El salto al vacío: Petro, Cepeda y la amenaza a la Constitución

Por Cristian Verbel

Este 31 de mayo, el electorado tiene en sus manos una responsabilidad histórica. No votamos por una cara, votamos por un modelo de sociedad.

El salto al vacío: Petro, Cepeda y la amenaza a la Constitución

Estamos a menos de 48 horas de la primera vuelta presidencial. Este domingo 31 de mayo, Colombia no enfrenta una elección rutinaria; nos enfrentamos a la posibilidad real de que el andamiaje institucional que nos ha sostenido desde 1991 sea desmantelado ante nuestros ojos. 


Como lo he discutido en mis recientes diálogos con el jurista J. Mauricio Gaona, la deriva autoritaria no es una teoría conspirativa, es un plan en marcha.


La estrategia está clara. Gustavo Petro, agotado por su gestión y acorralado por sus propias promesas incumplidas, ha decidido dejar el terreno preparado para su sucesor. 


No busca un traspaso de mando democrático; busca una continuidad operativa. Su plan es evidente: dejar servido el aparato estatal y retirarse a la sombra para asumir un rol de poder fáctico como jefe de la Constituyente.


Aquí es donde entra Iván Cepeda. No nos engañemos: Cepeda no es solo un candidato más en la contienda; es el rostro, el ejecutor y el garante de este proyecto de "fusión democrática" que el constitucionalista Mauricio Gaona ha denunciado con tanto rigor. 


Representar a Cepeda es representar la consolidación del modelo donde el Ejecutivo devora a los organismos de control. Él es la pieza clave para asegurar que la hoja de ruta hacia la constituyente no encuentre escollos en la justicia ni en la independencia de los poderes públicos.


Lo que Petro y Cepeda proponen es una "democracia directa" que, en la práctica, es el fin de la democracia republicana. Es la vieja táctica de utilizar el voto popular para, una vez en el poder, convertir la Constitución en un accesorio plástico al servicio del Ejecutivo. Quieren una carta magna a medida, diseñada no para limitar al gobernante, sino para blindarlo y perpetuar su agenda ideológica.


La advertencia de Gaona en nuestro segmento “Convenciones de valor” es ineludible: cuando un mandatario logra fusionar su voluntad con el Estado, la libertad se convierte en una concesión y el orden constitucional en un estorbo. Cepeda, bajo la batuta del jefe saliente, encarna precisamente ese riesgo.


Este 31 de mayo, el electorado tiene en sus manos una responsabilidad histórica. No votamos por una cara, votamos por un modelo de sociedad. 


Si permitimos que el proyecto de Petro y Cepeda avance, estaremos validando la entrega definitiva de nuestros frenos y contrapesos.


En Acento Colombia hemos sido claros: la Constitución debe ser un límite infranqueable al poder, no un trofeo para quien gane el favor de las urnas. La encrucijada es total. Que el domingo no nos gane la desidia. 


Defender la República es, hoy más que nunca, un imperativo ciudadano. El futuro del orden constitucional depende de nosotros. No caigamos en el salto al vacío que nos proponen; el país merece respeto por su propia historia.