La recta final: así se han movido las campañas de De la Espriella y Cepeda

Por Keila Vilchez

Cepeda buscará crecer en el centro y en Bogotá, mientras De la Espriella tratará de consolidar su ventaja y sumar votos en la Costa Caribe.

La recta final: así se han movido las campañas de De la Espriella y Cepeda

La campaña presidencial entró en su última semana convertida en una disputa de dos estrategias opuestas: mientras Iván Cepeda intenta moderar su discurso para conquistar al centro político, Abelardo de la Espriella busca consolidar la ventaja obtenida en primera vuelta reforzando su narrativa de orden, autoridad y ruptura con el petrismo.

Tras el sorpresivo resultado del 31 de mayo, que dejó a De la Espriella en el primer lugar con una ventaja de más de 670.000 votos sobre Cepeda, ambos comandos entendieron que la segunda vuelta exigiría ajustes profundos.

El primer movimiento del petrismo fue corregir el tono. La noche de la primera vuelta, Cepeda se sumó a las dudas expresadas por el presidente Gustavo Petro sobre el preconteo electoral, una postura que generó preocupación en sectores moderados. Sin embargo, apenas horas después, el candidato reconoció que no existían evidencias de fraude, mientras la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral informaban que las reclamaciones representaron apenas el 0,3% de la votación total.

Ese viraje abrió la puerta a la segunda gran modificación de la campaña: la suspensión del impulso a la Asamblea Nacional Constituyente. El anuncio del comité promotor fue interpretado como un gesto hacia sectores de centro que veían con desconfianza la posibilidad de una reforma integral del sistema político. Cepeda complementó ese movimiento con llamados a un "Gran Acuerdo Nacional" y con una ofensiva para atraer respaldos de figuras alejadas del petrismo tradicional.

La estrategia también ha incluido una mayor exposición pública de Aída Quilcué, candidata vicepresidencial, quien ha participado en entrevistas y actos políticos en medios donde anteriormente había mantenido distancia.

El cierre de campaña del Pacto Histórico también evidencia ese enfoque. La apuesta será Bogotá, principal bastión electoral del progresismo. La campaña convocó una gran concentración en la Plaza Cultural La Santamaría bajo el lema ‘Bogotá se la juega por la vida’, en un intento por ampliar la ventaja obtenida en la capital, donde Cepeda ganó la primera vuelta, aunque con una diferencia insuficiente para garantizar la victoria nacional.


Del otro lado, la campaña de Abelardo de la Espriella ha tenido un comportamiento distinto. Tras construir buena parte de su primera vuelta en formatos informales y en una narrativa antisistema, el candidato ha comenzado a enfocarse en escenarios más tradicionales para profundizar en sus propuestas y responder a cuestionamientos sobre sus posiciones.

Sin embargo, también ha enfrentado reveses judiciales que han obligado a replantear parte de su estrategia simbólica.

Uno de los fallos más relevantes fue la decisión judicial que le prohibió utilizar la camiseta de la Selección Colombia con fines políticos, luego de que una tutela considerara que esa prenda constituye un símbolo de unidad nacional que no debe asociarse con campañas electorales. La polémica surgió después de que De la Espriella y sus seguidores la utilizaran masivamente durante la celebración de la primera vuelta.

Otro fallo le ordenó abstenerse de utilizar la bandera de Colombia y el eslogan ‘Firmes por la Patria’ en determinadas piezas proselitistas, al considerar que podrían inducir a una apropiación indebida de símbolos patrios con fines electorales.

Aunque la campaña ha rechazado estas decisiones y las ha interpretado como intentos de limitar su expresión política, lo cierto es que han obligado a ajustar parte de la estética y del relato construido durante los últimos meses.

En paralelo, De la Espriella ha optado por reforzar la presencia de José Manuel Restrepo, su fórmula vicepresidencial, quien ha asumido un papel más visible en debates y entrevistas, especialmente en asuntos económicos y técnicos.

Ambos candidatos también han protagonizado controversias internacionales. El respaldo expresado por el presidente estadounidense Donald Trump hacia De la Espriella fue cuestionado por Cepeda como una injerencia en asuntos internos. Mientras tanto, el candidato opositor aseguró haber entregado información sobre presuntas compras de votos a autoridades estadounidenses.

En los días que restan, las campañas buscarán objetivos distintos. Cepeda intentará ampliar su base hacia el centro político y convertir Bogotá en el motor definitivo de una eventual remontada. De la Espriella, por su parte, apostará por conservar la ventaja obtenida y crecer en regiones tradicionalmente cercanas a la izquierda, especialmente en la Costa Caribe.

Pero más allá de los cambios de estrategia, los fallos judiciales, las adhesiones o las controversias, la última palabra la tendrán los colombianos el próximo 21 de junio, cuando definan en las urnas si el país opta por la continuidad del proyecto progresista o por un cambio de rumbo en la Casa de Nariño.