La persistencia inflacionaria y las expectativas del mercado anticipan nuevas alzas de tasas, mientras crece el debate sobre política monetaria.
La decisión que tomará a finales de junio la Junta Directiva del Banco de la República se perfila como uno de los movimientos económicos más relevantes del segundo semestre. Los analistas consideran cada vez más probable un nuevo aumento en las tasas de interés.
La expectativa contrasta con lo ocurrido en abril, cuando los codirectores sorprendieron al mercado al mantener inalterada la tasa de política monetaria en 11,25%. Decisión fue interpretada como una pausa temporal dentro de un contexto económico que continúa mostrando señales inflacionarias.
Desde entonces, varios factores han reforzado la percepción de que el Emisor retomará una postura más restrictiva. Entre ellos sobresalen el aumento en los precios de los alimentos y el encarecimiento internacional del petróleo, variables que presionan nuevamente el costo de vida.
Las encuestas más recientes de analistas financieros reflejan que el mercado ya descuenta una corrección al alza. La discusión no parece centrarse en si habrá incremento, sino en la magnitud del ajuste que aprobará la Junta Directiva.
Según la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia, el escenario más probable contempla un aumento de 25 puntos básicos, llevando la tasa de referencia hasta 11,75 % durante junio.
El ajuste marcaría un cambio frente a la prudencia observada meses atrás y consolidaría la percepción de que el ciclo monetario sigue condicionado por el comportamiento de la inflación, principal preocupación del emisor colombiano en la actualidad.
Inflación vuelve al centro
La razón principal detrás de las expectativas alcistas es el comportamiento reciente de los precios. En mayo, la inflación anual alcanzó 5,84%, mientras las proyecciones del mercado apuntan a que podría llegar al 6% durante junio.
Una inflación superior al 5% representa para el Banco de la República un nivel de riesgo que exige cautela. El objetivo sigue siendo garantizar una convergencia gradual hacia la meta de estabilidad de precios.
La encuesta de Anif muestra que los analistas esperan que las presiones inflacionarias persistan durante el resto del año. Los aumentos salariales y el encarecimiento de algunos alimentos aparecen entre los factores que explicarían el nuevo repunte.
“Las expectativas para el cierre de 2026 se mantienen en una mediana de 6,5%”, señaló Anif. También advirtió que la inflación seguiría por encima de los registros observados durante 2025.
La entidad agregó que espera una inflación de 6,4% al cierre de este año, antes de iniciar una moderación gradual hacia niveles cercanos al 4,8% durante 2027.
El mercado interpreta estos datos como una señal de que el Emisor deberá mantener una postura restrictiva durante más tiempo del inicialmente previsto, incluso si ello implica sacrificar parte del dinamismo económico.
Choque institucional persistente
La discusión monetaria también se desarrolla en medio de diferencias entre el Gobierno nacional y el Banco de la República. El Ejecutivo considera que existe margen para flexibilizar la política monetaria y estimular la actividad productiva.
Desde el Gobierno se ha insistido en que la inflación permanece relativamente controlada frente a episodios anteriores, argumento utilizado para plantear una reducción de las restricciones crediticias que afectan inversión y consumo.
Incluso, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, ha sugerido abrir una discusión sobre la posibilidad de revisar la meta de inflación, una propuesta que ha generado debate entre economistas y analistas.
Sin embargo, las expectativas recogidas por Anif indican que la mayoría de expertos prevé una decisión dividida dentro de la Junta. El 90% considera que al menos tres codirectores votarían contra nuevas alzas.
De los veinte analistas consultados, nueve anticipan un aumento de 50 puntos básicos, seis esperan un incremento de 75 puntos básicos y dos proyectan una subida de hasta 100 puntos básicos.
“De materializarse los dos escenarios mayoritarios, la tasa de interés se ubicaría entre 11,75% y 12,00% al cierre de junio”, señaló Anif, que prevé un incremento de 50 puntos básicos.
Las proyecciones para el segundo semestre apuntan a nuevos ajustes graduales. El consenso del mercado estima que la tasa de política monetaria terminará 2026 en 12,25%, mientras cualquier eventual reducción quedaría condicionada a una desaceleración sostenida de la inflación.
Para 2027, los analistas esperan una tasa cercana a 10,75%. El mensaje de fondo es claro: la batalla contra la inflación aún no termina y las tasas elevadas podrían acompañar a la economía colombiana durante más tiempo del previsto.