El mandatario electo puso en marcha los llamados ‘empalmes regionales’ con una gira por los 32 departamentos.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, escogió a Cúcuta para dar el primer paso de una estrategia que busca diferenciar su gobierno del modelo tradicional de transición. En lugar de iniciar únicamente con reuniones en Bogotá, el mandatario puso en marcha los llamados ‘empalmes regionales’, una gira por los 32 departamentos con la que pretende construir las prioridades de su administración desde los territorios.
La elección de Norte de Santander no fue casual. Durante la campaña, De la Espriella convirtió al departamento en uno de los ejes de su discurso sobre seguridad, frontera y reactivación económica, y ahora busca enviar la señal de que esas promesas serán atendidas desde los primeros días de su mandato.
Al término del encuentro con el gobernador William Villamizar, el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, varios alcaldes del departamento y ministros designados, el presidente electo dejó tres mensajes que anticipan la orientación de su gobierno: descentralización administrativa, prioridad para la seguridad y revisión de los proyectos regionales.
Un presupuesto construido desde las regiones
El principal anuncio fue el compromiso de fortalecer la descentralización.
“Los alcaldes ya no van a necesitar intermediarios porque van a tener su presidente. Vamos a construir el presupuesto, no desde Bogotá, sino desde las regiones”, afirmó De La Espriella.
La propuesta supone un cambio en la relación entre el Gobierno Nacional y las administraciones territoriales. Según explicó, las inversiones se definirán a partir de las necesidades expuestas por gobernadores y alcaldes, aunque advirtió que la ejecución dependerá de la situación fiscal que encuentre el nuevo gobierno.
En ese sentido anunció que serán revisados los proyectos pendientes en salud, infraestructura, turismo, seguridad y educación para determinar cuáles podrán financiarse y cuáles deberán aplazarse.
El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, calificó el ejercicio como un hecho inédito al asegurar que nunca antes un gobierno había iniciado su proceso de transición escuchando directamente a mandatarios regionales antes de asumir el poder.

Seguridad: la prioridad para Norte de Santander
El segundo eje del encuentro fue la recuperación del control territorial.
Desde Cúcuta, De la Espriella declaró objetivos militares a alias ‘Andrey’, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, y a alias ‘Alfred’, del Eln, a quienes dio un plazo de un mes para entregarse antes de iniciar operaciones en su contra.
El anuncio se suma a la política de seguridad que el presidente electo ha venido planteando durante las últimas semanas, basada en el fortalecimiento de la Fuerza Pública y el combate frontal contra las estructuras armadas ilegales que operan en el Catatumbo y la frontera con Venezuela.
Además de las medidas militares, el mandatario reiteró que impulsará la recuperación del comercio fronterizo, el fortalecimiento del sector minero y la reactivación de proyectos de infraestructura que permanecen detenidos desde hace varios años.
Un nuevo modelo de transición
Más allá de los anuncios para Norte de Santander, el encuentro deja ver un cambio en la forma como De La Espriella pretende construir su gobierno.
Mientras el empalme con la administración saliente atraviesa dificultades, el presidente electo decidió abrir una agenda paralela con alcaldes, gobernadores y sectores productivos para definir las prioridades regionales antes de llegar a la Casa de Nariño.
La estrategia también busca fortalecer la relación directa entre la Presidencia y los mandatarios locales, reduciendo el papel de intermediarios políticos en la asignación de recursos.
Según el cronograma anunciado por el equipo del mandatario electo, los próximos empalmes regionales se desarrollarán en Casanare, Santander, Antioquia y Huila, con la meta de recorrer los 32 departamentos antes de la posesión presidencial.
Con ello, De La Espriella intenta convertir la descentralización en uno de los primeros sellos de su administración. El reto será trasladar esas promesas a decisiones presupuestales concretas en un escenario de restricciones fiscales y crecientes demandas de las regiones.