¿Colombia está cerca de elegir el último presidente?

Por Redacción Acento

El debate electoral se endurece por alertas sobre una posible constituyente en medio de propuestas de cambio institucional profundo por parte de la izquierda.

¿Colombia está cerca de elegir el último presidente?

El jurista J. Mauricio Gaona irrumpió en la recta final de la campaña presidencial con una advertencia que superó el plano jurídico y se instaló en el terreno político. Su mensaje convirtió la discusión constitucional en un asunto de disputa electoral.


A pocos días de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el jurista planteó que una eventual constituyente no puede leerse solo como una reforma jurídica. Advirtió que podría alterar contrapesos institucionales, modificar reglas políticas y redefinir el poder.


Su tesis impacta porque llega en un momento de alta polarización. Cuando una elección se define entre relatos de cambio, estabilidad o ruptura, cualquier discusión sobre la Constitución adquiere una dimensión política más profunda.


Gaona sostiene que el riesgo no está únicamente en modificar normas. Su preocupación apunta a que una constituyente pueda convertirse en un instrumento para rediseñar contrapesos, ampliar poder político y reconfigurar instituciones democráticas.


Ese argumento conecta con debates históricos en América Latina. Varias reformas constitucionales surgieron como promesas de transformación, pero en ciertos casos derivaron en concentración del poder, debilitamiento institucional o cambios prolongados del modelo político.


Riesgo electoral


En campaña, la palabra constituyente tiene una carga que trasciende el derecho. Puede representar reformas legítimas, pero también activar temores sobre inestabilidad, continuidad institucional y el uso político de la ley.


Por eso, la advertencia de Gaona entra en la disputa electoral. No habla solo de textos jurídicos. Habla de cómo una reforma constitucional puede influir en la relación entre Ejecutivo, justicia, Congreso y ciudadanía.


Su discurso plantea una pregunta central para el electorado: si una eventual transformación constitucional fortalecería la democracia o abriría la puerta a cambios que reduzcan controles sobre el ejercicio del poder.


En ese escenario, la Constitución deja de ser un documento abstracto. Se convierte en un símbolo político. Defenderla o reformarla pasa a leerse como una posición sobre el modelo de Estado.


Gaona ha vinculado ese riesgo con lo que llama populismo jurídico. Según su lectura, ciertos liderazgos pueden utilizar narrativas de crisis, unidad o justicia social para legitimar transformaciones institucionales profundas.


Ese planteamiento impacta porque coincide con una campaña donde el debate ya no gira solo en empleo, seguridad o economía. También se discute si el país puede entrar en una redefinición institucional.


El peso político


La advertencia del jurista también opera en el campo narrativo. En una elección cerrada, hablar de constituyente puede movilizar votantes que ven en la estabilidad jurídica una garantía frente a escenarios inciertos.


Al mismo tiempo, esa narrativa puede elevar la tensión. Convertir la campaña en una discusión sobre amenaza institucional puede endurecer posiciones y reducir espacios para matices entre reformas legítimas y riesgos autoritarios.


Gaona ha citado precedentes regionales para explicar su preocupación. La referencia más visible ha sido Venezuela, donde cambios constitucionales y disputas institucionales terminaron alterando el equilibrio tradicional del poder público.


Ese paralelo tiene fuerza política porque América Latina ha vivido procesos donde constituciones fueron reformadas en nombre del pueblo, pero luego sirvieron para ampliar facultades o debilitar controles democráticos.


Sin embargo, el debate exige precisión. No toda reforma constitucional implica concentración del poder. Tampoco toda constituyente deriva en autoritarismo. El punto central está en quién impulsa el cambio y con qué límites.


Ahí se ubica la dimensión electoral del discurso de Gaona. Su mensaje interpela al votante sobre si la elección del 31 de mayo definirá solo un gobierno o una disputa institucional.


Amenazas y clima


Las amenazas de muerte que denunció el jurista profundizan la lectura política de su intervención. En medio del lanzamiento de su libro “Yo soy la Constitución” (Planeta), dijo que las intimidaciones digitales aumentaron tras exponer sus ideas.


Aunque aseguró que no tiene miedo, el episodio refleja un ambiente de crispación. La confrontación política ya no se limita al debate público y también se traslada a escenarios digitales.


Su respuesta estuvo marcada por la memoria de su padre, Manuel Gaona Cruz, magistrado asesinado durante la toma y retoma del Palacio de Justicia (1985). Esa referencia añade peso simbólico a su discurso.


La evocación familiar no solo construye una narrativa personal. También conecta la advertencia actual con una historia de violencia política, justicia y confrontación institucional que aún pesa sobre Colombia.


En términos electorales, eso refuerza la dimensión emocional del mensaje. No se presenta solo como un profesor que debate derecho, sino como una voz que alerta sobre democracia.


Su libro resume esa tesis: que la norma también puede convertirse en arma política cuando se usa para transformar instituciones sin suficientes contrapesos democráticos.


El impacto de ese discurso dependerá de cómo lo procese el electorado. Puede verse como una advertencia legítima o como parte de la disputa narrativa que define campañas.