Un equipo liderado por un investigador colombiano logró preparar espresso sin agua caliente mediante ultrasonido, reduciendo hasta 75% el consumo energético.
Durante décadas, el espresso ha dependido de una combinación inalterable de café molido, presión y agua caliente. Sin embargo, una investigación liderada por el científico colombiano Francisco Trujillo plantea que es posible obtener resultados comparables sin necesidad de elevar la temperatura.
El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, quienes diseñaron un sistema capaz de extraer sabor, aroma, aceites y cafeína utilizando ondas ultrasónicas de alta frecuencia en lugar de calor convencional.
La propuesta, bautizada como espresso ultrasónico, fue presentada en la revista Journal of Food Engineering. Sus autores sostienen que el método abre nuevas posibilidades para la preparación de café al reducir significativamente la energía requerida durante el proceso.
La innovación adquiere relevancia en momentos en que industrias y consumidores buscan alternativas más eficientes. El calentamiento de agua representa una parte importante del gasto energético asociado a la preparación diaria de millones de tazas de café.
Según explicó Trujillo, el objetivo consistía en encontrar una forma diferente de extraer los compuestos presentes en el café molido. En lugar de utilizar temperatura elevada, el equipo apostó por aprovechar la energía generada mediante ultrasonido.
Para lograrlo, los investigadores rediseñaron el sistema donde se deposita el café. El portafiltro fue transformado en una estructura capaz de transmitir vibraciones ultrasónicas de manera uniforme a través de toda la mezcla durante la extracción.
El mecanismo aprovecha un fenómeno conocido como cavitación acústica. Este proceso genera diminutas burbujas que aparecen y colapsan rápidamente, produciendo microcorrientes que facilitan la liberación de sustancias solubles presentes en las partículas de café.
Los científicos explican que estas microcorrientes aceleran el movimiento del líquido alrededor del café molido. De esta manera, la energía mecánica sustituye parcialmente el papel que normalmente desempeña el calor durante la preparación tradicional.
La investigación requirió ajustar múltiples variables antes de alcanzar resultados satisfactorios. Los expertos analizaron diferentes niveles de potencia ultrasónica, tiempos de extracción y tamaños de molienda para identificar la combinación más eficiente posible.
Por último, determinaron que una molienda fina y una potencia cercana a cien vatios permitían alcanzar concentraciones de sólidos disueltos compatibles con los estándares considerados ideales por organizaciones especializadas en calidad cafetera internacional.

Resultados comparables
Una de las principales preguntas era si el resultado podría compararse con un espresso tradicional. Los análisis químicos mostraron niveles similares de cafeína y ácido clorogénico, compuestos que influyen directamente en las características de la bebida.
Los investigadores tampoco encontraron diferencias relevantes en parámetros como el pH o la composición general de los compuestos aromáticos. Esto sugiere que gran parte de la experiencia sensorial puede mantenerse sin utilizar agua caliente.
Otro aspecto llamativo fue la consistencia de los resultados obtenidos. Cuando los experimentos se realizaron sin aplicar ultrasonido, utilizando las mismas condiciones, no fue posible alcanzar los niveles de extracción observados durante las pruebas principales.
Aunque el método requiere más tiempo, los investigadores consideran que la diferencia es manejable. Un espresso convencional suele prepararse en treinta segundos, mientras que la alternativa ultrasónica necesita aproximadamente tres minutos para completarse satisfactoriamente.
La evaluación más importante llegó mediante pruebas de consumo. Un centenar de participantes comparó bebidas preparadas con ambos sistemas y calificó aspectos relacionados con aroma, sabor, amargor y aceptación general del producto obtenido.
Los resultados mostraron que los consumidores no manifestaron una preferencia clara por alguno de los métodos. Las puntuaciones registradas fueron similares, lo que respalda la posibilidad de ofrecer una experiencia comparable mediante tecnologías alternativas.
Las pruebas también incluyeron café filtrado. En ese caso, las versiones preparadas con ultrasonido recibieron mejores valoraciones generales y fueron percibidas por los participantes como bebidas con un amargor más equilibrado y agradable.
Además de reproducir características sensoriales similares, la tecnología mostró ventajas ambientales significativas. Las mediciones revelaron que el sistema utilizó apenas el 24% de la energía requerida por una máquina convencional de espresso.
Aunque todavía se encuentra en etapa experimental, la investigación abre la puerta al desarrollo de nuevas cafeteras capaces de preparar espresso, café filtrado y otras bebidas mediante ultrasonido, reduciendo costos energéticos y transformando procesos ampliamente establecidos en la industria.