El candidato del Pacto Histórico intensificó su cierre de campaña con actos masivos en Bogotá, Cartagena y Barranquilla, mientras defendió un paquete de program
El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, entró en la recta final de la campaña con una estrategia centrada en dos ejes: consolidar la idea de continuidad del proyecto político del gobierno de Gustavo Petro y reforzar una agenda social enfocada en subsidios, rentas y programas de protección estatal.
Su cierre principal se realizó el pasado viernes en la Plaza de Bolívar de Bogotá, en un acto que buscó mostrar capacidad de movilización y respaldo popular. El aspirante, que lidera varios sondeos de intención de voto de cara a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, siguió durante el fin de semana con concentraciones en Cartagena y Barranquilla, ciudad donde concluyó oficialmente su campaña en plazas públicas.
La estrategia territorial de Cepeda ha girado alrededor de los llamados “tarimazos”, encuentros masivos con comunidades en distintas regiones del país. Según su equipo, ya supera los 100 eventos de este tipo, en una apuesta por mantener presencia callejera y cercanía con sectores populares, jóvenes y organizaciones sociales.
En paralelo al despliegue electoral, Cepeda ha buscado darle contenido programático a su campaña con la presentación de sus “siete programas para el bienestar social”, una propuesta que pretende ampliar la intervención estatal en políticas sociales y reducir intermediarios en la contratación pública.
Entre las principales iniciativas están la ampliación de Colombia Mayor, el fortalecimiento de Renta Joven para beneficiar a 400.000 personas, el aumento de cobertura de Renta Ciudadana y la creación de un servicio social para la paz como alternativa al servicio militar. También propuso una renta para jóvenes con discapacidad, mayores esquemas de protección para líderes sociales y un sistema de compra directa de alimentos.
El candidato aseguró que estas medidas requerirían cerca de tres billones de pesos adicionales, aunque sostuvo que no representarían un impacto fiscal significativo. Parte de la financiación, explicó, provendría de ingresos extraordinarios de Ecopetrol derivados del aumento internacional de los precios del petróleo.
El discurso de Cepeda mantiene una línea de continuidad con las banderas sociales impulsadas por el actual gobierno: mayor presencia del Estado, subsidios focalizados y críticas a los modelos de intermediación pública. Precisamente, uno de sus principales énfasis ha sido la eliminación de operadores en programas como el PAE, a los que señala como focos de corrupción.
Sin embargo, el avance de la campaña también ha estado acompañado de una creciente controversia por el papel del presidente Petro en el debate electoral. Durante un evento en Cúcuta, el mandatario lanzó críticas contra magistrados de las Altas Cortes y sugirió que algunos sectores temen aprobar reformas del Gobierno ante la posibilidad de que el progresismo continúe en el poder.
Aunque no hizo una proclamación directa de voto, Petro volvió a enviar señales de respaldo hacia Cepeda y cuestionó a los sectores de derecha y al expresidente Álvaro Uribe, profundizando la tensión política a pocos días de las elecciones.

Las declaraciones reavivaron los cuestionamientos sobre participación en política desde la Casa de Nariño. Distintos sectores han advertido que el presidente ha asumido un rol cada vez más activo en la campaña electoral mediante discursos públicos y mensajes en redes sociales, donde critica a candidatos opositores y defiende la continuidad de su proyecto político.
Incluso, organismos como la Procuraduría General de la Nación le han pedido moderar sus intervenciones para garantizar transparencia y tranquilidad durante el proceso electoral.
La controversia también ha alcanzado a varios ministros y altos funcionarios del Gobierno, señalados por la oposición de favorecer electoralmente al candidato oficialista.
En ese contexto, el cierre de campaña de Cepeda no solo busca consolidar apoyo ciudadano, sino también convertir la elección presidencial en una especie de referendo sobre la continuidad o ruptura del proyecto político que hoy lidera Petro.