¿Por qué el doble terremoto fue tan devastador? Esto dicen los expertos

Por Redacción Acento

Mientras avanzan las labores de rescate, geólogos, ingenieros y especialistas intentan responder las principales preguntas que dejó la mayor tragedia sísmica de

¿Por qué el doble terremoto fue tan devastador? Esto dicen los expertos

A más de una semana del doble terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela, los expertos coinciden en una conclusión: el desastre del 24 de junio no solo fue excepcional por su magnitud, sino también por la combinación de factores geológicos y urbanos que multiplicaron sus consecuencias.

Los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia, dejaron hasta ahora 1.943 fallecidos, 10.571 heridos, 189 edificios colapsados y otras 855 estructuras afectadas, según el balance oficial. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que el número de víctimas podría ser considerablemente mayor debido a las decenas de miles de personas que continúan desaparecidas.

Mientras avanzan las labores de rescate, geólogos, ingenieros y especialistas intentan responder las principales preguntas que dejó la mayor tragedia sísmica del país desde el deslave de Vargas de 1999.

Un fenómeno casi único en el mundo

Los especialistas describen lo ocurrido como un "doblete sísmico severo": dos terremotos de gran magnitud ocurridos prácticamente al mismo tiempo.

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar explicó que ambos eventos se registraron sobre el límite activo entre las placas Caribe y Suramericana, una de las zonas tectónicas más complejas del continente. La secuencia de réplicas se extiende desde Falcón hasta Miranda, siguiendo el corredor costero venezolano.

La corta separación entre ambos movimientos —39 segundos— convierte este episodio en un caso de especial interés científico. Hasta ahora, uno de los antecedentes más conocidos ocurrió en Turquía y Siria en 2023, donde dos grandes terremotos estuvieron separados por cerca de nueve horas.

Para Antonio Villaseñor, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, el primer sismo pudo redistribuir de manera inmediata los esfuerzos acumulados durante siglos, desencadenando la ruptura de una segunda falla que ya estaba próxima a ceder.

Aunque esta es la hipótesis más aceptada, los expertos advierten que aún falta información para determinar con precisión qué estructuras geológicas participaron en el fenómeno.

Las réplicas seguirán durante semanas

Uno de los mayores temores de la población continúa siendo la intensa actividad sísmica posterior.

Hasta el 29 de junio las autoridades habían contabilizado 609 réplicas, aunque los especialistas consideran que el número continuará aumentando.

Salazar recordó que, tras el terremoto de Cariaco de 1997, se registraron 1.903 réplicas durante un mes. En un evento de magnitud 7,5, explicó, es normal que continúen presentándose movimientos de magnitud 5 o incluso 6, capaces de ocasionar nuevos daños en edificaciones previamente debilitadas.

Aunque la energía liberada ha disminuido progresivamente y las réplicas recientes oscilan entre magnitudes de 2 y 3, los expertos insisten en que la secuencia aún no ha terminado y que el sistema tectónico continúa reajustándose.

La Guaira: una tragedia anunciada

El mayor debate técnico gira alrededor de la devastación observada en La Guaira.

Ingenieros y urbanistas coinciden en que el problema no fue únicamente la fuerza del terremoto, sino las características del terreno sobre el que fueron construidos numerosos edificios.

Buena parte del litoral central se encuentra sobre abanicos aluviales, sedimentos poco consolidados y suelos con altos niveles freáticos, condiciones que amplifican las ondas sísmicas y favorecen fenómenos como la licuación del suelo, en la que el terreno pierde capacidad para sostener las edificaciones.

La expresidenta del Consejo Nacional de la Vivienda, Josefina Baldó, recordó que varias de estas zonas habían sido catalogadas desde hace décadas como inadecuadas para grandes desarrollos urbanos.

En la misma línea, el arquitecto Marcos Jesús Ojeda señaló que muchas de las recomendaciones formuladas por la comisión técnica que estudió el deslave de 1999 no fueron incorporadas plenamente al ordenamiento territorial.

Entre ellas figuraban restricciones para construir edificaciones de alta densidad en zonas costeras, estudios obligatorios de microzonificación sísmica y mayores controles sobre la calidad de los materiales empleados.

Más allá de la magnitud

Los expertos coinciden en que la violencia del doblete sísmico explica solo una parte de la tragedia.

La poca profundidad de ambos terremotos —10 y 22 kilómetros— incrementó notablemente la intensidad del movimiento en superficie, mientras que el segundo sismo impactó estructuras que ya habían resultado debilitadas apenas segundos antes.

El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano De Santis, explicó que la ruptura simultánea de un sistema de fallas que acumulaba energía desde hacía cerca de dos siglos elevó el potencial destructivo del fenómeno.

Las pérdidas económicas también reflejan esa magnitud. El economista Asdrúbal Oliveros calcula daños entre 7.500 y 9.000 millones de dólares, mientras que la reconstrucción podría requerir inversiones de hasta 15.000 millones.

Para la geóloga Luiraima Salazar, la principal lección es que los terremotos, por sí solos, no explican el nivel de devastación. "Las construcciones vulnerables, la falta de planificación urbana y el incumplimiento de normas sismorresistentes son los factores que terminan convirtiendo un fenómeno natural en una catástrofe humana", concluye.