La paradoja del peso fuerte que pone en jaque al campo

Por Redacción Acento

Una combinación de altas tasas locales, masiva deuda pública y debilidad global del dólar impulsa una apreciación que asfixia la competitividad del agro.

La paradoja del peso fuerte que pone en jaque al campo

El panorama macroeconómico de Colombia enfrenta una transformación radical debido a la velocidad de su mercado cambiario. La tasa representativa del mercado pasó de $4.409,15 el 1 de enero de 2025 a $3.440,83 por dólar el 1 de julio de 2026.

Según los registros oficiales de la Tasa Representativa del Mercado (TRM), este movimiento se traduce en una fuerte revaluación del peso colombiano cercana al 22% en el último año y medio. 

Con este indicador, la moneda nacional se consolida como una de las que más terreno ha ganado frente al dólar en toda América Latina.

La tendencia se ha mantenido con notable fuerza en lo corrido de este año. En el primer semestre de 2026, el billete verde cayó $316,25 frente a la moneda local, lo que se traduce en una baja del 8,42%.

Incluso, la divisa estadounidense rompió la barrera psicológica de los $3.400 en las primeras jornadas de julio. Esta pérdida de terreno responde a una tormenta perfecta que combina factores de origen externo con dinámicas internas muy particulares.

En el frente global, destaca la marcada debilidad internacional del dólar reflejada en la caída del índice DXY estadounidense iniciada el año pasado, que mide su valor con seis monedas extranjeras. A esto se suma la divergencia de políticas monetarias entre las principales bancas centrales del mundo.

Mientras la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene sus tasas bajas entre un 3,50% y 3,75%, el Banco de la República de Colombia las incrementó recientemente al 12% debido a la tendencia de la inflación (5,8%, mayo de 2026).

Factores mixtos detrás de la revaluación

Este amplio diferencial de tasas de interés actúa como un imán para los capitales extranjeros que buscan altos rendimientos. A este panorama se adiciona el flujo masivo de dólares provocado por las operaciones de deuda pública local.

La lectura de los mercados internacionales ante el desenlace de las elecciones presidenciales en las últimas semanas también ha jugado un papel determinante. Este conjunto de fuerzas ha acelerado el ingreso de divisas líquidas a la economía.

En paralelo, un análisis de Bloomberg Línea sobre un informe de Citi advierte que el dólar está poniendo a prueba a las monedas de América Latina, donde los bancos centrales han mantenido posturas restrictivas que contienen la volatilidad cambiaria.

Esta revaluación del peso pone en jaque la viabilidad financiera de las ventas externas. Los sectores agroexportadores del país manifestaron su profunda preocupación por el impacto de esta acelerada apreciación cambiaria sobre la rentabilidad del campo.

Los productores de café, flores, banano, aceite de palma, azúcar y aguacate advierten que sus ingresos por exportación se generan en dólares, mientras que salarios, transporte, energía, insumos e impuestos se deben pagar estrictamente en pesos.

En consecuencia, cada dólar exportado equivale hoy a menos pesos, sin que la estructura de gastos locales se reduzca en la misma proporción. Los gremios alertan que esta asimetría de costos destruye los márgenes de ganancia.

Un clamor por alivios en costos estructurales

Estos sectores representan cerca de 10.258 millones de dólares en divisas para el país. Además, sostienen alrededor de 2,5 millones de empleos formales, directos e indirectos, que conforman la base de la economía rural colombiana.

A la apreciación cambiaria se suman mayores costos laborales y el riesgo latente de un arancel en Estados Unidos que podría incrementarse del 10% al 12,5% para productos clave como las flores y el aguacate.

"La acelerada apreciación del peso compromete seriamente la viabilidad de los exportadores nacionales", señaló la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), alertando que la caída de ingresos coincide con un alza del 30% en fletes de transporte nacional.

"Requerimos que las eficiencias del transporte realmente se puedan incorporar en la tarifa", aseguró Javier Díaz, presidente de Analdex,  sugiriendo reformar el sistema SICE-TAC para que funcione como referente técnico y no como un piso regulatorio impositivo.

El líder gremial también urgió una coordinación institucional que agilice trámites aduaneros y reduzca tiempos operativos. Asimismo, solicitó soluciones de fondo en materia energética debido a las tarifas elevadas que restan competitividad al sector manufacturero.

Los exportadores hacen un llamado urgente al nuevo Gobierno Nacional para implementar coberturas cambiarias y líneas de financiamiento directo. Estabilizar la moneda y reducir costos internos parecen ser las únicas vías para salvar el empleo en el agro.