Experto advierte que el fenómeno climático podría alcanzar intensidad histórica, aunque las lluvias recientes ofrecen una ventaja temporal al país.
El océano Pacífico avanza hacia un episodio de El Niño de gran intensidad que podría convertirse en un Super Niño durante los próximos meses, según análisis climáticos presentados por el meteorólogo estadounidense Dan Leonard, director para América de la firma especializada MetDesk.
El experto explicó que las condiciones oceánicas observadas actualmente muestran una evolución muy similar a la registrada antes de los eventos extraordinarios de 1997 y 2015, considerados entre los fenómenos de El Niño más intensos y estudiados de las últimas décadas.
Leonard señaló que las temperaturas subsuperficiales del Pacífico oriental y central han seguido una trayectoria prácticamente idéntica a la observada durante aquellos años, elevando significativamente la probabilidad de un evento climático de gran magnitud con repercusiones internacionales relevantes.
Según el especialista, las ondas oceánicas cálidas que avanzan desde el Pacífico occidental hacia las costas de Sudamérica están alimentando un proceso de calentamiento acelerado que fortalece las condiciones características de El Niño en gran parte de la cuenca.
Señales del Pacífico
El análisis muestra que la transición desde condiciones de La Niña hacia El Niño se ha producido con rapidez durante los últimos meses, impulsada por el desplazamiento de masas de agua cálida hacia Ecuador y otras zonas del Pacífico oriental.
“Las probabilidades de que tengamos un Super Niño para el otoño rondan el 90%”, afirmó Leonard en el 54º Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite 2026, organizado por Fedepalma en Barranquilla, con la presencia del sector agroindustrial, nacional e internacional.
El meteorólogo explicó que las actuales condiciones oceánicas guardan una notable similitud con las observadas antes de los eventos de 1997 y 2015, considerados referencias históricas por sus impactos sobre lluvias, temperaturas y producción agrícola global.
No obstante, advirtió que todavía existe una diferencia importante entre el comportamiento del océano y la atmósfera, un factor que determinará la intensidad real de los impactos climáticos durante los próximos meses en diferentes regiones productoras.
Mientras el océano ya refleja condiciones propias de un fuerte episodio de El Niño, la atmósfera continúa cerca de valores neutrales, una situación que ha retrasado la aparición de efectos más marcados sobre precipitaciones y temperaturas globales.
Para Leonard, esta falta de acoplamiento explica por qué varias regiones tropicales del mundo, incluida Colombia, han seguido registrando lluvias relativamente favorables pese al fortalecimiento progresivo del fenómeno oceánico durante las últimas semanas observadas.
Los modelos climáticos utilizados por MetDesk anticipan que la atmósfera comenzará a responder con mayor intensidad durante el segundo semestre del año, consolidando gradualmente el patrón característico asociado a los eventos de El Niño.
El especialista considera que esa transición será determinante para definir la severidad de las condiciones secas en distintos países productores de materias primas agrícolas, alimentos y bienes estratégicos para el comercio internacional.
Impacto sobre cultivos
La preocupación es especialmente alta en regiones del sudeste asiático como Indonesia, Malasia y Filipinas, donde históricamente los eventos fuertes de El Niño han provocado reducciones significativas de precipitaciones y episodios prolongados de sequía agrícola.
Leonard destacó que la mayoría de los grandes eventos de El Niño han coincidido con déficits importantes de lluvia en territorios clave para la producción mundial de aceite de palma, una materia prima estratégica para múltiples industrias.
De acuerdo con sus análisis, las correlaciones históricas muestran que los episodios más intensos de El Niño suelen estar asociados con reducciones significativas de humedad en el denominado continente marítimo del sudeste asiático tropical.
Las proyecciones actuales indican que esa región enfrentaría condiciones más secas de lo normal durante los próximos meses, acompañadas por un incremento gradual de las temperaturas que podría extenderse hacia finales del presente año.
Aunque Colombia también suele registrar impactos asociados a El Niño, el experto explicó que la relación entre el fenómeno y las lluvias nacionales es menos directa que en las principales zonas productoras asiáticas.
Factores atmosféricos como la Oscilación Madden-Julian (OMJ) pueden modificar temporalmente los efectos esperados, favoreciendo la aparición de lluvias incluso durante fases avanzadas de calentamiento en el Pacífico ecuatorial y zonas tropicales cercanas.
Otro elemento que genera incertidumbre es el comportamiento de la Oscilación Decadal del Pacífico, un patrón climático de gran escala que actualmente permanece en una fase negativa y podría moderar algunos impactos globales.
Según Leonard, si esa oscilación mantiene su comportamiento actual, los efectos del eventual Super Niño podrían ser menos severos que los observados durante los grandes episodios registrados en 1997 y 2015 históricamente.
Aun así, el meteorólogo considera que las señales oceánicas observadas hasta ahora justifican un seguimiento permanente por parte de agricultores, autoridades y sectores productivos ante un fenómeno que promete marcar la agenda climática mundial.