Con la victoria de Abelardo, ese respaldo deja de ser un gesto de campaña para convertirse en un activo diplomático que podría redefinir la relación entre Bogot
El primer jefe de Estado que reaccionó a la victoria de Abelardo De La Espriella no fue un mandatario latinoamericano ni un aliado histórico de Colombia. Fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien apenas conocido el resultado del preconteo publicó un escueto mensaje en su red Truth Social: “He Won, BIG” ("Ganó en grande"), acompañado por una fotografía de Abelardo durante la campaña.
El mensaje, aunque breve, tuvo un alto contenido político. No solo ratificó el respaldo que Trump había expresado durante la campaña presidencial colombiana, sino que confirmó que la relación entre ambos gobiernos podría convertirse en uno de los principales ejes de la política exterior de la nueva administración.
Minutos antes, el propio De La Espriella había revelado que sostuvo una conversación telefónica con el mandatario estadounidense tras conocerse los resultados del domingo.
A ese respaldo se sumó el secretario de Estado, Marco Rubio, quien también informó que habló con el presidente electo para felicitarlo y anticipó una agenda común entre ambos gobiernos.
Rubio aseguró que la administración Trump trabajará con Colombia en asuntos como la seguridad regional, el combate a la migración irregular hacia Estados Unidos y el fortalecimiento de las relaciones económicas, una declaración que ofrece las primeras señales sobre las prioridades bilaterales del próximo cuatrienio.
El apoyo estadounidense no resulta sorpresivo. Durante la campaña, Trump publicó en tres ocasiones mensajes respaldando a De La Espriella y defendiendo su elección como garantía para mantener una buena relación entre ambos países.
Esas intervenciones generaron una fuerte controversia política. El presidente saliente, Gustavo Petro, acusó a Trump de incumplir el compromiso de no intervenir en las elecciones colombianas, al considerar que sus pronunciamientos rompían la tradición diplomática de neutralidad frente a procesos electorales extranjeros.
Con la victoria de De La Espriella, ese respaldo deja de ser un gesto de campaña para convertirse en un activo diplomático que podría redefinir la relación entre Bogotá y Washington.
Otro de los primeros líderes internacionales en reaccionar fue el presidente argentino, Javier Milei, referente ideológico del mandatario electo colombiano.
A través de su cuenta en X, Milei celebró el triunfo asegurando que Colombia eligió "el camino de la libertad económica, la prosperidad y la seguridad implacable", además de afirmar que "el león y el tigre rugen en Latinoamérica", en alusión al símbolo político que ambos dirigentes han construido durante sus campañas.

“La administración Trump trabajará de cerca con su administración para avanzar en la cooperación en materia de seguridad regional”. Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.
En el escenario nacional, las reacciones también comenzaron a perfilar el ambiente político que encontrará el nuevo Gobierno.
Cambio Radical fue uno de los primeros partidos en pronunciarse. La colectividad felicitó al presidente electo y sostuvo que el resultado constituye "un mensaje claro e inequívoco" sobre el rumbo que, a juicio del partido, tomó Colombia durante el gobierno de Petro.
Además, anunció disposición para trabajar con la nueva administración en proyectos relacionados con seguridad, crecimiento económico y fortalecimiento institucional, aunque manteniendo su papel de control político desde el Congreso.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, también expresó respaldo institucional al nuevo Gobierno y destacó la responsabilidad de gobernar tanto para quienes votaron por la fórmula presidencial como para quienes respaldaron otras opciones.
Desde el uribismo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez celebró la victoria de De La Espriella y José Manuel Restrepo, un resultado esperado por amplios sectores del Centro Democrático que durante la campaña terminaron convergiendo alrededor de la candidatura del hoy presidente.
El Partido Liberal, encabezado por César Gaviria, también reconoció el resultado y felicitó al nuevo mandatario, mientras que la senadora Paloma Valencia destacó que el nuevo gobierno tenga como prioridad la libertad económica, el fortalecimiento de la seguridad y un Estado con menor intervención.
Quizá una de las reacciones más llamativas fue la del expresidente Juan Manuel Santos. Pese a haber sido uno de los principales blancos de las críticas de De La Espriella durante la campaña, optó por un mensaje institucional.
Santos felicitó al presidente y vicepresidente electos, les deseó éxito en la tarea de gobernar para todos los colombianos.
Su pronunciamiento resulta coherente con la postura que había mantenido durante la campaña, cuando evitó respaldar públicamente a alguno de los candidatos y recordó que cualquier gobierno está obligado a respetar la Constitución de 1991 y avanzar en la implementación del Acuerdo de Paz.
En conjunto, las reacciones nacionales e internacionales muestran que la victoria de Abelardo De La Espriella no solo representa un cambio de gobierno, sino también un reacomodo político y diplomático.