ANIF redujo su previsión de crecimiento y alertó sobre mayores riesgos inflacionarios, fiscales y políticos que condicionarán inversión, empleo y competitividad
La economía colombiana mantiene señales de recuperación durante 2026, pero enfrenta un escenario cada vez más complejo por la persistencia de la inflación, el deterioro de las cuentas fiscales y la incertidumbre derivada del ciclo político que atraviesa el país.
La advertencia fue planteada por José Ignacio López, presidente de ANIF, durante el 54º Congreso Nacional de Cultivadores de Palma 2026, en Barranquilla, en la que presentó una revisión de las perspectivas macroeconómicas, fiscales y electorales para los próximos años.
Aunque algunos indicadores muestran una evolución favorable, el análisis concluye que los riesgos continúan acumulándose y podrían limitar la velocidad de crecimiento económico, afectar las decisiones de inversión y dificultar la consolidación de la recuperación observada desde el año pasado.
Uno de los principales mensajes fue la reducción del pronóstico de crecimiento para Colombia. ANIF ajustó su previsión de expansión económica para 2026 desde 2,7% hasta 2,5%, reflejando un panorama menos dinámico de lo previsto inicialmente.
La revisión se produce en un contexto donde la actividad económica presenta avances desiguales entre sectores. Mientras algunas actividades muestran una recuperación sólida, otras continúan rezagadas y siguen afectando el desempeño general de la economía nacional.

José Ignacio López, presidente de ANIF.
“Un escenario de mayores presiones inflacionarias podría justificar ajustes adicionales en la tasa de política monetaria, en contraste con el ciclo de reducciones observado previamente”.
Recuperación desigual
Entre los sectores con mejores resultados sobresalen las ventas reales del comercio minorista, que crecieron 13,4%, así como las ventas de vehículos y motocicletas, que aumentaron 35,3%, según las cifras reveladas por ANIF en el congreso de Fedepalma.
También destacaron los servicios de informática, que registraron una expansión de 6,9%, impulsados por una mayor demanda empresarial y por el avance de los procesos de transformación digital en distintos sectores productivos del país.
Sin embargo, el comportamiento no ha sido homogéneo. La producción de carbón y petróleo continuó mostrando resultados negativos, mientras la construcción mantiene señales de debilidad reflejadas en la reducción de las iniciaciones de vivienda.
En el sector agropecuario, la expansión proyectada ronda el 2% para este año, una cifra inferior a los crecimientos observados en 2024 y 2025. La palma de aceite, por ejemplo, registró un incremento moderado de 1,6%.
El mercado laboral sigue ofreciendo señales positivas. La tasa de desempleo se ubicó en 8,8% durante abril, acompañada por un aumento de la población ocupada y una mayor participación de trabajadores en distintas actividades económicas.
No obstante, López señaló que el empleo está creciendo a un ritmo superior al de la actividad económica. Esta situación plantea dudas sobre la productividad laboral y la sostenibilidad de la generación de puestos de trabajo.
Las nuevas plazas laborales se han concentrado en administración pública, actividades artísticas, comercio, transporte y servicios financieros, mientras sectores estratégicos como agricultura, minería y servicios públicos presentan contribuciones más moderadas.
Riesgos que persisten
La inflación continúa siendo el principal foco de preocupación para los analistas. Según las cifras presentadas, la variación anual de precios alcanzó 5,7% en abril, manteniéndose por encima del rango meta del Banco de la República (2%-4%).
Los servicios explican buena parte de las presiones inflacionarias. Gastos relacionados con salud, transporte, restaurantes, peluquerías y copropiedades siguen reflejando mecanismos de indexación asociados a los incrementos del salario mínimo nacional.
El presidente de ANIF advirtió que Colombia podría completar un sexto año consecutivo con una inflación superior al objetivo del Banco de la República, una situación que evidencia la persistencia de desequilibrios en la formación de precios.
El centro de estudios identificó dos riesgos adicionales. El primero corresponde al fuerte aumento salarial aprobado para este año (23,7%). El segundo es la posible aparición de un fenómeno de El Niño de alta intensidad.
De materializarse ambos factores, la inflación podría cerrar cerca de 6,4%, según las estimaciones presentadas por López, quien advirtió que alimentos y servicios públicos serían algunos de los rubros más afectados.
Este escenario tendría implicaciones directas sobre la política monetaria. ANIF considera que la persistencia de las presiones inflacionarias podría justificar nuevas alzas de las tasas de interés por parte del Emisor.
Las preocupaciones también alcanzan a las finanzas públicas. La entidad proyecta que el déficit fiscal podría llegar a 6,5% del PIB en 2026, superando ampliamente el 5,1% previsto por el Gobierno.
A ello se suma un proceso electoral que coincidirá con cambios institucionales en organismos de control, altas cortes y la Junta Directiva del Banco de la República. La interacción entre inflación, déficit e incertidumbre política definirá el rumbo económico colombiano durante los próximos años, señala ANIF.