El candidato aseguró que aceptará el resultado definitivo una vez concluyan los escrutinios y se resuelvan las reclamaciones presentadas por su equipo jurídico.
Aunque el preconteo de la Registraduría Nacional dio como ganador de la segunda vuelta presidencial a Abelardo De La Espriella; el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, dejó claro que la disputa electoral aún no ha terminado para su campaña. Sin desconocer el resultado preliminar, anunció la impugnación de 33.000 mesas de votación por presuntas irregularidades y llamó a sus seguidores a mantenerse vigilantes durante el proceso de escrutinio.
El pronunciamiento marca el inicio de una nueva etapa de la contienda: la jurídica. En una elección definida por menos de 250.000 votos y caracterizada por una alta polarización política, la revisión de las actas adquiere un peso simbólico y político que trasciende el procedimiento electoral.
Desde el Royal Center, en Bogotá, Cepeda comenzó su intervención destacando los más de 12,7 millones de votos obtenidos y el estrecho margen que separó a las dos campañas. Acto seguido, recordó que el preconteo no tiene efectos jurídicos y que el resultado definitivo dependerá del escrutinio oficial realizado por las comisiones escrutadoras.
“Reconocemos un primer resultado, pero informamos que nuestros testigos y decenas de miles de abogados impugnarán 33.000 mesas en todo el país”, afirmó.
El anuncio estuvo acompañado por un llamado a su estructura de vigilancia electoral para revisar las actas mesa por mesa e identificar las irregularidades que, según la campaña, deberán ser estudiadas durante el escrutinio.
Sin embargo, el mensaje de Cepeda también buscó marcar distancia frente a cualquier interpretación de desconocimiento institucional. El candidato aseguró que aceptará el resultado definitivo una vez concluyan los escrutinios y se resuelvan las reclamaciones presentadas por su equipo jurídico.
Esa precisión resulta relevante en un contexto regional donde varios procesos electorales recientes han estado acompañados por denuncias de fraude sin respaldo institucional y por llamados a desconocer los resultados oficiales. En contraste, la postura del candidato del Pacto Histórico mantiene el cuestionamiento dentro de los mecanismos previstos por la legislación electoral.

“Reconocemos un primer resultado, pero informamos que nuestros testigos y decenas de miles de abogados impugnarán 33.000 mesas en todo el país”.
Iván Cepeda.
En Colombia, las impugnaciones y reclamaciones hacen parte del procedimiento ordinario del escrutinio y permiten revisar inconsistencias entre formularios, errores de digitación o posibles irregularidades detectadas por los testigos electorales. No implican, por sí mismas, que exista fraude ni alteran automáticamente el resultado de una elección.
No obstante, la dimensión del anuncio sí llama la atención. Hablar de 33.000 mesas supone revisar cerca de una cuarta parte de los puestos de votación instalados en el país, lo que podría prolongar el debate político durante los próximos días, aunque expertos coinciden en que revertir una diferencia cercana a 250.000 votos mediante reclamaciones es un escenario altamente complejo.
Más allá del frente jurídico, Cepeda aprovechó su intervención para enviar un mensaje político. Insistió en que la elección dejó a un país dividido prácticamente por mitades y aseguró que el Pacto Histórico seguirá siendo una fuerza determinante dentro de la oposición.
En ese sentido, habló de iniciar una etapa de "impugnación y movilización", una expresión que combina el uso de los recursos legales con la convocatoria a mantener activa la organización política que respaldó su candidatura.
El candidato también abrió la puerta a una relación institucional con el nuevo Gobierno, aunque advirtió que esa interlocución deberá construirse mediante el diálogo y no desde la imposición. "Con nosotros se puede negociar, pero no se nos puede imponer por la fuerza", señaló.
Su discurso estuvo acompañado de fuertes cuestionamientos a la campaña de Abelardo De La Espriella. Cepeda aseguró que su proyecto político no recurrió a la desinformación, la propaganda sucia, el uso de inteligencia artificial ni a alianzas corruptas para obtener votos.
Las declaraciones evidencian que, aunque el candidato reconoce los canales institucionales para resolver la elección, la confrontación política entre oficialismo y oposición continuará una vez concluya el escrutinio.
La estrecha diferencia entre ambos candidatos convierte cada decisión posterior en un asunto de alta sensibilidad política. Si bien el escrutinio suele introducir ajustes menores frente al preconteo, históricamente esas variaciones no han modificado resultados presidenciales con diferencias de esta magnitud.
Por ello, el verdadero significado del anuncio de Cepeda parece estar menos en la posibilidad de revertir el resultado y más en la construcción del papel que desempeñará el Pacto Histórico durante el próximo cuatrienio.