Petro buscará conservar el liderazgo de la izquierda desde la oposición y las regiones

Por Redacción Acento

Analistas prevén que el expresidente seguirá marcando la agenda del progresismo mediante opinión pública, movilización social y elecciones regionales, pero con

Petro buscará conservar el liderazgo de la izquierda desde la oposición y las regiones

El próximo 7 de agosto Gustavo Petro dejará la Presidencia, pero difícilmente abandonará la política. Esa es la principal conclusión de analistas consultadas por Acento, quienes coinciden en que el expresidente continuará siendo la figura más influyente del progresismo, aunque desde un escenario distinto al del poder.

La derrota del proyecto oficialista en las elecciones presidenciales abre una nueva etapa para la izquierda. Sin la Casa de Nariño, Petro deberá redefinir su liderazgo mientras el Pacto Histórico enfrenta el reto de reorganizarse como principal fuerza de oposición al nuevo Gobierno.

Para Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Pares, el comportamiento del expresidente será consistente con su trayectoria política. A su juicio, Petro seguirá siendo un dirigente "muy activo, muy vocal y muy comunicativo", decidido a consolidar el proyecto político que construyó durante su mandato.

La analista considera que esa estrategia incluirá nuevas propuestas capaces de mantenerlo en el centro de la discusión pública. Sin embargo, advierte que ejercer liderazgo desde la oposición es muy distinto a hacerlo desde la Presidencia, donde contaba con el respaldo institucional del Estado.

Según Bonilla, esa diferencia obligará al exmandatario a reconstruir consensos políticos sin las herramientas propias del Ejecutivo. La capacidad de convocatoria seguirá existiendo, pero dependerá mucho más de su influencia sobre la opinión pública que del ejercicio directo del poder.

Ese escenario coincide con varios mensajes enviados por Petro durante las últimas semanas. Aunque reiteró que respetará la Constitución y entregará el poder normalmente, también anunció que continuará defendiendo las reformas sociales y las banderas políticas de su Gobierno.

"El liderazgo de Petro dependerá más de la opinión pública que del poder institucional".  —Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Pares.

Oposición con un líder, pero sin el poder

Para Patricia Muñoz, analista política y profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, Petro no desaparecerá del escenario nacional. Por el contrario, considera que ejercerá un nuevo tipo de liderazgo, diferente al institucional, pero igualmente determinante dentro del progresismo en Colombia.

Muñoz explica que el liderazgo formal de la oposición recaerá sobre Iván Cepeda desde el Congreso. Sin embargo, estima que Petro conservará una influencia política superior debido a su capacidad para movilizar opinión pública y mantener cohesionada la izquierda.

La profesora considera poco probable que el expresidente concentre su actividad en marchas permanentes. En cambio, cree que privilegiará las redes sociales, donde durante cuatro años consolidó un estilo de comunicación directa con millones de seguidores.

Desde esas plataformas, añade, podrá ejercer control político sobre el nuevo Gobierno, fijar posiciones frente a las reformas, responder a las decisiones presidenciales y mantener vigente la narrativa construida durante su administración.

Las intervenciones públicas del mandatario saliente parecen anticipar esa estrategia. En distintos discursos aseguró que seguirá defendiendo los derechos laborales, las políticas ambientales y las conquistas sociales que considera parte esencial del legado de su gobierno.

También afirmó que una derrota electoral no puede borrar décadas de luchas sociales y sostuvo que, si fuera necesario, volvería a acompañar movilizaciones ciudadanas para respaldar esas causas desde fuera del Ejecutivo.

El primer examen será el poder regional

Más allá de la discusión nacional, ambas analistas coinciden en que el desafío inmediato será territorial. Las elecciones regionales del próximo año pondrán a prueba la capacidad del petrismo para convertir su respaldo presidencial en estructuras políticas locales.

Muñoz sostiene que esa tarea será prioritaria para el Pacto Histórico, especialmente después del desempeño obtenido en las elecciones legislativas, que dejó al movimiento con una representación significativa en el Congreso y una base importante para organizar la oposición.

Bonilla agrega que Petro continuará siendo el principal referente del progresismo porque actualmente no existe otra figura con suficiente capacidad para integrar todas las corrientes de izquierda alrededor de un mismo proyecto político.

Ese liderazgo parte también de un importante respaldo electoral. Los más de 12,7 millones de votos obtenidos por el proyecto oficialista en la segunda vuelta constituyen un capital político que difícilmente desaparecerá con el cambio de gobierno.

Sin el poder presidencial, pero con una amplia base electoral, presencia permanente en redes sociales y capacidad para influir en la agenda pública, Petro iniciará una etapa inédita: la de un expresidente que buscará seguir conduciendo el rumbo político de la izquierda desde la oposición.