lograron un consenso previo. Si el acuerdo político fracasa, la elección podría definirse mediante voto libre en la plenaria, un escenario poco frecuente en los últimos años y que abre la puerta a negociaciones de última hora.

Mientras tanto, en la Cámara de Representantes también avanzan conversaciones para definir la presidencia. Aunque el ambiente luce menos confrontado que en el Senado, los partidos negocian la conformación de las mesas directivas como parte del reparto de poder que acompañará el inicio del nuevo cuatrienio.

La elección de ambas presidencias será determinante porque quienes ocupen esos cargos tendrán la responsabilidad de dirigir el trámite de las principales iniciativas del Ejecutivo, definir el ritmo de los debates y servir de puente entre el Gobierno y las diferentes bancadas.

Más allá de los nombres, la discusión refleja una reconfiguración de la derecha colombiana. La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia modificó el equilibrio de fuerzas dentro de ese sector, donde el Centro Democrático ya no es el único referente. La disputa por la presidencia del Senado se convirtió, así, en una prueba de liderazgo entre el nuevo gobierno y el partido de Uribe.

El desenlace también permitirá medir la capacidad del presidente electo para construir mayorías antes de presentar su agenda legislativa. Si Deluque logra imponerse, De la Espriella enviará un mensaje de fortaleza política desde el primer día del Congreso. Si, por el contrario, triunfa Henríquez, el Centro Democrático demostrará que conserva un peso decisivo en las decisiones parlamentarias y que está dispuesto a marcar distancia del Ejecutivo.

Con ese pulso de fondo, el Congreso abrirá sesiones el próximo 20 de julio en un ambiente de alta expectativa. La elección de las mesas directivas no solo definirá quién dirige Senado y Cámara durante el primer año legislativo, sino que servirá como el primer termómetro de las alianzas, las fracturas y la gobernabilidad del nuevo gobierno.