Radiografía del mapa electoral: los fortines de De la Espriella y la resistencia de Cepeda

Por Redacción Acento

De cara a la segunda vuelta, De la Espriella intentará ampliar su ventaja conquistando el electorado de la excandidata Paloma Valencia y Cepeda buscará consolid

Radiografía del mapa electoral: los fortines de De la Espriella y la resistencia de Cepeda

De cara a la segunda vuelta, De la Espriella intentará ampliar su ventaja conquistando el electorado de la excandidata Paloma Valencia y Cepeda buscará consolidar la maquinaria del Gobierno.


La primera vuelta presidencial dejó algo más que la definición de los dos candidatos que disputarán la Casa de Nariño el próximo domingo 21 de junio. Los resultados también revelaron una radiografía política y territorial de Colombia que confirma la profunda polarización que atraviesa al país y que recuerda, en muchos aspectos, la fractura evidenciada durante el plebiscito por la paz de 2016.


Aunque el senador Iván Cepeda logró imponerse en más territorios —17 departamentos y Bogotá—, fue el abogado Abelardo de la Espriella quien terminó liderando la votación nacional con el 43,74% de los sufragios, frente al 40,90% de su rival. La explicación está en la geografía electoral: mientras Cepeda consolidó amplias mayorías en regiones periféricas, De la Espriella dominó los departamentos más poblados y con mayor peso electoral.


El mapa que dejó la primera vuelta muestra dos colombias claramente diferenciadas. Por un lado, el candidato de Defensores de la Patria logró construir una sólida base en el centro del país, especialmente en la región Andina, donde ganó en todos los departamentos. Antioquia se convirtió en su principal fortín electoral al aportarle más de 1,7 millones de votos, una cifra determinante para alcanzar el primer lugar nacional.


A ese respaldo se sumaron triunfos contundentes en Cundinamarca, Boyacá, los Santanderes, Tolima, Huila y el Eje Cafetero, además de una destacada votación en Norte de Santander, donde superó el 70% de los sufragios. También obtuvo la mayoría en buena parte de la Orinoquía, incluyendo Meta, Casanare y Arauca.


Esta concentración de apoyos en el corazón económico y demográfico del país explica por qué, pese a ganar menos departamentos, De la Espriella terminó obteniendo más votos. Las regiones que conquistó reúnen una proporción significativa del censo electoral colombiano y registraron una participación elevada durante la jornada.


Otro dato que fortalece su posición de cara al balotaje es el respaldo obtenido entre los colombianos residentes en el exterior. En los consulados, el candidato de derecha alcanzó cerca del 54% de los votos, consolidando una ventaja que podría resultar relevante en una elección que se anticipa cerrada.


Sin embargo, el mapa también muestra que el proyecto político de Cepeda mantiene una importante capacidad de resistencia territorial. El candidato respaldado por el oficialismo volvió a demostrar la fortaleza histórica de la izquierda en la costa Caribe, el Pacífico y buena parte del sur del país.


Departamentos como Chocó, Cauca, Nariño y Putumayo registraron votaciones superiores al 68 % a favor del senador, mientras que Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba, Sucre, Cesar y La Guajira también respaldaron mayoritariamente su candidatura. Se trata de territorios donde el petrismo ya había mostrado un sólido desempeño en las elecciones de 2022 y donde las agendas relacionadas con inclusión social, presencia estatal y reivindicación de comunidades históricamente marginadas mantienen una importante acogida.


La resistencia territorial de Cepeda también se evidenció en Bogotá. Aunque ganó la capital, el resultado dejó señales mixtas para su campaña. El candidato obtuvo alrededor del 41 % de los votos, un porcentaje inferior al esperado para una ciudad que tradicionalmente ha favorecido opciones de centroizquierda e izquierda.


Más que una victoria contundente, el resultado bogotano reflejó una fragmentación del electorado y evidenció que De la Espriella logró penetrar sectores urbanos que anteriormente se mostraban más cercanos a proyectos progresistas.


La distribución de los votos deja una conclusión clave: la elección no solo enfrenta dos candidatos, sino también dos modelos de país con arraigos territoriales distintos. Mientras De la Espriella concentra su fortaleza en las regiones andinas, productivas y de mayor densidad poblacional, Cepeda mantiene una amplia influencia en las zonas costeras, fronterizas y periféricas.


De cara a la segunda vuelta, el desafío para ambos será romper esos límites geográficos. De la Espriella intentará ampliar su ventaja conquistando parte del electorado de la ex candidata Paloma Valencia, quien ya anunció su respaldo al abogado. Cepeda, por su parte, buscará consolidar la maquinaria del Gobierno y atraer sectores de centro que aún no definen su posición.


Los más de 2,6 millones de votos obtenidos por Valencia y Sergio Fajardo aparecen ahora como el principal botín electoral. En un escenario tan polarizado, esos sufragios podrían inclinar definitivamente la balanza.


La primera vuelta dejó claro que Colombia sigue dividida en dos grandes bloques políticos. El mapa electoral muestra fortalezas regionales muy definidas para ambos aspirantes, pero también revela que ninguna de las dos fuerzas tiene asegurada la victoria. La disputa por los votos indecisos y por los territorios donde las diferencias fueron estrechas será, en última instancia, la que determine quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.