Del fiasco de las encuestas a la disputa por el centro: las claves de la segunda vuelta

Por Redacción Acento

Ninguna de las encuestadoras logró medir con precisión la magnitud del crecimiento que experimentó De la Espriella durante el tramo final de la campaña.

Del fiasco de las encuestas a la disputa por el centro: las claves de la segunda vuelta

Ninguna de las encuestadoras logró medir con precisión la magnitud del crecimiento que experimentó De la Espriella durante el tramo final de la campaña.


La primera vuelta presidencial dejó dos grandes lecciones políticas. La primera, que las encuestas no lograron anticipar el triunfo de Abelardo de la Espriella. La segunda, que la elección del próximo 21 de junio dependerá en buena medida de la capacidad de los candidatos para conquistar los más de tres millones de votos que quedaron sin dueño tras la salida de los aspirantes derrotados.


Aunque las principales firmas encuestadoras acertaron al identificar a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda como los protagonistas de la segunda vuelta, ninguna logró medir con precisión la magnitud del crecimiento que experimentó el abogado durante el tramo final de la campaña.


Los resultados oficiales mostraron una realidad muy distinta a la que proyectaban los sondeos. De la Espriella terminó imponiéndose con el 43,73% de los votos, mientras que Cepeda obtuvo el 40,91%. Sin embargo, encuestas como la de Invamer daban una ventaja de 13 puntos al candidato del Pacto Histórico y ubicaban al abogado apenas por encima del 31% de intención de voto.


La diferencia entre los pronósticos y las urnas fue aún más evidente en el caso de Paloma Valencia. Ninguna medición la situó por debajo del 13%, pero finalmente obtuvo apenas el 6,92%. En algunos casos, las encuestas llegaron a atribuirle más del doble de los votos que terminó consiguiendo.


La firma que más se acercó al comportamiento real del electorado fue AtlasIntel. Aunque también proyectó una victoria de Cepeda, detectó una competencia mucho más cerrada y redujo la distancia entre ambos candidatos a poco más de un punto porcentual. Aun así, tampoco logró anticipar que De la Espriella terminaría liderando la votación nacional.


¿Por qué fallaron las encuestas? Para varios analistas, la explicación está en que las mediciones capturaron una fotografía de un momento determinado, pero no alcanzaron a registrar los movimientos de última hora. La campaña de De la Espriella aceleró en las semanas finales, mientras que candidaturas como la de Sergio Fajardo también mostraron un crecimiento que ninguna firma logró reflejar completamente.


Además, el resultado evidenció un voto oculto o subestimado alrededor del discurso de cambio frente al gobierno de Gustavo Petro. La desaprobación de la administración nacional, sumada a las preocupaciones económicas y de seguridad expresadas durante la campaña, terminaron favoreciendo al candidato de derecha más de lo previsto.


Ahora, con la primera vuelta superada, la atención se traslada hacia otro interrogante: ¿qué ocurrirá con los más de 3,2 millones de votos que no fueron para ninguno de los dos finalistas?


Aunque parte de esos apoyos parecen tener un destino relativamente claro, una franja importante continúa en disputa. Los respaldos obtenidos por Roy Barreras, Luis Gilberto Murillo y Carlos Caicedo son vistos como más cercanos a Cepeda. Del otro lado, una porción significativa de los votos de Paloma Valencia podría inclinarse hacia De la Espriella, especialmente después del respaldo anunciado por la excandidata.


Sin embargo, el verdadero botín electoral está en el centro político. Los más de 1,2 millones de votos reunidos por Sergio Fajardo y Claudia López representan el segmento más codiciado de esta nueva campaña.


Para los analistas, De la Espriella parte con una ventaja inicial porque buena parte del voto antipetrista ya se concentró en torno a su candidatura. No obstante, para ampliar esa diferencia necesitará enviar señales de moderación a sectores que observan con preocupación algunas de sus posiciones sobre el Acuerdo de Paz, la justicia transicional y temas relacionados con derechos de las mujeres.


La presencia de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial podría convertirse en un activo importante para acercarse a esos sectores, especialmente por el mensaje de estabilidad económica que representa para votantes moderados.


Cepeda, por su parte, enfrenta el reto más complejo. Además de remontar una diferencia superior a los 670.000 votos, deberá convencer a sectores independientes y de centro que han expresado reservas frente a algunas de las principales banderas del gobierno Petro.


Expertos coinciden en que el candidato del Pacto Histórico necesitará construir una narrativa más amplia y menos asociada al oficialismo. Asimismo, deberá insistir en una visión más pragmática de la paz y reforzar mensajes de estabilidad institucional.

La segunda vuelta, en consecuencia, será mucho más que una disputa entre derecha e izquierda. Será una competencia por el centro político, por los votantes indecisos y por quienes buscan una alternativa menos polarizante.