El abogado lidera en el Caribe con el 56% de intención de voto frente al 42,7% de Cepeda.
A poco más de una semana de la segunda vuelta presidencial, la campaña de Abelardo de la Espriella parece haber encontrado un impulso inesperado: los fallos judiciales que buscaban limitar algunos de sus símbolos de campaña. Mientras tanto, las encuestas muestran que el candidato no solo mantiene la ventaja obtenida en primera vuelta, sino que la amplía.
La más reciente medición de AtlasIntel, publicada esta semana, ubica a De la Espriella con el 52,6% de la intención de voto válida, frente al 44,8% de Iván Cepeda, una diferencia de ocho puntos porcentuales que supera el margen de error del estudio.
La tendencia, además, resulta favorable para el candidato de Firmes por la Patria. Según la misma firma, De la Espriella pasó del 50% registrado el 21 de mayo al 50,3% el 2 de junio y ahora alcanza el 52,6%. Cepeda, por su parte, ha tenido un crecimiento más moderado, pasando del 41,3% al 44,8%.
Aunque las campañas suelen definirse por múltiples factores, la coincidencia temporal entre el ascenso del candidato y las decisiones judiciales que han afectado su estrategia comunicativa ha abierto un nuevo debate político.
Todo comenzó la noche del 31 de mayo. Tras conocerse su victoria en primera vuelta, De la Espriella apareció rodeado de seguidores que vestían la camiseta de la Selección Colombia y exhibían los colores de la bandera nacional. La imagen se convirtió rápidamente en uno de los símbolos de su campaña.
Sin embargo, apenas unos días después, una tutela fallada por un juzgado de Bogotá ordenó al candidato abstenerse de utilizar la camiseta de la Selección con fines proselitistas. La decisión se produjo luego de que sectores cercanos al petrismo cuestionaran la utilización de ese símbolo nacional en actos políticos.
Lejos de perjudicarlo, la medida pareció fortalecer el relato que De la Espriella ha construido alrededor de una supuesta confrontación entre la ciudadanía y ciertos sectores del establecimiento.
Las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo, memes y expresiones de rechazo al fallo. Incluso, el abogado que presentó la acción constitucional retiró posteriormente la tutela tras denunciar amenazas en su contra y contra su familia.

Pero el episodio no terminó allí. Pocos días después, otro fallo provisional del Tribunal Superior de Bogotá ordenó retirar propaganda política que incluyera símbolos patrios y suspendió temporalmente el uso del eslogan ‘Firmes por la Patria’, al considerar que podría generar una apropiación excluyente del concepto de patriotismo.
La reacción de De la Espriella fue inmediata. Durante actos públicos, el candidato llamó a sus simpatizantes a mantener el uso de los símbolos que habían identificado a su movimiento y defendió el lema como una expresión legítima de sus convicciones políticas.
Desde entonces, la campaña ha utilizado estos episodios para reforzar un mensaje de resistencia frente a lo que considera intentos por limitar su expresión política.
Los resultados de AtlasIntel muestran que esa estrategia podría estar teniendo efectos concretos.
De la Espriella lidera en el Caribe con el 56% de intención de voto frente al 42,7% de Cepeda; en la región Central alcanza el 58,9% frente al 36,9%; y también aventaja a su rival en la Amazonía y la Orinoquía.
Uno de los datos más llamativos es Bogotá. Aunque Cepeda conserva la ventaja en la capital con el 49,9%, De la Espriella aparece con el 44,6%, reduciendo significativamente la distancia en una ciudad que históricamente ha sido favorable a la izquierda.
Otro aspecto relevante es la composición de ese respaldo. Contrario a la percepción de que su electorado estaría concentrado en los sectores más acomodados, la encuesta indica que el abogado lidera incluso entre ciudadanos con ingresos inferiores a los 750.000 pesos mensuales.
Además, obtiene su mejor desempeño entre quienes perciben entre dos y cuatro millones de pesos, consolidando una ventaja importante en sectores de clase media.
Por supuesto, ninguna encuesta define una elección. Los márgenes pueden modificarse y aún quedan días decisivos de campaña.
Pero si algo parece haber demostrado esta segunda vuelta es que, en política, los intentos por restringir ciertos mensajes pueden terminar produciendo el efecto contrario. Y, al menos hasta ahora, los fallos judiciales que pretendían limitar algunos de los símbolos de Abelardo de la Espriella parecen haber reforzado el sentido de identidad y cohesión entre sus seguidores.
El resultado definitivo, sin embargo, solo se conocerá el próximo 21 de junio, cuando sean los votantes —y no los jueces ni las encuestas— quienes tengan la última palabra.