Los trastornos mentales ya son la principal causa de discapacidad en el mundo

Por Redacción Acento

Según el informe, la prevalencia de trastornos mentales alcanza su punto máximo entre los 15 y 19 años.

Los trastornos mentales ya son la principal causa de discapacidad en el mundo

La salud mental se consolidó como uno de los mayores desafíos sanitarios y sociales del siglo XXI. Un nuevo estudio internacional reveló que casi 1.200 millones de personas viven actualmente con algún trastorno mental en el mundo, una cifra que prácticamente duplica la registrada en 1990 y que refleja el acelerado deterioro del bienestar emocional y psicológico a nivel global.


La investigación, desarrollada por la University of Queensland y el Institute for Health Metrics and Evaluation, y publicada en la revista científica The Lancet, concluye que los trastornos mentales ya superan a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los problemas musculoesqueléticos como principal causa de discapacidad en el planeta.


El estudio, considerado el análisis más amplio realizado hasta ahora sobre salud mental, examinó datos de 204 países y territorios entre 1990 y 2023, evaluando el impacto de 12 trastornos mentales en diferentes grupos poblacionales.


Uno de los hallazgos más preocupantes es que la carga de estas enfermedades se concentra cada vez más en adolescentes y mujeres. Según el informe, la prevalencia de trastornos mentales alcanza su punto máximo entre los 15 y 19 años, una etapa clave para el desarrollo educativo, laboral y social de las personas.


Los investigadores advierten que los problemas de salud mental en la adolescencia pueden afectar de manera duradera las oportunidades de vida y aumentar riesgos de exclusión social, desempleo y dificultades relacionales en la adultez.


La ansiedad y la depresión aparecen como los trastornos que más crecieron en los últimos años. Desde 2019, el trastorno depresivo mayor aumentó cerca de un 24%, mientras que los trastornos de ansiedad crecieron más de un 47%, especialmente después de la pandemia de COVID-19.


Aunque la emergencia sanitaria aceleró el deterioro emocional en millones de personas, los expertos señalan que el fenómeno responde también a factores estructurales más profundos: pobreza, violencia, inseguridad, abuso, desigualdad y debilitamiento de los vínculos sociales.


“Estas tendencias pueden reflejar tanto los efectos persistentes del estrés derivado de la pandemia como factores estructurales de largo plazo”, explicó el investigador Damian Santomauro, uno de los autores principales del estudio.


El impacto económico y social también es enorme. En 2023, los trastornos mentales representaron 171 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una medida utilizada para calcular la pérdida de salud general por enfermedad o muerte prematura.


Eso significa que los problemas de salud mental ya representan más del 17% de todos los años vividos con discapacidad en el mundo, generando una presión creciente sobre los sistemas de salud, las economías y las familias.


El estudio también evidencia una marcada brecha de género. Actualmente, 620 millones de mujeres viven con algún trastorno mental, frente a 552 millones de hombres. Las investigadoras relacionan esta diferencia con factores como violencia doméstica, abuso sexual, sobrecarga de cuidado y desigualdades estructurales persistentes.


En la infancia predominan condiciones como el trastorno del espectro autista, el TDAH y los trastornos de conducta, mientras que en la adolescencia y adultez temprana aumentan significativamente la ansiedad y la depresión.


Otro de los puntos críticos revelados por el informe es la enorme brecha en acceso a tratamiento. A nivel mundial, apenas alrededor del 9 % de las personas con depresión reciben una atención mínimamente adecuada, y en cerca de 90 países menos del 5 % accede realmente a tratamiento efectivo.


Incluso en países desarrollados, la cobertura sigue siendo limitada. Solo un pequeño grupo de naciones de altos ingresos, como Australia, Canadá y Países Bajos, supera el 30 % de cobertura adecuada en atención mental.


Los investigadores advierten que el problema ya no puede abordarse únicamente desde la medicina clínica. La expansión de los trastornos mentales está estrechamente ligada a fenómenos sociales contemporáneos como precariedad laboral, aislamiento, hiperconectividad digital, incertidumbre económica y crisis de cohesión comunitaria.


Por eso, el estudio plantea que la respuesta debe incluir políticas públicas integrales: fortalecimiento de sistemas de salud mental, prevención temprana, atención comunitaria, reducción de desigualdades y programas de apoyo para jóvenes y mujeres.


La conclusión de los expertos es contundente: la salud mental dejó de ser un asunto secundario dentro de la agenda sanitaria mundial y se convirtió en uno de los principales desafíos para el desarrollo social, económico y humano de las próximas décadas.