Menos ministerios y fin de la paz total, los cambios que marcarían el gobierno de De La Espriella

Por Redacción Acento

Uno de los anuncios más ambiciosos del presidente electo es la reducción de la estructura estatal.

Menos ministerios y fin de la paz total, los cambios que marcarían el gobierno de De La Espriella

La llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño promete un cambio profundo frente al rumbo que tomó Colombia durante el gobierno de Gustavo Petro. Desde la reducción del tamaño del Estado hasta el replanteamiento de la política de seguridad y de las relaciones internacionales, el presidente electo ha planteado una agenda que apunta a transformar varios de los ejes centrales de la administración saliente.

Aunque muchas de sus propuestas deberán superar obstáculos políticos, jurídicos y presupuestales, expertos coinciden en que el nuevo gobierno buscará imprimir un sello propio desde sus primeros meses.

Un Estado más pequeño

Uno de los anuncios más ambiciosos es la reducción de la estructura estatal. De la Espriella ha planteado disminuir significativamente la burocracia y pasar de los actuales 19 ministerios a cerca de diez carteras.

Entre las alternativas que se han mencionado está la fusión de los ministerios del Interior y Justicia, una fórmula que ya existió durante parte del gobierno de Álvaro Uribe. También se contempla la desaparición del Ministerio de la Igualdad y la integración de sectores como Ciencia y Deporte dentro de una estructura más amplia.

Para Jorge Yarce, analista político y coordinador del Observatorio de Política y Conflicto de la Universidad Central, la propuesta responde a la necesidad de enfrentar el déficit fiscal y reducir gastos de funcionamiento.

Sin embargo, advierte que la experiencia colombiana muestra que las fusiones institucionales pueden generar tensiones administrativas y desafíos de gobernabilidad cuando una sola cartera debe asumir funciones demasiado amplias.

El fin de la paz total

Otro de los cambios más notorios será el abandono de la política de paz total impulsada por Petro. El nuevo gobierno ha dejado claro que privilegiará una estrategia centrada en el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, la recuperación del control territorial y la presión sobre los grupos armados ilegales.

La propuesta contempla exigir que estas organizaciones se sometan a la justicia en plazos definidos, bajo la advertencia de una ofensiva estatal más contundente.

No obstante, especialistas consideran que los resultados podrían tardar más de lo esperado. La Fundación Ideas para la Paz ha señalado interrogantes sobre la viabilidad de algunas metas, especialmente en materia de erradicación de cultivos ilícitos y afectación de las economías criminales.

Yarce coincide en que la recuperación del control territorial en regiones como el Catatumbo, el Pacífico o las fronteras con Venezuela y Ecuador no será una tarea de corto plazo. A su juicio, el Estado enfrenta limitaciones operativas acumuladas durante varios gobiernos y reconstruir capacidades militares tomará tiempo.

El “toque Trump” en la política exterior

La política internacional también experimentaría un giro significativo. Mientras Petro privilegió una diplomacia más distante de Washington y marcada por controversias con varios gobiernos aliados de Estados Unidos, De la Espriella ha planteado una relación mucho más cercana con la administración de Donald Trump.

Para Manuel Camilo González, analista internacional y profesor de la Universidad Javeriana, el nuevo escenario apunta hacia un alineamiento más estrecho con la estrategia hemisférica impulsada por Estados Unidos.

Ese acercamiento podría traducirse en una cooperación más intensa en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, el experto advierte que también plantea interrogantes sobre los márgenes de autonomía de la política exterior colombiana.

Uno de los debates que podría surgir es el relacionado con una eventual presencia de tropas extranjeras en territorio nacional. González recuerda que cualquier decisión de este tipo requeriría aprobación del Congreso y tendría implicaciones sobre la soberanía y el alcance de la cooperación bilateral.

Israel y la apertura comercial

Otro cambio esperado es el restablecimiento pleno de las relaciones con Israel, deterioradas durante la administración Petro.

Más allá del componente político, González considera que detrás de esta decisión existe un interés económico. La apuesta estaría orientada a fortalecer la cooperación tecnológica, ampliar oportunidades comerciales y utilizar la relación con Israel como una puerta de entrada hacia nuevos mercados en Asia.

¿Una salida de la ONU y la OEA?

Quizá una de las propuestas más polémicas es la posibilidad de revisar la permanencia de Colombia en organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Durante la campaña, De la Espriella cuestionó los costos y beneficios de estas entidades. Sin embargo, los expertos advierten que una eventual salida tendría importantes consecuencias diplomáticas y jurídicas.

En el caso de la OEA existen mecanismos formales de retiro, mientras que la situación de la ONU es más compleja debido a la ausencia de una cláusula específica para abandonar la organización.

Además, cualquier decisión de esta naturaleza requeriría controles institucionales y la participación del Congreso y de las altas cortes.

Más allá de la viabilidad de cada propuesta, lo cierto es que el gobierno de De la Espriella se perfila como una administración de ruptura. El reto será convertir esas promesas de cambio en políticas concretas sin comprometer la estabilidad institucional ni la capacidad del Estado para responder a los desafíos económicos, de seguridad y de inserción internacional que enfrenta el país.