De La Espriella fija el tono de su gobierno: reconciliación, mano dura y un discurso de ruptura con el petrismo

Por Redacción Acento

El mandatario electo anticipó que una de sus primeras decisiones será poner en marcha una auditoría general al Estado.

De La Espriella fija el tono de su gobierno: reconciliación, mano dura y un discurso de ruptura con el petrismo

Con un discurso de casi media hora tras recibir la credencial que lo acredita como presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella dejó claro cuál será la narrativa que marcará el inicio de su mandato: la de un gobierno que se presenta como una ruptura con la administración de Gustavo Petro, promete una política de seguridad sin concesiones y reivindica su triunfo como una "gesta" ciudadana frente al establecimiento político.

La intervención, pronunciada después de que el Consejo Nacional Electoral ratificara oficialmente su victoria en los escrutinios, combinó agradecimientos, referencias religiosas, críticas al gobierno saliente, llamados a la unidad nacional y anuncios sobre las primeras medidas que impulsará una vez asuma el poder el próximo 7 de agosto.

Uno de los ejes centrales del discurso fue la construcción del relato sobre su victoria. De La Espriella aseguró que su elección no fue simplemente un resultado electoral, sino un "mandato de esperanza" para reconstruir un país que, según dijo, recibió "saqueado", "vilipendiado" y con sus instituciones debilitadas.

En esa línea, presentó su triunfo como el resultado de una campaña realizada sin el respaldo de las maquinarias políticas tradicionales, los grandes grupos económicos o los principales medios de comunicación. Incluso comparó la contienda con episodios históricos, evocando al conquistador Alejandro Magno frente al Imperio persa para ilustrar que, a su juicio, la determinación de los ciudadanos fue superior a cualquier estructura política.

El presidente electo también endureció su discurso frente al gobierno de Gustavo Petro. Lo responsabilizó de degradar la Presidencia, dividir al país y debilitar las instituciones democráticas, al tiempo que sostuvo que Colombia logró evitar que el llamado "socialismo del siglo XXI" se consolidara en el poder.

"La democracia se ha salvado", afirmó, al sostener que el país rompió una tendencia observada, según él, en otras naciones de la región donde gobiernos de izquierda permanecieron durante largos periodos.

Pese al tono confrontacional contra la administración saliente, De la Espriella intentó enviar un mensaje de apertura hacia quienes no votaron por él. Insistió en que gobernará para todos los colombianos y garantizó el respeto por la oposición y el derecho al disenso, siempre que se ejerzan dentro de la Constitución y la ley.

“Los colombianos han votado por un nuevo estilo, por un nuevo modelo y por una nueva forma de hacer política y ejercer el gobierno”.

Sin embargo, ese llamado a la unidad estuvo acompañado por uno de los anuncios más contundentes del discurso en materia de seguridad. El presidente electo dio un plazo de un mes para que los grupos armados ilegales inicien su sometimiento al Estado y advirtió que su administración no mantendrá los mecanismos de negociación impulsados durante el actual gobierno.

Aseguró que no habrá "ofertas generosas" ni concesiones para organizaciones criminales y prometió emplear toda la capacidad del Estado contra el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y las demás estructuras ilegales que continúen operando.

En materia administrativa, el mandatario electo anticipó que una de sus primeras decisiones será poner en marcha una auditoría general al Estado y un "empalme anticorrupción", con el propósito de establecer el estado real de las finanzas públicas y determinar, según dijo, el alcance del deterioro institucional que recibirá.

Aunque evitó anunciar nombres para su gabinete, señaló que ya adelanta el proceso de selección de quienes integrarán su equipo de gobierno y aseguró que privilegiará perfiles técnicos, con experiencia y sin cuestionamientos éticos, bajo la premisa de que "no habrá improvisación".

A lo largo de su intervención recurrió constantemente a referencias históricas y religiosas. Citó al expresidente francés Charles de Gaulle para hablar de la superación de las dificultades y al exmandatario estadounidense Theodore Roosevelt para insistir en la necesidad de actuar con decisión frente a la crisis que, según afirmó, heredará.

El discurso también estuvo atravesado por el concepto de la "Patria Milagro", lema central de su campaña, que volvió a presentar como la hoja de ruta para recuperar la confianza en las instituciones, fortalecer la economía y restablecer la imagen internacional del país.

En el cierre de su intervención, De la Espriella convocó a los colombianos a superar la polarización, recuperar el orgullo por las instituciones y trabajar unidos en una nueva etapa para el país. Aunque reiteró que "no hubo vencedores ni vencidos", mantuvo el tono de ruptura con el gobierno saliente al afirmar que el resultado electoral representa el inicio de una "misión histórica" para reconstruir la República y defender la democracia.