Unir la derecha sin subordinar a nadie

Por Cristian Verbel

El país no está para caudillismos ni cacicazgos. Quién preside el Senado el 20 de julio importa menos que aquello para lo que existe ese Senado: gobernar

Unir la derecha sin subordinar a nadie

Abelardo De La Espriella es, hoy, la cabeza visible de la derecha colombiana. Ganó la Presidencia con trece millones de votos y llega con la ambición de reunir bajo una visión de país renovada a las corrientes que antes competían dispersas. Esa es su tarea, y es legítima.

También lo es la de Álvaro Uribe. El Centro Democrático es un partido con historia, con bancada propia y con derecho pleno a disputar la conducción del Legislativo. Que postule a Honorio Henríquez frente a Alfredo Deluque, el candidato del gobierno entrante, no es deslealtad: es política en su forma más normal.

El error sería leer este pulso como una guerra de tronos. No lo es. Ni Uribe debe subordinarse a De La Espriella, ni De La Espriella al uribismo. En una coalición amplia, nadie manda por decreto y nadie obedece por costumbre. Lo sano es que negocien de igual a igual.

Pero hay un matiz que no admite demora. El país no está para caudillismos ni cacicazgos. Quién preside el Senado el 20 de julio importa menos que aquello para lo que existe ese Senado: gobernar. Y gobernar, ahora, significa velocidad.

Colombia recibe una economía tensionada, una seguridad deteriorada y un Estado sin margen fiscal tras el gobierno de Petro. El nuevo mandato no tiene meses para acomodar egos. Tiene semanas para mover reformas, restablecer confianza y demostrar que la alternancia produce resultados, no solo relevos.

Ese es el foco. Todo lo demás es ruido.

La unidad de la derecha no se construye con un jefe único que imponga, sino con liderazgos que se respeten y se coordinen alrededor de un propósito. De La Espriella tiene el mandato; Uribe, la experiencia; el país, la urgencia. Si convierten la mesa directiva en un campo de honor, perderán los tres.

Hay fuego en la sala. No es momento de discutir quién sostiene el extintor.